Domingo, 24 de Septiembre de 2017
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El oso cantábrico lucha por abrirse paso

Los expertos aseguran que la población del plantígrado se está recuperando, aunque se ve obligada a enfrentarse a infraestructuras, como la Autovía de la Meseta, que constituyen un obstáculo para su expansión territorial, por lo que es prioritario conectar sus dos subpoblaciones: la occidental y la oriental, con presencia consolidada en el municipio de Campoo de Suso y en la comarca de Liébana.

Oso pardo cantábrico | Gráficos: FOP
Oso pardo cantábrico | Gráficos: FOP

La población cantábrica de oso pardo sigue luchando por abrirse paso, y la cuestión está en la agenda. El pueblo campurriano de Argüeso acogió los pasados sábado y domingo el curso de la Universidad de Cantabria ‘El hábitat del oso pardo cantábrico: fronteras y corredores’, mientras que Torrelavega ha acogido este miércoles el seminario del CIMA ‘Educación ambiental y territorio oso’. En el curso de Argüeso se presentó información actualizada sobre la situación de la población cantábrica de oso y las dificultades para su conservación, especialmente para conectar sus dos subpoblaciones, una cuestión clave para evitar el deterioro genético y garantizar la supervivencia del oso cantábrico. Por su parte, el seminario de Torrelavega ha abordado la educación ambiental como herramienta de colaboración en la materia entre las comunidades en las que está presente el oso: Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León en el caso del oso cantábrico y Navarra, Aragón y Cataluña en el caso del oso pirenaico.

La subpoblación oriental, en territorios de Asturias, Cantabria, León y Palencia, está compuesta por más de 40 osos

La población cantábrica de oso está dividida en dos subpoblaciones: la occidental, compuesta por más de 200 osos y que ocupa unos 2.800 kilómetros cuadrados de los territorios de Lugo, Asturias y León, y la oriental, compuesta por más de 40 osos y que ocupa unos 2.100 kilómetros cuadrados de los territorios de Asturias, Cantabria –con presencia consolidada en el municipio de Campoo de Suso y en la comarca de Liébana–, León y Palencia. Según los expertos de la Fundación Oso Pardo, ambas subpoblaciones están geográficamente separadas y cuentan con características genéticas diferenciadas, aunque se está produciendo ya un incipiente intercambio demográfico y genético entre ambas.

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Los datos de la Fundación Oso Pardo y de las comunidades autónomas afectadas permiten constatar la recuperación del oso cantábrico después de décadas de declive continuado. Así, se han contabilizado 34 osas con 67 crías en 2014, 40 osas con 64 crías en 2015 y otras 40 osas con 67 crías en 2016. En este sentido, Juan Carlos García Codron, profesor de Geografía Física y director del curso ‘El hábitat del oso pardo cantábrico: fronteras y corredores’, ha reconocido que la población de oso cantábrico “se está recuperando”, aunque ha destacado que se ve obligada a enfrentarse a infraestructuras que constituyen “un obstáculo” para su expansión territorial, por lo que es “prioritario” conectar sus dos subpoblaciones, “tanto por razones de variabilidad genética como por el mantenimiento de un número mínimo de ejemplares por debajo del cual la conservación de la especie se hace más difícil”. Una de esas infraestructuras que dificultan la conexión entre ambas subespecies es la Autovía de la Meseta, que el oso cantábrico cruza “utilizando los pasos propiciados por sus túneles y viaductos” y que constituye “un buen laboratorio” para “aprender cómo hacer permeables estas infraestructuras al paso de la fauna y aplicarlo al diseño de otras”, ha añadido García Codron.

Sus niveles de diversidad genética se encuentran entre los más bajos de todas las poblaciones de oso pardo conocidas

A pesar de los avances, los expertos coinciden en que los principales problemas para la conservación del oso cantábrico son su escaso número de ejemplares y su división en dos subpoblaciones desconectadas desde hace entre cincuenta y cien años. Ambas subpoblaciones –sobre todo la oriental– tienen un tamaño muy pequeño, sus niveles de diversidad genética se encuentran entre los más bajos de todas las poblaciones de oso pardo conocidas y sus tasas de endogamia son muy elevadas, por lo que según la Fundación Oso Pardo la conservación del oso cantábrico debe centrarse sobre todo en evitar sus muertes causadas por el hombre, en conservar su hábitat y en trabajar sin descanso para conectar ambas subpoblaciones.

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