Miércoles, 23 de Mayo de 2018
El Tiempo

MAYO DEL 68

“Había más preocupación por los infiltrados en la Universidad, porque a un gris le veías con uniforme”

El ex senador Jesús Cabezón recuerda que en aquel año 1968 el "Diario de Madrid publica aquel artículo famoso de Calvo Serer refiriéndose a que el general De Gaulle tiene que marcharse, y la metáfora de que quien tiene que marcharse es el General Franco, le cuesta el cierre durante dos meses y una multa".

"Mayo del 68 ocurre en una España que quiere jugar al futuro pero en la que es tan fuerte el Régimen que se lo impide".

"La visión amplia y generosa que hubo cuando se aprobó la Constitución debería existir hoy, pero tengo mis dudas de que pueda existir".

El exdiputado autonómico y exsenador Jesús Cabezón. Foto: edc
El exdiputado autonómico y exsenador Jesús Cabezón. Foto: edc

No tenemos mejor representante para hablar de la juventud y del movimiento juvenil de Mayo del 68 que Jesús Cabezón. Nace en Palencia en 1946, convirtiéndose  en estudiante de Derecho en Valladolid, que con 22 años participó en el movimiento estudiantil antifranquista y que fue expedientado y forzado a abandonar la Universidad.

Fue candidato a la alcaldía de Santander por el PSOE en las primeras elecciones municipales, participando de manera activa en la redacción del Estatuto de Autonomía de Cantabria. Tras ser elegido diputado regional en las elecciones generales de 1982, es candidato al Senado, siendo el senador electo más votado de Cantabria. En 1986 se incorporó al Parlamento Europeo, siendo el primer eurodiputado de la historia de Cantabria.
 
Las revueltas, el movimiento estudiantil de París, ¿dónde le cogen concretamente?

El 68, a la gente de mi generación, nos pilla con poca información

Estudiando en la Universidad de Valladolid, en la Facultad de Derecho. Realmente el 68, a la gente de mi generación, nos pilla con poca información. Sabíamos aproximadamente lo que estaba pasando en París, algunas otras nociones de lo que ocurría vinculado a la guerra de Vietnam, un poco de lo que acontecía en México días antes de las Olimpiadas, conocemos un poco el movimiento hippie, pero no teníamos una información completa de lo que estaba pasando. No hay más que ver lo que entonces se publicaba en los medios de comunicación en España, la mayoría vinculados a la estructura del Movimiento. Es una información muy pequeña.

¿De dónde llega esa información?

A veces por vías indirectas, otras, las más importantes, por algunas revistas como 'Cuadernos para el Diálogo' y 'Triunfo', pero no por la prensa, salvo alguna noticia que trae el periódico Informaciones y el periódico Madrid. Pero por lo demás, no hay información a través de la radio ni información seria a través de la televisión, y por lo tanto lo que teníamos entonces es una información muy restringida, para comprender realmente lo que supone el 68 en el resto del mundo.

Los 'grises', a caballo, en la Universidad Los 'grises', en la universidad

Pero sí se empezaba a vivir ese movimiento entre los estudiantes.

Se empieza a conocer en Europa el Libro Rojo de Mao y su revolución cultural en China. En el mundo universitario tiene una cierta presencia el Partido Comunista,  el referente para los que piensan en una revolución no es el modelo soviético, que es un modelo caduco, anquilosado, sino que empieza a ser el modelo chino o el modelo trotskista  y,  menos aun cuando ocurre la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia.

¿Y Jesús Cabezón dónde está posicionado?

Nunca he sido afín a los movimientos comunistas, quizá por un sentido de prevención de lo que para mí siempre ha representado el concepto de libertad. Siempre he tenido mucha prevención al Partido Comunista, y con el paso del tiempo ha ido en aumento. Y sigo pensando en grandes valores como la igualdad y la libertad, y esos están un poco distantes, a mi entender, del Partido Comunista.

Se pensaba que podía lograrse más con un sindicato único de estudiantes que con una pluralidad, un viejo debate

¿En la Universidad empezaba a haber movilizaciones con ideas de libertad en aquella época?

Hay movilizaciones de ruptura con el sindicato SEU (Sindicato Español Universitario), el único autorizado por el que uno se apuntaba obligatoriamente con la matrícula, y hay un movimiento en toda la Universidad para romper con el sindicato oficial y crear estructuras de sindicatos democráticos. Y ahí sí aparece un cierto debate entre los partidarios de hacer un único sindicato democrático y los partidarios de unas elecciones con pluralidad sindical. La opción del sindicato democrático la defendía el Partido Comunista y organizaciones afines, y otras ideologías se acercaban más a la otra opción de elecciones para formar una “cámara de representación estudiantil. Al final, dependiendo de los sitios, se fue imponiendo la idea del Partido Comunista, quizá también por un sentimiento de eficacia. Se pensaba que podía lograrse más con un sindicato único de estudiantes que con una pluralidad, un viejo debate. 

