Sábado, 24 de Febrero de 2018
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SANIDAD

Familiares de residentes en la Residencia Santa Ana de Santoña denuncian que lleva siete meses sin médico

Destacan que "muchos usuarios" hablan de "falta de respeto hacia la intimidad e integridad física del residente".

Residencia de Mayores 'Santa Ana' de Santoña
Residencia de Mayores 'Santa Ana' de Santoña

Familiares de residentes de la Residencia de Mayores 'Santa Ana' de Santoña, gestionada por la Fundación Pumarejo-Azcue, han denunciado que el centro lleva más de siete meses sin médico y, aunque no es obligatoria su presencia en residencias, en ésta "se cobra por ello", figurando en el contrato y costando casi 2.000 euros mensuales la plaza. Esta situación, según han alertado en un comunicado los familiares de residentes, está generando una "sobrecarga de trabajo al resto de profesionales" y no sólo por la ausencia de médico sino por la "falta de coordinación" con el Centro de Salud de Santoña que es el que debe atender a los residentes al estar empadronados en esta población. "Esta descoordinación repercute en la desatención de los residentes que, muchas veces, hacen uso del SUAP y se ven obligados a acudir al Hospital Comarcal de Laredo, con el cual tampoco hay una buena coordinación, por falta de prevención", ha denunciado el colectivo.

"Muchos usuarios lo definen como falta de respeto hacia la intimidad e integridad física del residente"

Pero además han denunciado otros problemas que tiene este centro de mayores como la "falta de control de las tomas de los tratamientos pautados y de asegurarse de la ingesta del medicamento", encontrándose estos familiares "pastillas en el suelo, ascensor, bolsillos, cama, pasillo o maceteros". Una "falta de control" que también existe en las dietas pautadas a los usuarios y a lo que se suma, según han asegurado, la "escasez de materiales de enfermería y productos de higiene". En este último ámbito, han advertido que hay "descuidos y falta de profesionalidad en el proceso de higiene personal" lo que conlleva "golpes, marcas, irritación, heridas o malestar" en los ancianos, a quienes además "no se cambia de pañal con la frecuencia necesaria lo que supone de riesgos de infecciones, alergias, rojeces e irritaciones, olor y malestar". "Muchos usuarios lo definen como falta de respeto hacia la intimidad e integridad física del residente. Trato y comportamiento poco apropiado de algunos trabajadores hacia usuarios y familiares influido por el evidente mal ambiente de trabajo, mala coordinación y poca cobertura del turno de noche", han indicado los familiares de los residentes. También, han apuntado, "hay un notorio mal estado de las instalaciones" como una puerta exterior peatonal de acceso con timbre y mecanismo que funciona mal, goteras, humedades, abombamientos, fachada exterior peligrosa con losetas que se desprenden, inundaciones recurrentes e, incluso, recientemente se ha caído un trozo de techo.

Han asegurado que todos estos aspectos los han tratado en reuniones con la dirección, la gerencia, el patronato de la Fundación Pumarejo-Azcue y, "cuando hemos comprobado que éramos sistemáticamente ignorados, nos hemos visto obligados a acudir al Servicio de Inspección del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS)".

Al carecer este centro de gestión privada-concertada de órganos de participación, los familiares han reivindicado que ellos son quienes "tienen la posibilidad de defender los derechos de los residentes, bien sea porque ejercen su tutoría legal o bien por representación debido a la merma de sus condiciones físicas y psíquicas que puede dificultar la exteriorización de sus desatenciones". "Nos limitamos a exigir los derechos de nuestros mayores y en ningún caso pretendemos atacar a los trabajadores sino que queremos soluciones para los problemas existentes y que se logre una mejora en el funcionamiento del centro y conseguir que se dé un trato digno y adecuado a los residentes hasta el final de sus días", han enfatizado. En la actualidad, este colectivo de familiares ha indicado que está a la espera de una respuesta del Servicio de Inspección del ICASS, que ha realizado varias inspecciones, y de una nueva reunión con el Patronato que promete mejoras en el funcionamiento y reparaciones en las instalaciones de la residencia y la próxima creación del Consejo o Mesa de Participación.