Miércoles, 23 de Mayo de 2018
El Tiempo

I have a dream (yo tengo un sueño)

El colegio de mi niñez, en mi sueño, había derribado el horrible muro que lo rodeaba y el cemento de sus pistas de juego había sido sustituido por una esponjosa capa de césped.

Ayer soñé con mi barrio de siempre. Se había convertido en un lugar donde se daban cita tenderos, músicos, bohemios, pintores…

Las casas relucían bajo el sol con sus fachadas pintadas de chillones colores. En sus coquetas plazuelas los abuelos contaban historias a los niños y estos sonreían felices y no paraban de hacerles preguntas.

A la puerta de las tiendas se amontonaban cajas de frutas y verduras, de zapatos y sombreros, de flores y plantas. En una esquina un gitanillo, rubio y de pelo revuelto, tocaba el cajón acompañado por un chaval, negro como el tizón, cuyas manos golpeaban unos extraños bongos africanos.

No sé lo que me despertó, pero durante unos minutos seguí sumergido en la vida del que siempre fue mi barrio…La Inmobiliaria

Apoyado en la barra de un bar un joven argentino, con mucha labia, te psicoanalizaba si le invitabas a un vino y al fondo, dos críos, creo que marroquíes, jugaban en una recuperada máquina de petacos.

Al salir del bar y doblar la esquina casi me dí de bruces con la floristera, Gilda, una colombiana dulce y sonriente. Me contó que hacía tiempo ya que las inmobiliarias y el ayuntamiento habían decidido bajar considerablemente los precios de la venta y alquileres de pisos y que eso había provocado una llegada masiva de parejas jóvenes al barrio.

El colegio de mi niñez, en mi sueño, había derribado el horrible muro que lo rodeaba y el cemento de sus pistas de juego había sido sustituido por una esponjosa capa de césped.

Me llamó la atención un ruido de chapoteos en el agua y al final de la calle descubrí que habían construido varias piscinas de formas irregulares y cruzadas por puentes de madera que hacían las delicias de varios niños, y no tan niños, que compartían juegos y chapuzones.

No sé lo que me despertó, pero durante unos minutos seguí sumergido en la vida del que siempre fue mi barrio…La Inmobiliaria.