Y de repente, el palo más duro, ¿por qué le expulsan de la universidad?

Me expulsan en base al artículo 28 del Reglamento de Disciplina Académica de 1954, que por cierto lleva la firma de Ruiz Jiménez. Es un reglamento que se aplica a los que alteraban el orden público o que amenazaran alterarlo. En la Universidad de Valladolid hay un movimiento de protesta que mezclaba lo político, lo académico e incluso lo social.

Las cosas entonces no eran tan claras porque no teníamos la capacidad para sintetizar lo que queríamos. Hay una gran asamblea de distrito, y yo la presido porque no estoy vinculado a ninguna organización o ningún partido. Eso tiene unas consecuencias al cabo de muy poco tiempo, y es la expulsión de la Universidad.

Concierto de Raimon en la Universidad Complutense de Madrid. Foto: Twitter Concierto de Raimon en la Universidad Complutense de Madrid. Foto: Twitter

¿Qué recuerda de esa expulsión?

Lo que me preocupaba cuando recibo la noticia de que me han expulsado es no tener más problemas con mi familia de los que ya tenía. Mi único objetivo era salvar mis relaciones familiares.

Mi relación con mis padres era normal, cordial, y mi preocupación era que no supieran que me habían expulsado. Actúo en consecuencia y al poco tiempo me voy a hacer la mili. Pasado el tiempo, unas decenas de años, y se enteran de que me expulsaron de la Universidad. Había pasado mucho tiempo.

¿Se veía como un referente de política nacional e internacional en aquel momento?

No, en absoluto. Me consideraba alguien que había cometido conscientemente algunos errores, había pagado y tenía que solventar las consecuencias. Y eso suponía que una vez terminé la mili me dediqué a preparar unas oposiciones porque quería tener independencia económica y familiar. Saqué dos oposiciones y opté por una plaza que me permitió venir a Santander.

Si le hablo de los grises, ¿qué le viene a la memoria?

No era posible pensar que en España se pudiera reproducir esa unión trabajadores-estudiantes

Había más preocupación por los infiltrados en la universidad, porque a un gris le veías con uniforme. Pero al que estaba infiltrado, que era tu compañero, al final terminabas descubriéndole, pero eran los peligrosos, eran los chivatos. Conocí a dos o tres, y cuando se descubría me imagino que la policía tenía que sustituirle.

¿En Mayo del 68 se empezaba a hablar del socialismo francés en España? ¿La información que llegaba de Francia era creíble? ¿Veían que algo estaba cambiando?

No, yo entonces no tengo noticias de estructuras socialistas en nuestro país. La del mayo francés era una información que nos costaba reinterpretar. Por una parte había la revuelta estudiantil de Mayo del 68. En algún sitio vi las manifestaciones en el Barrio Latino, las revueltas que pasaron de Nanterre a La Sorbona con Cohn-Bendit y había simultáneamente un movimiento sindical.

Interpretado en términos españoles, lo que podía ser la unión entre la revuelta estudiantil y una reivindicación sindical era complicado porque aquí no había sindicatos libres ni estructuras sindicales que se pudieran manifestar. Después es verdad que en Francia vino la ruptura y los acuerdos sindicales que la clase obrera rechazó se terminaron aceptando y asimilando, y terminado el verano desaparece la revuelta estudiantil. Pero no era posible pensar que en España se pudiera reproducir esa unión trabajadores-estudiantes.

Imagen de Jesús Cabezón a su llegada al SenadoImagen de Jesús Cabezón a su llegada al Senado

Estamos en 2018. ¿Hasta qué punto Mayo del 68 cambió el mundo?

El conjunto de lo que sucede en el 68 cambia muchas cosas. Quizá no de una forma inmediata. Todo lo que sucede después en Alemania cambia las cosas, supone un revulsivo en la política alemana, entre otras cosas con la aparición de un nuevo partido, los verdes, que tiene su origen ahí.

La fuerza del trotskismo en Francia nace del 68. Y la quiebra de determinados conceptos de autoridad desaparecen ahí. La autoridad ya no se impone, se gestiona, tanto en el ámbito estudiantil como en el familiar o las relaciones personales. Supone un cambio radical en el concepto de la política internacional a raíz de las protestas en Estados Unidos contra la guerra de Vietnam.

No hay que olvidar que en aquel año asesinan a Robert Kennedy, que Nixon gana las elecciones después, que matan a Luther King. Es el momento de la lucha por los derechos civiles en Norteamérica.

¡¡Es el año de la revolución musical!!

El conjunto de lo que sucede en el 68 cambia muchas cosas

El Mayo del 68 mexicano, aunque trágico, tiene algo de simbólico, pero no tiene grandes efectos. La manifestación terminó con la matanza de la plaza de las Tres Culturas, donde la policía, entonces al mando del que luego será el presidente de México, Luis Echeverría, masacró a unos 300 manifestantes y estudiantes.

