Viernes 20.07.2018

Niños gratis a los toros, Ozú!

Si la iniciativa cordobesa da resultado, los niños de aquella ciudad ya no desearán ser “youtubers”, funcionarios de Correos o cirujanos plásticos, sino diestros de algo tan siniestro.

En Córdoba han creado un palco infantil para que los niños de 5 a 12 años asistan gratis a la Feria Taurina de Nuestra Señora de la Salud. Una idea dudosamente saludable que persigue fomentar la afición a este espectáculo basado en la aflicción del toro. Hasta el punto de que la salud del animal decae de tal manera durante la lidia que agoniza horriblemente y muere.

Junto a los niños del palco habrá monitores que les explicarán con singular gracejo andaluz el significado artístico de los gemidos, los bufidos y las hemorragias que observarán en el toro mientras atruena el pasodoble “España Cañí”. Si la iniciativa cordobesa da resultado, los niños de aquella ciudad ya no desearán ser “youtubers”, funcionarios de Correos o cirujanos plásticos, sino diestros de algo tan siniestro.

El ministerio de Educación debería investigar el valor pedagógico de los palcos taurinos infantiles. Si logra encontrarlo. A tan tiernos aficionados se les permitirá el uso de móvil durante las corridas. Así podrán grabar tan colorista sangría en seis actos mientras ellos se toman una sangría bien fría.

Una potente generación de taurinos pedirá paso en pocos años: la generación del palco. Aunque a muchos le parezca una infantil degeneración

El morlaco expirará al tiempo que irrumpe otro pasodoble inmenso “Suspiros de España”. Bella confluencia de música y sangre sobre el albero patibulario. La plaza engalanada entre el 24 y el 27 de mayo a nombre de la Virgen de la Salud, de cuyo beneficio la patrona excluye al gran protagonista. Aplaudirán mecánicamente los infantes. Exhalarán por fin el humo de la tranquilidad los viejos aficionados puros, los del puro en mano.

Una potente generación de taurinos pedirá paso en pocos años: la generación del palco. Aunque a muchos le parezca una infantil degeneración. La Córdoba del gran Séneca reconvertida, oh cielos, en capital española de la reeducación taurina de los párvulos.

España se debate entre los devotos de la tauromaquia y los animalistas que piden su abolición. Han corrido ya tantos ríos de tinta a favor y en contra de la fiesta nacional como ríos de sangre. Casi siempre, sangre de toro. Esporádicamente, de torero.

Para esos ejemplares zahínos, bragaos y corniveletos, la muerte solo es un breve y abnegado oficio. Para los matadores, morir es un fastidio inesperado. Porque lo suyo es arte, siempre que el toro se lleve la peor parte. Ozú!.

Niños gratis a los toros, Ozú!
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