Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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MEMORIA

Juanín cumpliría hoy cien años

El legendario guerrillero, principal referente de la Resistencia armada al franquismo en Cantabria, nació en una casa del casco histórico de Potes a las diez y media de la noche del 25 de noviembre de 1917 y fue abatido por las fuerzas represivas franquistas en la curva del molino de La Vega el 24 de abril de 1957.

El sistema caciquil de la Liébana en la que nace Juanín configura una sociedad profundamente desigual y «podrida por los privilegios de unos pocos poderosos y por prejuicios religiosos que vehiculaban la ignorancia de muchos», en palabras de Lorenzo Sierra, amigo de la infancia del maqui, que en 1934 ingresó con él en las Juventudes Comunistas de España, combatió junto a él en la Brigada Machado y murió en Francia en 1994.

Imagen de Potes (zona del puente La Riega) a principios del siglo XX | Foto cedida por César Gutiérrez Fernández
Imagen de Potes (zona del puente La Riega) a principios del siglo XX | Foto cedida por César Gutiérrez Fernández

Petrogrado, 7 de noviembre —25 de octubre, según el calendario juliano, vigente entonces en Rusia— de 1917. El líder bolchevique Vladimir Ilich Ulianov ‘Lenin’ dirige en la entonces capital rusa un levantamiento popular de obreros, campesinos y soldados que controlan los principales edificios gubernamentales antes de lanzar el asalto final al Palacio de Invierno para la toma del poder del Estado ruso, que culminará pasada la medianoche. Ha triunfado la Gran Revolución Socialista de Octubre, que el escritor y periodista estadounidense John Reed calificará en su libro ‘Diez días que estremecieron al mundo’ (1919) como «uno de los grandes acontecimientos de la historia de la humanidad».

Dos semanas y media después de que obreros, campesinos y soldados rusos tomen el Palacio de Invierno dirigidos por los bolcheviques —es decir el 25 de noviembre de 1917, hoy hace cien años—, nace en una casa del casco histórico de Potes, capital de Liébana, el tercer hijo de José Fernández y Paula Ayala:

«Y que al expresado niño se le puso el nombre de Juan»

«En la villa de Potes a las diez del día 27 de noviembre de 1917 (…) compareció José Fernández Villegas, natural de esta villa, de edad 31 años, de estado casado, su profesión cantero, domiciliado en esta villa (…) solicitando que se inscriba en el Registro Civil un niño; y al efecto, como padre del mismo declaró: Que dicho niño nació en su domicilio el día 25 del corriente mes a las veintidós y media. Que es hijo legítimo del compareciente y de Paula Ayala, natural de Potes, de edad 28 años (…) y que al expresado niño se le puso el nombre de Juan».

nacimientojuanin02Acta de nacimiento de Juanín | edc

Así consta en el Registro Civil de Potes la inscripción del nacimiento del legendario guerrillero (a la que ha tenido acceso este diario), principal referente de la Resistencia armada al franquismo en Cantabria. El hombre por el que el franquismo llegará a ofrecer «un premio en metálico de 500.000 pesetas a cualquier persona que facilite una confidencia que conduzca a su captura o muerte»; la recompensa más alta de la posguerra española.

Liébana, la comarca en la que Juanín acaba de ver la luz, es un profundo valle de elevadas y abruptas montañas, recorrido por el río Deva y sus afluentes y ubicado en el extremo occidental de Cantabria —limita con las provincias de Asturias, León y Palencia—, al pie de los imponentes Picos de Europa. Un gran valle vertebrado por otros cuatro valles —Valdebaró, Valle de Cereceda, Valdeprado y Valle de Cillorigo, llenos de aldeas dispersas por sus montes—, por la villa en la que esos cuatro valles confluyen —Potes, capital de la comarca— y por dos pueblos vecinos y enclavados en plenos Picos de Europa: Bejes y Tresviso.

Aunque no tanto como en Rusia, aquel 1917 también fue agitado en España, donde las cada vez más precarias condiciones de vida de las clases populares motivaron que la UGT convocara y la CNT apoyara una huelga general revolucionaria que al Gobierno y al Ejército españoles les costó sofocar tres días, y hasta un mes en zonas con tanta conciencia obrera como las Cuencas Mineras asturianas.