También hay un estallido de grandes revueltas estudiantiles en Japón, poco conocidas, porque no están de acuerdo en que su gobierno apoye a Estados Unidos en Vietnam. No hay que olvidar en todo esto la invasión de los tanques del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia, donde se había querido hacer una revolución de rostro humano, que defendía Dubcek, pero que es aplastada por los tanques. Duró poco la Primavera de Praga.

Es un mensaje también para los demás países de la órbita soviética y para el resto de países comunistas del mundo, que es ‘aquí manda quien manda’.

¿Y en España?

En España también pasaron cosas. Fue el año en que el Rey Juan Carlos cumplía 30 años, por lo que se podía incorporar al listado de los posibles candidatos a la sucesión. Se había aprobado hacía poco la nueva Ley de Prensa de Fraga, lo que permite una mínima apertura, aunque lógicamente cuando Diario de Madrid publica aquel primer artículo famoso refiriéndose a que el general De Gaulle tiene que marcharse, y la metáfora de que quien tiene que marcharse es el General Franco, le cuesta el cierre durante dos meses y una multa.

Hubo revueltas significativas en Madrid. Cierra la Universidad y es cuando se produce el famoso recital de Raimon con la autorización del decano de la Facultad de Económicas. Después la manifestación de estudiantes.

En 1968 se producen los primeros asesinatos de la banda terrorista ETA.

Todo esto ocurre en una España que quiere jugar al futuro pero que es tan fuerte el Régimen que se lo impide. Había algunos escarceos por parte de grupos de estudiantes, de grupos políticos, de sindicalistas….

Todo esto va a configurar, pasado algún tiempo, el futuro, pero entonces no sabíamos cómo iba a ser el futuro.

Concierto de Raimon en la Universidad Complutense de Madrid. Foto: YouTube Concierto de Raimon en la Universidad Complutense de Madrid. Foto: YouTube

¿El 15M recoge algo de la juventud que tiene que marcharse?

Hay algo que representa descontento porque hemos vivido unos años de mucha aparente riqueza y prosperidad, pero eso no ha llegado a todas las capas de la sociedad, y cuando se produce la gran crisis económica en España se manifiestan esos descontentos. Hay algo parecido al mayo francés en la medida en que se expresan descontentos, pero del 15M tampoco sale una propuesta alternativa. Sí que es verdad que algún partido político tiene su origen en el 15M, y no se puede explicar el populismo en España si no es a raíz de los movimientos del 15M.

Fue pionero cuando España decide entrar en la UE y forma parte de la delegación que va a Bruselas. ¿Qué se encontró allí?

En 1982, con la victoria socialista, se producen los grandes cambios sociales, educativos, sanitarios. Es el gran salto de España hacia la modernidad y hacia los problemas que aparecen

Para mí formar parte de la delegación fue la mejor y mayor experiencia política que pude tener. Fueron años muy intensos. Asistí primero a la llegada de España y Portugal, y luego a la incorporación de otros países. Fue algo más que un proyecto económico, era el proyecto de una unión social y política.

Cuando llegamos a Bruselas, España ha evolucionado. En 1982, con la victoria socialista, se producen los grandes cambios sociales, educativos, sanitarios. Es el gran salto de España hacia la modernidad y hacia los problemas que aparecen con una sociedad más desarrollada, con una clase media más exigente, con una sociedad que ya no se conforma con la universalización de los derechos, sino que exige el uso de esos derechos y la calidad de los servicios.

¿Qué le inspira Felipe González, qué ha significado para España?

Un líder que tenía y tiene un gran sentido de Estado, lo cual es imprescindible. Y un líder que piensa más allá de las fronteras. No olvidemos que uno de los primeros encuentros entre España y la UE se produce entre Felipe González y Helmut Kohl. No tenían la misma idea política, pero sabe que tiene que entenderse con los líderes europeos. González no tiene ninguna duda de que hay que apoyar la unificación alemana cuando cae el Muro de Berlín, y es uno de los primeros líderes que se pronuncia a favor de la unificación sabiendo que esto creará problemas en toda Europa.

Se cumplen 40 años de la Constitución de 1978. ¿Tiene vida?

Creo que sí. Tuvimos la fortuna de aprobarla con un gran consenso. Se aprobó con una gran cantidad de votos positivos en Cataluña, más que en Cantabria, pero quizá pasado el tiempo necesita una lectura y haya que adaptar los contenidos para que nos puedan servir en los próximos 40 años. Lógicamente los cambios tendrán que ser por consenso de las grandes fuerzas políticas. Esa visión amplia y generosa que hubo cuando se aprobó la Constitución debería existir hoy. Personalmente tengo mis dudas de que pueda existir hoy esa visión.

El exsenador Jesús Cabezón y el presidente de la Sección de Asuntos de Iberoamérica del Ateneo de Santander, Federico Lucendo Pombo. Foto: edc El exsenador Jesús Cabezón y el presidente de la Sección de Asuntos de Iberoamérica del Ateneo de Santander, Federico Lucendo Pombo. Foto: edc

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