Lunes, 25 de Junio de 2018
El Tiempo

Lo cierto es que el Parlamento de Cantabria impresionaba, su patio lleno de familias pidiendo justicia, justicia y Justicia. Este grito unánime retumbaba en las gruesas paredes del Parlamento que nos las devolvía incluso con más fuerza. Para cientos de familias no es un día cualquiera, es un día donde se enciende su última esperanza de que se haga justicia.

Era un sábado de primavera, aunque el día había salido algo triste, sobre las 9:30 de  la mañana empezaba a llenarse la plaza del Ayuntamiento, allí se sucedían los corrillos y saludos entre los afectados por las sentencias de los derribos.

Tres autobuses nos esperaban para iniciar "la Ruta de los Inocentes" por los Ayuntamientos condenados y por la institución que los condenó, el TSJC, para terminar en el Parlamento de Cantabria, quien hace un año emitía una Declaración Institucional pidiendo una solución definitiva en esta legislatura para todas estas familias.

Pueden decir que la vida es lo que pasa mientras ellos esperan que se haga justicia

Cualquier observador que viera la escena de aquellas personas subiendo a los autobuses pensaría que era una excursión del IMSERSO, unos ancianos que van a pasar unos días agradables de vacaciones, sin embargo es todo lo contrario, una vez más estas familias vuelven a ir de manifestación, a pedir justicia, a pedir que se acabe con esta situación que dura tanto. Pueden decir que la vida es lo que pasa mientras ellos esperan que se haga justicia, piden que dejen de tener su patrimonio secuestrado, que acabe esta condena sin fin, que puedan dejar de tener miedo al derribo de su vivienda.

Convertidos en esa marea amarilla, con sus camisetas de AMA, con las arrugas que el tiempo ha ido depositando sobre sus rostros, miran y remiran con las gafas de cerca el papel que miembros de la organización les han entregado, que no es otra cosa que una copia del boletín oficial de Cantabria, donde está publicada la Declaración Institucional del Parlamento de Cantabria. Se oyen los murmullos que cometan la pequeña intervención que ha tenido en este acto el alcalde de su pueblo, esperando que alguna vez sus palabras se hagan realidad. 

La mayoría ha estado en el Parlamento Europeo en 2009 exponiendo su situación y escucharon como desde allí se instaba al Reino de España y Al presidente de Cantabria por aquella época también Miguel Ángel Revilla, a dar una solución. "Las administraciones son las culpables y por tanto quienes tienen que reparar lo antes posible el daño causado", hoy esas palabras suenan, a lo que nos pasa a los afectados, nos escuchan pero no nos oyen. Estuvieron en 2015, apoyando la creación del artículo 108.3 LJCA, que tan importante esta siendo para los terceros de buena fe en toda España, y volvieron hace apenas un año a un entrañable acto en el Salón de Pasos Perdidos.

Seguirán luchando para que se haga justicia mientras les quede un gramo de fuerza

Hoy su cara refleja la tristeza, mezclada con el cansancio y esa determinación, que da el haber vivido ya muchos años, el haber sufrido durante tanto tiempo las heridas producida por el maltrato de las Administraciones Públicas, haber estado en tantas manifestaciones, concentraciones, encierros, marchas a los largo de estas dos décadas... Se toma con mucho escepticismo, pero seguirán luchando para que se haga justicia mientras les quede un gramo de fuerza.

Las palabras de los portavoces de los Grupos Parlamentarios, pese a sus buenas intenciones, sonaban a oídas otras veces, pero la lectura de esas niñas que en sus familias no habían conocido otra situación que el miedo al derribo de su viviendas consiguieron emocionarnos a todos, incluso a la Presidenta del Parlamento que dejó escapar algunas lágrimas.

Lo cierto es que el Parlamento de Cantabria, su patio lleno de familias leyendo a la vez todos la Declaración Institucional del 2 de mayo de 2017 impresionaba, pidiendo justicia, justicia y Justicia. Este grito unánime retumbaba en las gruesas paredes del Parlamento que nos las devolvía incluso con más fuerza. Para cientos de familias no es un día cualquiera, es un día donde se enciende su última esperanza de que se haga justicia.