Martes, 24 de Abril de 2018
El Tiempo

Hawkins pudo morir y la gente grababa

Creo que el ser humano fue inventado al mismo tiempo que la indecencia y la estupidez. En ese preciso momento el creador plagó la existencia de las personas de adjetivos poco edificantes que no procede plasmar aquí porque agotaría la hoja.

Corazones helados

Hoy recuerdo las Flores de Harrison, miro al mundo y compruebo, casi treinta años más tarde, que en no pocos espacios en guerra nada ha girado.

Las flores de Harrison y las ortigas de Pouso

Desde que la imbecilidad tiene licenciatura y cotiza en bolsa el mundo es un lugar peor. Una bola de billar que golpea sin cabeza contra todos los laterales del firmamento.

Dime Luna

Despégame Luna. Méceme en tu cama de cristal aunque sea por una noche. Aunque sea en mis sueños. Al fin y al cabo siempre he sido un lunático. Acógeme.

¿40 años después y me pagáis esto, cabrones?

Vamos peinando canas. Pero jamás nadie pensó entonces que una manada de políticos asilvestrados de sentimientos nos tomarían tanto el blanco pelo, y con semejante indecencia, llegado el siglo XXI.

El banquero sandunguero con el dinero ajeno

A este señor, y a otros tan ligeros como él, habría que ponerles a vivir cada mes del año con esos pensionistas a los que pretende corregir la vida. Y luego, tras desayunar con achicoria, comer borraja y cenar un huevo cocido que se ratifiquen en la estupidez o la rectifiquen.

Me queda Portugal; me falta Forges

Corríamos rápido hacia la democracia sin reparar en el vehículo. Ahora, cuarenta años después, hay quien huye de ella en avión con el bolsillo pesado. Éramos felices sin un duro.

Tu gran noche, no la nuestra

Baila querido Mariano en pista lustrosa. Nosotros ya danzamos el baile de los malditos. Baila, ya sea con pantalón de campana o tacón de aguja.

Si harto declaras estar, haber estado la mitad

Yo también me declaro harto de estar harto. Harto de que me suban los impuestos con crueldad. Harto de que para jubilarme deba trabajar doble cantidad. Harto de que la mentira lleve la mano de pintura de la verdad.

Cantabria en mis sueños

Escenario de sombra y luz, de cuestos y salud. Debes ver, pero también oír y escuchar. El viento del norte, el retinglar de los bolos, las cuerdas de un rabel, la gracia del cascabel.

Goodbye to romance

Será imposible jubilarse con amor: solo soportando una serie de putadas previas y a la baja.

Interviú cierra (ustedes pierden)

La chica de portada era un reclamo, un bello reclamo. Nunca sabré quién usaba la excusa de esa chica para leer las crónicas o quién utilizaba éstas para radiografiar a aquélla.

2018: ¿llave o cepo?

Con el primer brinco de Año Nuevo ya le habían subido el gas, con el segundo la luz, con el tercero la telefonía, con el cuarto el peaje de las autopistas, y así un largo etcétera de agravios muy legales pero quizá inmorales.

Mi Nochebuena con Junqueras

Nadie me ha preguntado, pero si de invitar a mi mesa de Nochebuena se trata, lo tengo claro. Y este año más que el anterior: Oriol Junqueras, aunque de él me separe una galaxia en el pensamiento político (pero por eso mismo).

Alfileres de butacón

Sieso supo irse. Piñeiro supo irse. Diego no sabe irse (o no quiere). Si de verbos se trata es muy fácil: coge tus cosas y corre. Lo bueno está hecho y lo malo también.

Puigdemont 3.004

Dijo el honorable fugado que a la Cataluña fulgurante le tocaría el Gordo de la Independencia. Lo cuantificó en bienestar, progreso y bendiciones europeas. Nada de eso ha sucedido. La realidad es que, mientras el expresident hace crónicas de sí mismo desde Bruselas, un buen...

No le cortéis las piernas a Travolta

Cuarenta años deslumbrantes han situado a la vieja piel de toro en el grupo de cabeza de la UE. Con problemas, hipos, miedos y resuellos. Pero quién no los tiene.

La estupidez tumba la Bolsa

Cataluña era motor económico antes de que un grupo de inconscientes decidiera poner una barra de hierro en la tracción. El mismo grupo que ha optado por darse un tiro en el pie, o mejor, en cualquiera de las extremidades de todos los catalanes y por arrastre de los españoles.

El tío la vara (¡ay mai!)

El separatismo ha sabido sacar un provecho quizá indecente, pero evidente, a una de las máximas de Napoleón: nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error.

Los putos amos silban canciones de amor

Acabe como acabe este conato de independencia cada trabajador catalán tendrá que volver a su puesto laboral cada lunes, pero seguro que en el marco de una economía mermada.