Sábado, 24 de Febrero de 2018
El Tiempo

El Chicle era El Chiclé

El Chiclé acaba de pasar a la Historia más hedionda como El Chicle. Y este alias le ha quedado adherido como un chicle eterno al zapato de su imagen sin posible semejanza. El chiclé es la pieza que regula el paso del combustible dentro del carburador. El Chicle (antes El Chiclé) era mecánico en Rianxo.

Hay dos grandes misterios sin resolver: quién mató a John F. Kennedy y quién apodó El Chicle a quien mató (hasta las farolas urbanas lo saben) a Diana Quer. El Chicle siempre fue en su pueblo El Chiclé. La importancia de las tildes. Y la trascendencia de un buen mecanógrafo en el Juzgado que conociese su pasado de mecánico.

El Chiclé acaba de pasar a la Historia más hedionda como El Chicle. Y este alias le ha quedado adherido como un chicle eterno al zapato de su imagen sin posible semejanza. El chiclé es la pieza que regula el paso del combustible dentro del carburador. El Chicle (antes El Chiclé) era mecánico en Rianxo y, según ha confesado su mujer, la noche de autos se fue a robar gasoil para autos.

José Enrique Abuín Gey tuvo que padecer un feroz ataque de ira para hacer lo que hizo con la pobre Diana

Nadie más autorizado que El Chiclé para calibrar la duración del combustible, regulado por otros chiclés menos peligrosos que él y que conocía como la palma de su mano asesina. Shakespeare, que nunca tuvo apodo en su pueblo inglés de Stratford-upon-Avon, dejó magistralmente escrito que la ira es el veneno que se toma uno para que muera el otro.

José Enrique Abuín Gey tuvo que padecer un feroz ataque de ira para hacer lo que hizo con la pobre Diana. Iracundo sí parece. Aunque se haya negado ya por dos veces a declarar. Quizás solo le apetezca confesar que siempre fue El Chiclé y está empezando a sufrir la crueldad ortográfica del mecanógrafo judicial.

La detención de Abuín se mascaba como el chicle, según la Guardia Civil. Era el sospechoso menos insospechado para los guardias hasta que un testigo le cogió con la guardia baja y apuntó la matrícula de su coche. El resto es historia conocida y aún no reconocida por El Chicle.

Quizás porque todavía no se reconoce en esa nueva identidad policial. El Chiclé, tildado de hombre peligroso, ha perdido la tilde para siempre.