Martes, 24 de Abril de 2018
El Tiempo

Mariano aprovecha la dicotomía que enferma a la izquierda y el temor de Ciudadanos a que le tizne esa misma izquierda.

El Congreso ha reprobado a Montoro y Rajoy ha pedido otra de gambas. A la próxima reprobación, langosta. Una plaga de langosta sobrevolando la Cámara Baja. Miles de alas como aletas de tiburón que anuncien un tiempo de censuras parlamentarias individuales porque la general, la de Coleta Morada, salió ful porque la izquierda y los ’citizens’ siguen sin fumar la pipa de la paz.

A Podemos, también al nuevo PSOE, supongo, les encantaría ver a Mariano con la guitarra colgada de los hombros interpretando ’Tender surrender’, como si fuera un Steve Vai a la gallega. Pero a la gallega Rajoy prefiere el pulpo, no una tierna rendición. En eso no le van a encontrar, porque, aunque parezca manso, canso y hasta un poco ganso, da tiro y raya (en la terminología bolística) a las nuevas tendencias políticas, tan empeñadas en confrontar y destruirse mientras de Pontevedra para abajo todos los días sale el sol.

En el PP han hecho himno y bandera con otras dos palabras. Lejos del ’Tender surrender’ de Vai, Mariano ha colocado unos grandes cascos de DJ a todos los miembros de su Ejecutiva para que escuchen, canten y coreen ’Never surrender’. Para que adapten a sus intereses la mítica ’The Pretender’, de Foo Fighters. Recuerden ciertos pasajes de la letra:

Rajoy se rendirá en elecciones o no lo hará jamás. Hay razones para su renuncia, pero no más que antes de las dos últimas citas electorales

“Soy lo que está a la izquierda (o lo que queda)
Soy lo que está a la derecha (o lo que está bien)
Soy el enemigo
Soy la mano que te hará bajar
Así que, ¿quién eres tú?
Tú eres el que aparenta
Y qué, si digo que nunca me rendiré"

Rajoy, en efecto, se rendirá en elecciones o no lo hará jamás. Hay razones para su renuncia, pero no más que antes de las dos últimas citas electorales. Y en ambas venció. Mariano aprovecha la dicotomía que enferma a la izquierda y el temor de Ciudadanos a que le tizne esa misma izquierda. De modo que prefieren, los de C’s, que el PP les deje la marca del Zorro, vivir con ello, apretar donde puedan y luego ya se verá.

Ahora circulen unos cuatrocientos kilómetros hacia el Norte y recapaciten acerca del reciente Debate de la Región. Cansino y anodino como en todas las ediciones anteriores. Si al menos dieran un Oscar al peor actor. En fin: que la fotografía de Cantabria la tienen todos sus ciudadanos en la cabeza y no coincide casi en nada con el cuadro que sale cada año de tan serio debate con tan vacuas conclusiones.