La Fundación Oso Pardo alerta de la “alarma social” por dos osos que “pasean por pueblos de Liébana”

Se trata de un ejemplar de dos años, “que ya debería haber sido deshabituado del contacto con el ser humano”, y de otro de uno, que el Gobierno de Cantabria “debería capturar cuanto antes para intentar rehabilitarlo y devolverlo a su medio”.

La Fundación Oso Pardo (FOP) ha alertado este miércoles, 3 de enero, de la “alarma social” que están creando dos oseznos que están “paseándose por varios pueblos de Liébana”, concretamente del municipio de Cabezón de Liébana. Se trata de un ejemplar de dos años, que “ya debería haber sido deshabituado del contacto con el ser humano”, y de otro de uno, que el Gobierno de Cantabria “debería capturar cuanto antes para intentar rehabilitarlo y devolverlo a su medio”, según ha manifestado a preguntas de eldiariocantabria el miembro de la FOP Guillermo Palomero. “Son dos osos que están habituados o en fase de habituarse a tratar con los humanos, un error que puede generar muchos conflictos”, ha añadido Palomero, que ha criticado “la falta de interés o de transparencia” del Gobierno de Cantabria. Así, el miembro de la Fundación Oso Pardo ha reclamado a la Administración autonómica “que se decida a actuar y actúe bien”, porque “las competencias son suyas y tiene que ejercerlas”, como vienen haciendo desde 2008 los Gobiernos asturiano y castellano-leonés al haber capturado en la Cordillera Cantábrica cuatro oseznas heridas o abandonadas –tres en Asturias: Villarina, Lara y Molina, y una en León: Jimena–, dos de las cuales –Villarina y Lara– han podido ser rehabilitadas y devueltas a su medio.

“Está viviendo con una gran confianza entre los humanos, se está habituando a ellos e incluso está paseando por las calles”

Los dos osos –de los que se desconoce el sexo– “se encuentran en la misma zona de Liébana” y “a veces coinciden en el mismo pueblo”. El de dos años –que “ya debería haber sido deshabituado del contacto con el ser humano”, por lo que “hay que hacerlo ya”– fue visto el pasado verano cruzando el pueblo de Frama y “se encuentra bien de facultades”. Por el contrario, el de un año “no posa una pata porque está herido”, y la FOP considera muy importante “capturarlo para ver qué le ha pasado y ver si puede curarse”, apunta Palomero. “Está viviendo con una gran confianza entre los humanos, se está habituando a ellos e incluso está paseando por las calles”, ha asegurado Palomero sobre este oso de un año, que frecuenta el pueblo de Cambarco y que “debería estar con su madre”, de la que la Fundación Oso Pardo desconoce si “le ha pasado algo o lo ha abandonado precisamente porque tiene las facultades mermadas”.

El miembro de la FOP destaca que este osezno está expuesto a protagonizar o sufrir “un incidente”, como “morder si se ve amenazado, ser mordido por perros grandes o incluso ser atropellado por algún vehículo”. Y que la “alarma social” que se ha creado en la zona está llevando a personas a “no salir por la noche o a no dejar salir solos a los niños”, algo que podría estar generando incluso una pérdida de la conciencia de la necesidad de conservación de los osos pardos. “Lo peor es que los osos se habitúen a los humanos, lo importante es impedir que se habitúen”, insiste Palomero. Porque “son animales salvajes y no olvidemos que este oso va a crecer” y porque “después sería muy complicado devolverlos a su hábitat”. Ahora que las poblaciones de oso están creciendo, “es importante activar los protocolos para evitar que se habitúen a los humanos”, insiste el miembro de la Fundación Oso Pardo.

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