Domingo 22.07.2018

¡Se busca esclav@!

Hay condiciones laborales que avergüenzan por lo esclavas que son en la forma y en el fondo. Antes de que alguien acceda a uno de estos penosos trabajos se ha dado la correspondiente oferta laboral que, por poder, puede exigir una ingeniería aeroespacial a cambio de repartir en moto comida rápida. Entre elegir que el empleador busque conejillos de indias para cuando se instalen “burgers” en Marte, o que la legislación actual facilita la injusticia y la explotación, me quedo con lo segundo por ser culpable de lo primero. 

“Se buscan repartidores. Requisitos: Carné de moto o coche, estudios superiores, conocimientos en literatura, matemáticas, geografía, política, deportes, más cultura general”. Sigue: Se realizará prueba de nivel y se valorarán aptitudes de música y canto”. Nada dice este reclamo sobre contrato y seguridad social, sueldo y horario. Pese a que me propongo que sientan indignación tras leer lo que tengo que decir, no se apresuren, porque este texto inicial forma parte de una campaña publicitaria de una gran multinacional de la hamburguesa grasienta, que ha buscado así el efecto de que se hable de ellos y llegar a ser trending topic en Twitter.

Ciertas demandas de trabajo deberían juzgarse en base al derecho al honor y a la propia imagen

Me da en el olfato que el creativo de semejante anuncio no ha tenido que devanarse los sesos, tal y como es la economía postcrisis, especialmente para los jóvenes en busca de empleo.  Tan solo ha hecho que aplicar el consejo de David Ogilvy, el padre de la publicidad moderna, cuando aconseja a los del gremio que hablen con el lenguaje utilizado cotidianamente. Y es que los contratos basura se han convertido en algo habitual, al igual que las condiciones que se exigen para ocupar algunos de los contados puestos que se ofrecen dentro del mercado laboral. Digo yo que para repartir pizzas a domicilio no haga falta ser periodista; y lo mismo pienso sobre haber leído a Cervantes a la hora de cuidar un rebaño de ovejas. Ciertas demandas de trabajo deberían juzgarse en base al articulo 20 de la Constitución, ese que habla del derecho al honor y a la propia imagen. Una cosa es exigir mucho y pagar poco en un determinado puesto, y otra bien distinta hacerlo además ofendiendo.

Las redes sociales no son medios de comunicación, pero hay ocasiones en que lo hacen incluso mejor, porque sacan a la luz cacicadas, injusticias o estúpidas peticiones, que ponen de manifiesto el nivel tan bajo y preocupante que hay en torno a la explotación humana. La publicidad siempre podrá cometer deslices, pero son las leyes y su aplicación las que deberían impedir la vergüenza de tener que leer obscenos anuncios laborales, y da igual que provengan de una gran multinacional que tiene recursos de todo tipo para dar y tomar. Si la situación está difícil, especialmente para nuestros jóvenes, no la hagamos más cuesta arriba aún. La última reforma laboral llevada a cabo en España nunca ha tenido buena prensa, porque contribuye a que se cometan muchos excesos a favor de las malas condiciones laborales de determinados trabajos. La crisis ha pisado demasiados callos, y ahora te encuentras con que se recula a la hora de devolver ciertos derechos a los trabajadores, los más castigados en un largo periodo de diez años para olvidar.

Bajo ningún concepto se puede permitir que haya españoles de primera, segunda o tercera, por las condiciones laborales

Pero olvidar no es sinónimo de recuperar y mejorar. No tiene calificativo acostumbrarse a hablar de empleos que suponen 400 o 500 euros mensuales para quienes los llevan a cabo. Lo que hacen con ese dinero y para lo que les da es un misterio. Bajo ningún concepto se puede permitir que haya españoles de primera, de segunda o de tercera, y la clave son los sueldos y las condiciones laborales. El 2007 frenó en seco la locomotora del bienestar social y Europa, para su propia subsistencia, ha de tener claro que ya no es momento para economías intervenidas, hombres de negro, recortes ni pasajes lamentables dentro de cambios laborales que, a la postre, se ha visto que favorecen siempre a los mismos. Antes de la crisis tenia claro que había ricos y pobres. Ahora, hay ocasiones en que tiendo a ampliar la lista con otro supuesto, el de los nuev@s esclav@s.

¡Se busca esclav@!
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