No extraña que futuros guerrilleros como Mauro Roiz y Daniel Rey, como Gildo Campo o como Ceferino Roiz ‘Machado’ nacieran y crecieran en Bejes, en Tresviso y en La Hermida, respectivamente

Más o menos ajena a esos acontecimientos y marcada por su secular aislamiento, en 1917 la dispersa población lebaniega vive casi exclusivamente de la agricultura y la ganadería. Sus estructuras económicas y sociales son prácticamente las mismas desde hace siglos, y su sistema caciquil, directamente relacionado con el régimen de propiedad de la tierra —la mayoría campesina trabaja las fincas de los terratenientes a medias o a tercias—, configura una sociedad profundamente desigual y «podrida por los privilegios de unos pocos poderosos y por prejuicios religiosos que vehiculaban la ignorancia de muchos», en palabras de Lorenzo Sierra —amigo de la infancia de Juanín y, como él, guerrillero de la Brigada Machado, aunque en 1944 dejó el monte por un problema en la vista y en 1946 logró pasar a Francia, donde murió en 1994—. Casos aparte constituyen Bejes (municipio de Cillorigo de Liébana) y Tresviso —en los que prácticamente todos los vecinos son pequeños propietarios, lo que evita los lazos de dependencia con los caciques— y también La Hermida (municipio de Peñarrubia), tres pueblos con vecinos que toman contacto con el trabajo asalariado y con el sindicalismo en la vecina central hidroeléctrica de Urdón, cuya construcción finalizó en 1912. Además, diversos investigadores se han referido a la poderosa influencia que un maestro de ideas republicanas y socialistas ejerció sobre los más jóvenes durante sus años de estancia en la zona. Por todo ello no extraña que futuros guerrilleros como Mauro Roiz y Daniel Rey, como Gildo Campo o como Ceferino Roiz ‘Machado’ nacieran y crecieran en Bejes, en Tresviso y en La Hermida, respectivamente.

Desde 1874 hasta 1931, es decir durante la época de la I Restauración borbónica, «la sociedad lebaniega se mantuvo desmovilizada y anclada en el caciquismo característico de la Restauración, con una vida política muy monótona dominada por dos partidos, conservador y liberal, que se turnaban pacíficamente en el ejercicio del poder y recurrían con frecuencia al fraude electoral. Los dos partidos mantenían sus respectivos ámbitos de influencia, con densas redes de control social que se extendían hasta las aldeas más apartadas a través de los denominados caciques. Estos eran determinados vecinos que gozaban de una cierta preeminencia social en sus municipios, por tener un nivel económico y cultural superior a los demás y sobre todo por tener amigos influyentes a través de los cuales se podían obtener muchas cosas. En cada pueblo el cacique tenía una clientela de amigos políticos y familiares que le representaban y copaban todas las esferas del poder. Cuando se aproximaban las elecciones, los caciques ponían a trabajar a todos sus colaboradores, asegurándose el control de los resultados en sus respectivos distritos y recurriendo en último extremo al fraude o pucherazo. Así pues, a pesar de que se celebraban elecciones, en Liébana y otras muchas zonas rurales de España la vida política estaba dominada por el bipartidismo y el caciquismo, sin que estuvieran presentes los nuevos movimientos sociales que cuestionaban aquella situación», documenta el historiador Fernando Obregón.

«Produciéndose un tumulto que dio lugar a que los guardias abrieran fuego, causando siete muertos y un herido grave entre los manifestantes»

Cuando Juanín cuenta dos años, su familia y él se trasladan de su casa en Potes a otra de alquiler más asequible en el pueblo de La Vega (capital del municipio de Vega de Liébana, que coincide geográficamente con el Valle de Cereceda), en cuyo ayuntamiento el 18 de enero de 1907 se habían producido unos gravísimos incidentes, pues no todo era paz y tranquilidad en una comarca en la que los caciques y la Iglesia católica controlaban férreamente a los campesinos. Obregón recoge aquel episodio así: «La protesta vecinal estuvo motivada por el arriendo del impuesto de consumos en el Ayuntamiento, que celebró una sesión extraordinaria para tratar el asunto. Los ánimos estaban muy caldeados, y unos 400 manifestantes se concentraron frente a la casa consistorial pidiendo la dimisión del alcalde y de su secretario. Los manifestantes trataron de franquear la puerta del edificio y la Guardia Civil se lo impidió, produciéndose un tumulto que dio lugar a que los guardias abrieran fuego, causando siete muertos y un herido grave entre los manifestantes».

Cuando Juanín cuenta sólo 11 años, la enfermedad de su padre y la maltrecha economía familiar lo empujan a ponerse a trabajar como pinche de cantero. En 1931 se declara la II República, Juanín y su amigo Lorenzo Sierra van tomando conciencia de clase y en 1934 ambos ingresan en las Juventudes Comunistas de España —la organización juvenil del PCE—, que en marzo de 1936 se fusionarán con las Juventudes Socialistas de España —la organización juvenil del PSOE— para formar las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas).

En 1936 estalla la Guerra Civil y Juanín se integra en las milicias obreras. Ha comenzado una odisea que acabará con su muerte violenta más de dos décadas después.

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