Viernes, 09 de Diciembre de 2016
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Los presuntos violadores de San Fermín, en WhatsApp: “Hay que buscar el cloroformo, las cuerdas… después queremos violar todos”

Nuevos mensajes en el grupo ‘La manada’ desvelan la planificación de los abusos sexuales días antes de los sanfermines y la naturalidad con la que hablan de cometer delitos.

Nuevos mensajes de WhatsApp desvelan la naturalidad del comportamiento de los cinco presuntos violadores
Nuevos mensajes de WhatsApp desvelan la naturalidad del comportamiento de los cinco presuntos violadores

El reportaje 'Bailando con lobos' emitido esta pasada madrugada por Antena 3 sobre la violación múltiple de San Fermín ha suscitado, si cabe todavía más, el interés de los medios de comunicación, que siguen ampliando datos sobre los mensajes de WhatsApp que se cruzaron los cinco acusados con el resto de sus amigos en el grupo 'La manada'. 

De hecho, si los primeros mensajes de estos cinco jóvenes al resto de su grupo indicaban una premeditación y una frialdad mientras abusaban de su víctima en un portal de Pamplona, estos nuevos mensajes intercambiados entre los acusados y sus amigos hacen que su situación sea mucho más complicada. 

Este martes El Confidencial ha publicado cómo en el mismo grupo los detenidos dijeron frases como: "¿Llevamos burundanga? Tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones”.

En tres grupos diferentes de WhatsApp, los acusados y sus amigos conversaron durante el verano sobre su deseo de cometer abusos

Mensajes que, en principio, fueron enviados previamente a la madrugada del 7 de julio, cuando sucedieron los hechos, lo que podría indicar que el ataque a la joven de 18 años no fue algo puntual, sino más bien una práctica habitual en sus juergas nocturnas.

Entre las frases que conforman este diálogo se pueden leer cosas como: “Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos”, comentaba uno de los procesados mientras se planificaba la visita a Cádiz.

En tres grupos diferentes de WhatsApp, los acusados y sus amigos conversaron durante el verano sobre su deseo de cometer abusos: “Estas vacaciones son la prueba de fuego para ser un lobo”, comenta uno de ellos.

Las sospechas de que lo ocurrido en San Fermín no fue un hecho puntual, sino algo premeditado, no solo se sustentan en la otra violación que se les imputa, sino en comentarios expresados con naturalidad como: “violaría a una rusa que vea despistada”.

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