Sábado, 23 de Septiembre de 2017
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ECONOMÍA

¿Está justificada la mala reputación de los minicréditos rápidos?

Desde su aparición en el sector crediticio español allá por el año 2008, los minicréditos online han sido el foco de múltiples críticas.

Desde su aparición, los minicréditos online han sido el foco de múltiples críticas
Desde su aparición, los minicréditos online han sido el foco de múltiples críticas

Desde su aparición en el sector crediticio español allá por el año 2008, los minicréditos online han sido el foco de múltiples críticas. Estos productos no bancarios surgieron en una época en la que nuestro país se encontraba sumergido en una profunda crisis económica y la mayor parte de las entidades financieras no concedían préstamos. En ese momento, aprovechando la coyuntura, se lanzaron al ruedo las primeras empresas de capital privado que comercializaban créditos rápidos que se podían conseguir en minutos y sin apenas requisitos de acceso.

Como afirma el comparador de minicréditos HelpMyCash, el número de estas compañías se multiplicó año tras año debido al aumento de las solicitudes de sus créditos. Estos productos ganaron popularidad rápidamente, pues eran prácticamente los únicos con los que los clientes podían resolver sus urgencias económicas puntuales.

A pesar de su gran éxito, estos préstamos empezaron a ser duramente criticados por diversas organizaciones de consumidores. El epicentro de los argumentos de sus detractores se basaba principalmente en su alto precio, lo que dio paso a una mala fama que los ha seguido acompañando hasta nuestros días.

UN POCO DE LUZ SOBRE LOS MINIPRÉSTAMOS

Si hay algo que no se puede negar es que las empresas que comercializan estos préstamos online dieron con una fórmula que, parafraseando a Julio César, se erigió como un Vini, vidi, vici: los minicréditos llegaron y triunfaron rápidamente. Tras el paso de los años, las solicitudes no remiten: de hecho, el 2016 fue el año de consolidación de los minicréditos en nuestro país, que llegaron a manejar cifras que alcanzan los 200 millones de euros según la Asociación Española de Micropréstamos (AEMIP).

El epicentro de los argumentos de sus detractores se basaba principalmente en su alto precio

La popularización de estos préstamos rápidos se debe principalmente a  que se pueden obtener en un máximo de 15 minutos, lo que los hace útiles para afrontar problemas económicos de última hora para los que no se tiene liquidez suficiente. La celeridad con la que se puede conseguir el dinero solicitado es uno de los rasgos que, sin duda, ha catapultado a estos créditos y a las empresas que los comercializan a la cima del sector crediticio online. Sin embargo, esta velocidad tiene un precio, exactamente del 1,1 % de interés diario de media.

La razón que explica, entre otras, la rapidez con la que podemos obtener estos productos se basa en que las empresas no piden tantos requisitos ni papeleos a los clientes como ocurre con otros tipos de créditos. Esto permite a las compañías procesar las solicitudes en mucho menos tiempo.

Según los prestamistas, esta velocidad del servicio y los laxos requisitos que exigen es lo que justifica su elevado precio. Además, las empresas  apuntan que la tasa anual equivalente (TAE) no sirve como indicador de referencia para estos créditos, pues es un valor anual y sus minicréditos se conceden a un plazo de 30 días.

LA REGULACIÓN DE LOS MINICRÉDITOS

La Asociación Española de Micropréstamos se encarga de establecer unas pautas éticas

El halo de desconfianza y recelo que planea alrededor de los mini préstamos también se ha visto incrementado por la falta de una ley más eficaz que regule este tipo de productos. De hecho, algunas personas consideran que las empresas de minicréditos no están reguladas de ninguna forma, ya que no reciben supervisión por parte del Banco de España. No obstante, sí que están regulados por la Ley 22/2007, de 11 de julio, de comercialización a distancia de servicios financieros destinados a los consumidores.

Por otro lado, la Asociación Española de Micropréstamos se encarga de establecer unas pautas éticas que deben cumplir todas las empresas socias. El Código de Buenas Prácticas de esta organización prohíbe llevar a cabo prácticas fraudulentas y obliga a las compañías a conceder sus productos con responsabilidad.

Además, a los minicréditos de cantidades superiores a los 200 euros se les aplica la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo. Sin embargo, es complicado establecer las mismas medidas para todos los diferentes tipos de préstamos del mercado. Por tanto, algo que llevan tiempo pidiendo la mayor parte de empresas de créditos rápidos que operan en España es que se elabore una ley específica para este tipo de producto.