Martes, 22 de Mayo de 2018
El Tiempo

Que sonrían no quiere decir que sean felices. Que viajen juntos no quiere decir que sean libres. Que sumen cientos de miles de visitas en YouTube no quiere decir que sean los nuevos Jennifer López y Marc Anthony.

Amaia y Alfred son ya mucho más importantes que Ortega y Gasset, Ramón y Cajal o Daoiz y Velarde. Representan a la España del almíbar, repleta de colorantes, conservantes y acidulantes, caminando de la mano hasta Lisboa para fracasar como solo puede fracasar un dúo de plexiglás.

Las casas de apuestas sitúan a nuestros eurotórtolos en torno al puesto 14 de 20. Pueden apostar dólares Trump contra galletas Fontaneda a que lucharán enconadamente por no ser antepenúltimos, penúltimos o últimos. Son más jóvenes que guapos. Baladistas de diseño, cantan por separado como los ángeles, pero no como los ángeles que triunfan en Eurovisión.

Porque su canción es un hiperbólico canto sin ningún encanto. Un homenaje inmerecido a la ñoñez, letra escrita por alguien que aún no ha superado la niñez. Tiene el mismo ritmo que una farola urbana, es menos pegadiza que un algoritmo y raya empalagosamente en la simpleza. Nuestros eurotórtolos lo darán todo en el escenario, inconscientes de que sus posibilidades de triunfar son exactamente las mismas que tiene la Ponferradina de ganar la Champions. Ninguna.

Baladistas de diseño, cantan por separado como los ángeles, pero no como los ángeles que triunfan en Eurovisión

Operación Triunfo unió mucho a España cuando más lo necesitábamos. Un catalán y una navarrica cumpliendo en riguroso directo la Constitución. Y reunió a los tortolitos Amaia y Alfred en un decorado de Disneylandia que ha desteñido en laberinto. Que sonrían no quiere decir que sean felices. Que viajen juntos no quiere decir que sean libres. Que sumen cientos de miles de visitas en YouTube no quiere decir que sean los nuevos Jennifer López y Marc Anthony. 

El título de la canción de nuestros eurotórtolos es arrebatador, canela fina: “Tu canción”. Y el mensaje resulta profundamente metafísico: “siento que bailo por primera vez”. Entre las 45 habilidades más destacadas de nuestra pareja perfecta, el baile sería indudablemente la número 46.

Eurovisión era antes una Lotería. Ahora es una apuesta insegura. Hemos enviado a la pareja que teníamos más a mano en este país sin Presupuestos. Espejo melífluo de la felicidad canora. Novietes que nunca llegarán a novios. Novios que nunca llegarán a casarse. Matrimonio musical que nunca se consumará.

Los eurotórtolos llegan al altar de Lisboa como serios candidatos a arder en su pira funeraria. Las Fallas fueron en marzo. Pero cuando fallan la canción y sus intérpretes, llega la incineración. No falla.