Miércoles, 21 de Febrero de 2018
El Tiempo

Yo también me declaro harto de estar harto. Harto de que me suban los impuestos con crueldad. Harto de que para jubilarme deba trabajar doble cantidad. Harto de que la mentira lleve la mano de pintura de la verdad.

Yo también me declaro harto de estar harto:

Harto de que me suban los impuestos con crueldad.

Harto de las colas de la sanidad.

Harto de la mano dura de Su Santidad.

Harto de tanta maldad.

Harto de ser autónomo con ansiedad.

Harto de que, por bemoles, ejerzan la autoridad.

Harto de las baldosas huecas de la ciudad.

Harto de ser un luchador sin edad.

Harto de que el rey del mundo no tenga piedad.

Harto de que la mayoría de los próceres exhiban déficit de credibilidad.

Harto de que cada vez valga menos la tenacidad.

Harto de que el mar escupa las negras imágenes de la realidad.

Harto de que para jubilarme deba trabajar doble cantidad.

Harto de que los mismos nos partan siempre la faz.

Harto de ir a las urnas con sobredosis de ingenuidad.

Harto de que en el azabache negro nos vendan claridad.

Harto de que los grandes logros pasen por nimiedad.

Harto de que en extinción haya sido declarada la lealtad.

Harto de que la mentira lleve la mano de pintura de la verdad.

Harto de que se inventen palabras: la postverdad.

Harto de que quieran mi voto como única finalidad.

Harto de que estiren el cuello y den lo justo como caridad.

Harto de todo lo huero, asqueado de toda cavidad.

Harto de que el poder embauque con colmillo sagaz.

Harto de que al banquillo te lleve una crítica mordaz.

Harto de, en un mundo de halcones, ser paloma torcaz.

Harto de que tu programa fuera un ejercicio mendaz.

Si eres político y “harto de estar harto” declaras estar, haber estado la mitad.