Lunes 16.07.2018

De “asaltacielos” a “asaltapraus”

Estamos rodeados de aviesos y traviesos. La diferencia entre ambos suele ser la edad y su capacidad de retorcer la realidad y la vida de los demás. Ser avieso es un arte, ser travieso te convierte en “uno de los del montón”.

El siglo XXI es el siglo de la perplejidad. Muchas de las cosas que ven nuestros ojos escapan al sentido común que, como decían las abuelas, es el menos común de los sentidos. Lejos de vencer la tentación de seguir avanzando en el camino de la teologización de la Edad Media para embebernos en los caminos marcados por la racionalidad y el empirismo, estamos retrocediendo a pasos agigantados al culto al dios terrenal que habitualmente ni es Dios ni sabe dónde está “pinado”.

Estamos rodeados de aviesos y traviesos. La diferencia entre ambos suele ser la edad y su capacidad de retorcer la realidad y la vida de los demás. Ser avieso es un arte, ser travieso te convierte en “uno de los del montón”.

A Vidal de la Peña, presidente de la patronal cántabra, la edad de ser travieso se le pasó; hombre curtido en eso de dirigir sus cosas, pretende dirigir nuestros designios (los de todos) para que su imperio (el suyo propio) no decaiga.

Al jefe de la patronal cuesta creerle porque sus mentiras están recogidas en el BOC, en las actas de las consejerías, en los medios de comunicación y hasta en las ondas

Hace pocas fechas mostraba su hartazgo porque el Gobierno de Cantabria no recibiera a la patronal y no trabajara en lo que ha de ser esta comunidad, en la elaboración de un plan de desarrollo para Cantabria.

Permitidme poner una de sus frases de manera literal: “pero no nosotros solos, lo vamos a abrir a todo el mundo para que pueda participar todo aquel que quiera. Ya es hora de que Cantabria sepa qué es lo que quiere ser”.

A la demasiadas veces endiosada patronal le sucede lo mismo que con muchas de las tradiciones de la navidad que acaba de terminar, que lo “entrañable” de su existencia no obvia lo poco empírico y creíble del proceso de fertilización de la Virgen María. 

Al jefe de la patronal cuesta creerle porque sus mentiras están recogidas en el BOC, están recogidas en las actas de las consejerías, en los medios de comunicación y hasta en las ondas.

Señor Vidal de la Peña, permítame rebatir su mentira con tan solo cuatro palabras: Plan Regional de Ordenación Territorial, en el que toda la sociedad cántabra ha tenido la oportunidad de participar. Un Plan que se inició con la participación de 200 instituciones y entidades de carácter económico, social, cultural y ambiental en la sede del Parlamento de Cantabria, y que después tuvo como primer encuentro sectorial precisamente la sede de la CEOE.

La vicepresidenta del Gobierno de Cantabria definió el PROT como “la herramienta imprescindible para concebir y afrontar un desarrollo del territorio de Cantabria orientado a la potenciación de los recursos naturales, haciendo armónico aprovechamiento y protección, y el diseño y planificación de las infraestructuras y estrategias necesarias para lograr un desarrollo sin desequilibrios entre comarcas".

En aquel momento a Vidal de la Peña no le debía parecer tan urgente la planificación de Cantabria y no hizo sus valiosas lecciones en el proceso de participación pública que se llevó a cabo como sí hizo la ciudadanía y el tejido social que quedó reflejado en cientos de aportaciones incluidas en el documento inicial de aprobación.

Esos “asaltacielos” se están convirtiendo en “asaltapraus” que se dan de bruces contra el muro que separa sus aspiraciones personales del interés general

Tampoco las ha hecho con los más de 360.000 euros dispuestos de los impuestos de todos los cántabros para hacer, como responsable de la Mesa de cambio de patrón de crecimiento incluida en la Mesa del Diálogo Social, ese documento participado por el empresariado cántabro para hacer efectivo un cambio de modelo productivo cuya necesidad sí parece ponernos de acuerdo a todos y para cuya labor ha contratado a una consultora. Una Mesa de Diálogo Social que desapareció la pasada legislatura con el PP en el Gobierno y que tras la llegada de regionalistas y socialistas se puso en marcha como una de las prioridades de esta legislatura. No se explica que quien pretende hacer su propio plan alejado de aquellos organismos a los que pertenece, no renuncie a tan suculento trozo de la tarta de nuestros impuestos.

Con tanta evidencia parece cada vez más claro que son muchos los que aspiran a aquello de “asaltar los cielos” de la política -de todos los colores, sectores e ideologías- pretendiendo volar y sobrevolar sobre todos nosotros como un haz de luz imperceptible a nuestros ojos; pero como lo de volar sigue siendo ciencia ficción, esos “asaltacielos” se están convirtiendo en “asaltapraus” que se dan de bruces contra el muro que separa sus aspiraciones personales del interés general, porque hasta para saltar praos hay que saber usar el palo. Y si no que nos lo digan a los pasiegos.

Lo cierto es que Vidal de la Peña ha hecho algo a lo que últimamente estamos muy acostumbrados, pensar que somos tontos y/o ciegos y que no sabemos la relación del ex director-gerente de la CEOE-CEPYME y de su actual mano derecha con el PP. Que no nos hemos dado cuenta de que su petición de adelanto electoral nada tiene que ver con Cantabria sino con las propias y muy personales aspiraciones del jefe de los empresarios y su más cercano séquito. Tan evidente es, que incluso una parte del empresariado ha dado un puñetazo en la mesa reconviniéndole y exigiendo que cumpla el papel para el que fue elegido, el de representar al empresariado cántabro.

Son malos tiempos estos para sentirse orgullosos de lo que representó el PP para la ciudadanía la pasada legislatura y lo que representa hoy en este vía crucis de corruptelas e indecencias a las que nos somete diariamente la realidad judicial en este país.

De “asaltacielos” a “asaltapraus”
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