Jueves, 26 de Abril de 2018
El Tiempo

Acabe como acabe este conato de independencia cada trabajador catalán tendrá que volver a su puesto laboral cada lunes, pero seguro que en el marco de una economía mermada.

Antes que la declaración de independencia de la señorita pepis estuvo la rueda de prensa: esa silla, con su mesa y un racimo de micrófonos como geranios que lo aguantan todo, todo y todo. All (free for all), como si fueran Ted Nugent’s de la política disoluta, los independentistas corearon Freedom desde su atril, sin la opinión de más de la mitad que, efectivamente, quieren ser libres pero para todo lo contrario.

Los putos amos (de la rueda de prensa) interpretaron canciones de amor para que fueran escuchadas en long play por Europa. La aguja del tocadiscos debía venir defectuosa o el vinilo era demasiado negro. La cosa es que casi nadie en el mundo pasó de los primeros compases del disco. Oriol Fronteras, más brillante que Mister Proper, optó entonces por lanzar esos vinilos desde las ventanas de la Generalitat cual platillos volantes. En su torpeza no contó con el efecto boomerang y regresaron todos al lugar donde estaban: una esquina del habitáculo más nacionalista y excluyente del palacio presidencial.

Si te crees el rey del mambo, silbas canciones de amor, mueves la calle, y la Ley, cuyo imperio está y debe estar por encima de todo, falla en contra

Guardiola dijo hace unos años que Mourinho era “el puto amo” (de la rueda de prensa). Se equivocó: debió mirar hacia sí mismo. Él ha usado una sobre fútbol para rentabilizarla políticamente con la coartada de que un periodista se la dejó botando. Se solidarizó con los llamados ‘Jordis’, en la cárcel, según él, por sus ideas. Cabe reflexionar: si un paisano tiene la brillante idea de darle el palo a un banco, lo detienen y acaba en la trena, ¿lo han encarcelado por sus ideas?

El derecho español puede tener diversas lecturas. El problema es de quien lo retuerce. Si te crees el rey del mambo, silbas canciones de amor, mueves la calle, y la Ley, cuyo imperio está y debe estar por encima de todo (iluminados incluidos), falla en contra, ¿qué salida ofrecen esos responsables a quienes leyeron de buen gusto el  pentagrama de Puigdemont?

Acabe como acabe este conato de independencia cada trabajador catalán tendrá que volver a su puesto laboral cada lunes, pero seguro que en el marco de una economía mermada. Los putos amos no suelen notar cambio de sonido en sus bolsillos. Estén donde estén. Por mucho que sigan canturreando amorosas canciones de involución independentista.