Martes, 19 de Junio de 2018
El Tiempo

San Isidro ladrador

Necesitamos retornar a las toneladas de cereal, los hectólitros de aceite y los kilólitros de leche como referentes económicos. Olvidarnos del gasto medio por turista y el precio del petróleo, ahora que vuelve a ponerse crudo.

A San Isidro Labrador le ayudaban a arar los ángeles. Era el siglo 12, la centuria de los bueyes. En este tercer milenio aran los tractores biodiesel, pero cada día menos hectáreas. La España del ubícuo whatsapp le da maleducadamente la espalda al agro. Lo que este país de nacioncitas necesita es un Santo de nuevo cuño: San Isidro Ladrador. Que imparta doctrina de su puño y letra.

Un santo varón que ladre para que cabalguemos. Un San Isidro Ladrador que espabile el rebaño desnortado. Un San Isidro Ladrador que despierte con sus aullidos al campo y lleve su quejido hasta el Paseo de la Castellana. Un San Isidro ladrador y mordedor. Un San Isidro para los no 15 de mayo.

Necesitamos retornar a las toneladas de cereal, los hectólitros de aceite y los kilólitros de leche como referentes económicos. Olvidarnos del gasto medio por turista y el precio del petróleo, ahora que vuelve a ponerse crudo. Hemos convertido al sector primario en algo totalmente secundario.

Cantabria es tierra de patata, tomate, maíz, avena y remolacha. No de camareros

En el sector primario prima solo la materia prima del suelo. Las cañadas han sido orilladas por las autopistas. Los regadíos dependen del trazado multiinvasor del AVE. La vaca frisona lleva camino de reclamar una reserva como la de los indios sioux en Nebraska.

El futuro se labra a espaldas de San Isidro labrador. El presente es un monocultivo: las Redes Sociales. Cantabria es tierra de patata, tomate, maíz, avena y remolacha. No de camareros. Acosados por los adosados, cedemos de nuevo la tierra fértil a la rampante burbuja inmobiliaria.

El pueblo que no conoce su historia inmobiliaria está destinado a repetirla. La construcción masiva acaba siempre en destrucción selectiva. El Patrono de Madrid también lo es, a tiempo parcial, de nuestros municipios de Marina de Cudeyo y Valderredible. San Isidro Labrador es un santo poco hablador.

Por eso necesita una turboversión: San Isidro Ladrador. Patrón de la reagrarización, del multicultivo y de la horticultura. Y necesita que su esposa, Santa María de la Cabeza, nos ayude a sentar la nuestra.

Cantabria verde y azul. Verde desesperanza y azul raído mientras no hagamos caso a este nuevo santo de diseño. Santo y seña de nuevos tiempos que han de conducirnos a los viejos. Los de la vaca pinta y las hortalizas. Los de la boñiga y su inconfundible olor.

En olor de santidad, recemos al dios YouTube para que se comparezca de una vez San Isidro Ladrador. Y hable desde el plasma.