Martes 17.07.2018

Higiene política tardía para el PP

Sr. Rajoy, no tenía que haber esperado a que la oposición denunciase, porque ello podría aparentar cierta complicidad, o como se dice vulgarmente no se debía “mirar para otro lado”.

Cuando dispongo de la oportunidad, me gusta recordar en mi maltrecha memoria, alguna cita relevante que me ayude como hilo conductor del texto que redacto.

Al respecto, siempre conviene recurrir a los eruditos universales en sus océanos de sabiduría, leyendo en sus láminas de agua.

En esta ocasión, en dicha lámina flotaba una frase muy acorde con el tema escogido pero que en ningún modo pretende “hacer leña del árbol actualmente caído”.

Por ello, cuando John Wesley en 1728, mencionó la siguiente frase, no se refería al carácter corporal, si no que trascendía mucho más allá:  iba dirigida directamente a la moral pública.

“LA HIGIENE SE HALLA VERDADERAMENTE PRÓXIMA A LA SANTIDAD”.

Una persona es deshonesta cuando miente, roba, hace trampas o engaña

Ahora explicaremos el sentido de esta frase perteneciente a su Sermón 93.

Dicho personaje fue fundador de la Iglesia Metodista y ordenado sacerdote en 1728, a los 25 años, consumando su ruptura con la Iglesia Anglicana en 1784, al ordenar por sí mismo a los sacerdotes que se negaba ordenar el Obispo de Londres.

Ante todo, no me considero religioso, pero sí creyente, y si algún agnosticismo anida en mí vida, va referido a los partidos políticos y algunos de sus miembros.

Si se me permite la licencia Sr. Rajoy, que me dirija a Vd. como cabeza visible del partido que representa, la higiene que ha empezado a Vd. a poner en práctica, ha tenido un tardío despertar.

No dudo que en estos momentos y fechas venideras contemplando el estropicio de su Partido, su intención es o hubiese sido la de remediar las situaciones surgidas, pero repito, del todo insuficiente y muy tardía.

Sr. Rajoy, no tenía que haber esperado a que la oposición denunciase, porque ello podría aparentar cierta complicidad, o como se dice vulgarmente no se debía “mirar para otro lado”. Existen espacios suficientes para que actúe la Justicia, y además, barrer separadamente, dentro de nuestra propia casa.

La higiene reclamada, a partir de este momento histórico-explosivo de la corrupción tiene que ser la exigida por la sociedad permanentemente, tal y como se amamanta a un neófito o se educa a un hijo.

Por otro lado, y es lo que no hemos hecho,  manifestar: “hasta aquí hemos llegado”, poner los pies sobre la pared y no volver a permitir la comisión u omisión sobre tales tropelías.

De futuro, porque ya no tiene Vd. presente político Sr. Rajoy, debería de ausentarse de las cámaras, micrófonos, etc. y ejercer llegado el momento, tal y como hace los americanos con sus “seniors”, encontrarse cerca, para que su experiencia y conocimientos disponibles, sean útiles sólo para España, y no para arribistas.

Permítame finalizar, indicando discrepar de dos terceras partes de la línea sucesoria que se airean en los Medios influidos por los propios interesados, a los cuales no aludo por no hacerles publicidad gratuita.

Respecto a la Santidad, es obvio que no es necesario otorgarle ninguna acepción divina o eclesiástica. 

Basta comprenderla como sinónimo de definiciones tan simples, como que una persona practica el bien, cuando es honrada y hace abrazar las palabras con los hechos. (ya imagino que debe resultar harto difícil en política).

Por el contrario, una persona es deshonesta cuando miente, roba, hace trampas o engaña. (sin embargo, en política, al menos todo esto es tentador). 

Finalmente indicar que nunca he sido votante del PP, pero me tomo de nuevo la licencia de un modesto articulista, de sugerirle que en un par de años que supuestamente faltan para nuevas elecciones, “recompongan filas”, en su partido, porque España los necesita fuertes y honrados, y no facciones tendentes a sorprender la buena fe, con cualquier abyecto motivo.

Higiene política tardía para el PP
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