Domingo, 24 de Septiembre de 2017
El Tiempo

Muros, vallas, alambradas, fosos... y Donald Trump

Cuando fallan los muros, utilizamos fosos (algunos lo llaman mar Mediterráneo) donde perecen miles de personas cuyo único delito es huir de la guerra.

El presidente estadounidense ha puesto tristemente de moda la palabra “muro”. Él quiere reforzar y aumentar el que separa su país de Méjico. Considera Donald que todos los males para yankilandia vienen de más allá de sus fronteras. Pero Trump no ha inventado los muros, en la Historia son numerosas las veces que una civilización ha querido “protegerse” levantando murallas frente al agresor o invasor.

Recordemos algunos ejemplos: la gran Muralla China, 3.500 kms. de piedra para frenar a los bárbaros del norte; la muralla de Adriano, mandada construir por el emperador romano para protegerse de pictos y escoceses; el muro de Berlín, infame conjunto de alambradas y piedras que partió una ciudad y un país a la mitad separando comunismo de capitalismo; el muro de las Lamentaciones, donde los dioses escuchan oraciones y peticiones; las vallas de Ceuta y Melilla, como cierre de la puerta a Europa a través de España; famosas también las murallas de Constantinopla, Babilonia, Troya o Dubrovnik.

Existen muros y barreras que no se ven pero que condicionan nuestras vidas y las de los que nos rodean

En la actualidad, cuando fallan los muros, utilizamos fosos (algunos lo llaman mar Mediterráneo) donde perecen miles de personas cuyo único delito es huir de la guerra, la miseria, las violaciones…huir de lo mismo que huyeron nuestros abuelos o padres, buscar refugio en unos países que suponen más acogedores que el suyo (por qué si no iban a huir)

Pero también existen muros y barreras que no se ven pero que condicionan nuestras vidas y las de los que nos rodean. Barreras arquitectónicas, muros que dificultan la contratación de personas con discapacidad, muros mentales que nos impiden entender al prójimo (ponernos en su lugar, ejercer la empatía).

Definitivamente a mí solo me gusta un muro, el de Pink Floid (The Wall).

Y, por otra parte, me gusta mucho más Supertramp que Trump.