Sábado, 26 de Mayo de 2018
El Tiempo

Ruth Torralbo y Ramón Beitia

Ruth anunció su marcha el 18 de octubre con el listón de su autoestima personal en máximos anuales. La ha retirado su gran sentido común, ese sexto sentido que nunca necesitó entrenar Ramón Torralbo.

La mejor atleta española de la historia es la más solidaria y la menos solitaria. Ruth Beitia es también campeona mundial del uso público del plural mayestático: “saltamos muy bien, conseguimos la medalla de oro, fracasamos en el 2,02...”. El 50 por ciento restante es Ramón Torralbo, reivindicado por Ruth como su sombra permanente durante 27 años. Un sol de entrenador.

En un mundo asfixiantemente emparentado con el yoísmo y el egocentrismo, Ruth Torralbo y Ramón Beitia han encumbrado el trabajo en equipo. Aunque el equipo fuese apenas un tándem y solo compitiese ella. La Beitia lleva una semana retirada. Lo cual le permite ya retirarse tarde a dormir, comer a capricho y conceder entrevistas sin límite de tiempo.

Ruth anunció su marcha el 18 de octubre con el listón de su autoestima personal en máximos anuales. No la han retirado los resultados, ni siquiera la artrosis soriásica que padece. La ha retirado su gran sentido común, ese sexto sentido que nunca necesitó entrenar Ramón Torralbo. Aunque tenga una juvenil edad, 38 abriles, competía hace mucho tiempo con saltadoras de la generación del acné.

Ruth acaba de confesar que le hablaba al listón antes de superarle y que necesita ganarle “chicha” a su cuerpo

A los 37 se coronó como la reina de la altura en Río de Janeiro. E inmediatamente se pidió para ella el Princesa de Asturias del Deporte. Debe ser complicado que una reina descienda de categoría hasta la de princesa porque este año tampoco se la ha premiado. Se ha galardonado a unos jugadores de rugby con sospechoso aspecto de leñadores, los All Blacks de Nueva Zelanda. Estos jóvenes dan otro tipo de salto, la haka maorí, antes de merendarse a sus rivales como quien se merienda un sandwich mixto.

Santander puso hace justamente un año a nombre de Ruth Beitia sus valiosos terrenos de La Albericia. Y ella se instaló cómodamente en sus propias instalaciones del Complejo Municipal de Deportes. Cabe proponerle a nuestra medallista universal que nos explique lo complejo que le resultó llegar a la cima de uno de los deportes olímpicos.

Pero esa conferencia tan motivadora puede esperar. De momento, Ruth acaba de confesar que le hablaba al listón antes de superarle y que necesita ganarle “chicha” a su cuerpo. Apuesten dólares contra galletas a que superará holgadamente ese otro listón de la báscula.

Parece que Ruth quiere estar tan guapa como Letizia el día que recoja su Premio Princesa de Asturias. Sería un nuevo y merecido honor, acaso el primero que entregase Leonor,  la princesa rubicunda que tenía clase la tarde de sus propios Premios. Lástima.