Domingo, 18 de Febrero de 2018
El Tiempo

VIOLENCIA MACHISTA

Detenido un hombre de 67 años por abusos sexuales a su hija adoptiva durante más de diez años y a dos sobrinas cuando eran menores

La Guardia Civil de Cantabria ha detenido a un hombre de 67 años como presunto autor de abusos sexuales a su hija adoptiva, durante más de 10 años, y a dos sobrinas cuando todas ellas eran menores. Tras ser puesto a disposición judicial, el acusado ha ingresado en prisión.
La investigación comenzó el pasado 7 de febrero después de que una joven de 21 años pusiera en conocimiento del Equipo de la Mujer-Menor (EMUME) de la Guardia Civil los continuos abusos sexuales de los que habría sido objeto desde los 8 años por parte de su padre adoptivo, han informado este jueves fuentes del instituto armado. Según las investigaciones, estos abusos comenzaron nada más ser adoptada, empezando por tocamientos cuando padre e hija se encontraban solos, con la excusa, por parte del progenitor, de que "era algo normal y era un secreto" entre ambos. A medida que la niña fue creciendo, los abusos fueron cada vez "más continuos y graves", llegando al acceso carnal, pese a la negativa de la menor, a la que el padre amenazaba diciéndola que "si contaba algo iba a destrozar la familia". El control del padre sobre la menor "era férreo", llegando incluso a prohibirla a salir con sus amigas si se negaba a mantener relaciones sexuales con él. De esta forma, el hombre utilizaba diferentes coacciones y chantajes, tanto para conseguir sus pretensiones, como para que su hija no contara lo que sucedía. Estos hechos se prolongaron hasta pasada la mayoría de edad de la chica, que, a partir de entonces y por diferentes circunstancias, pudo ir apartándose de su padre, aunque cuando coincidían en el domicilio familiar, ella se encerraba en su habitación. Esta situación de abusos le afectó en sus estudios y actualmente la joven duerme "muy poco" y sufre pesadillas habituales con su padre en las que "se enfada y se siente anulada" por lo sucedido. La Guardia Civil ha entregado al juez de guardia de Santander que se ha hecho cargo del caso un ordenador portátil donde se sospecha que el detenido pudiera tener fotografías de su hija desnuda cuando era menor de edad.

Además, esta investigación también ha puesto al descubierto que el detenido abusó presuntamente de dos sobrinas hace unos 30 años, cuando ellas pasaban algún fin de semana con él o en periodos vacacionales. Así, antes de su ingreso en prisión, que se produjo el día 10, la Guardia Civil pudo saber que una de sus sobrinas también había sido víctima de abusos cuando tenía unos 14 años, aunque no se repitieron, ya que no volvieron a encontrarse a solas. Al continuar las indagaciones, esta semana los agentes han podido saber que una hermana de la anterior también sufrió supuestos abusos por parte de su tío desde que tenía unos 10 años, y durante cuatro años más, una situación por la que ha tenido que recibir tratamiento psicológico para poder rehacer su vida.

La investigación, que continúa abierta, está a cargo de agentes especialistas del EMUME (Equipo Mujer-Menor) y del grupo de delitos contra las personas de la Guardia Civil de Cantabria.

A raíz de estos hechos, la Guardia Civil ha destacado la necesidad de no silenciar los casos de abuso sexual a menores y de denunciar desde el primer momento para poder dar protección a las víctimas. También ha incidido en la importancia de aportar todas las pruebas del abuso. Por ejemplo, un parte médico, el nombre de las personas que pudieron verlo, o la ropa que llevaba puesta la víctima en el momento del suceso. Entre las señales que pueden indicar un posible abuso a menores, cita cambios importantes de comportamiento, como perder las ganas de comer, llorar mucho, tener pesadillas o miedo a la oscuridad; y comportarse como un niño pequeño, al orinarse de nuevo en la cama, chuparse el dedo, o expresar con dibujos, fantasías o juegos de actividades sexuales que ha sufrido. También, negarse a ir a la escuela, tener mucho miedo a una persona o a quedarse en un lugar, mostrar mucha violencia y agresividad, hacerse daño a uno mismo o tener muchos accidentes, tener la ropa interior rota, manchada o demasiado sucia o sangre en la vagina o el ano, dolor, picor o inflamación en los genitales, entre otros.