Viernes, 19 de Enero de 2018
El Tiempo

Trabajo para jóvenes y perder oportunidades

Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

Barcelona ha perdido la Agencia Europea del Medicamento por considerarla una sede inestable.  Señalar a los culpables ya no arregla nada, por lo que vamos a dejar que sean los libros de historia quienes pongan nombre y apellido a tanto cretino. Entretanto, lo que no acepta mas espera es propiciar trabajos y sueldos dignos a nuestros jóvenes, tan pendientes como están de oportunidades dentro de su propio país. Una nación que siempre ha ido de sobrada, tanto como para ahora perder este organismo europeo con un presupuesto anual de 340 millones de euros y 1600 empresas farmacéuticas asociadas.  

¿A quién importa el futuro de los jóvenes españoles que buscan una oportunidad dentro de su propio país? Entre que decidimos o no decidimos salir definitivamente de la crisis económica, sin sumar otras como la catalana, España debe dejar de mirarse al ombligo y dar una salida a los millones de  aspirantes a encontrar un trabajo seguro y decentemente remunerado. Ni creo que la Unión Europea haya presentado aún un auténtico plan de choque a favor de la juventud, ni tampoco pienso que los países miembros, caso del nuestro, estén haciendo todo lo debido para la creación de primeros empleos, cuando a este debate que debiera ser central se anteponen tantas cuestiones baladíes que deprimen más que alientan. 

Que la UE amplíe ahora los derechos sociales, pero sin que los jóvenes tengan trabajo, es papel mojado

 

No doy por hecho tampoco que la Unión se haya percatado que la profunda crisis en que está inmersa proviene, en primer término, de que el panorama laboral ya no se parece ni por asomo al que había en los años 80 y 90 del siglo pasado. ¿De qué sirve una Unión Europea si cuando un joven irlandés, portugués, italiano, polaco, rumano, griego y, por supuesto, español, quiere trabajar, ha de probar suerte en Marruecos o Dubai? La brecha europea, que es la distancia que cada vez separa más a ricos y pobres, se amplia en sueldo, bienestar, sanidad y educación. Es decir, todo lo contrario de lo que siempre se pretendía en Europa, como tierra de oportunidades donde las democracias debían hacer visible (en todo momento) los valores de concordia, igualdad y oportunidades. Que la UE amplíe ahora los derechos sociales, pero sin que los jóvenes tengan trabajo, es papel mojado. Ciertamente, está muy bien suscribir “un salario justo que permita condiciones de vida decentes”. Pero como dijo el propio presidente de la Comisión Europea en su presentación, “los derechos sociales no son un poema”.

Y creo que en esta frase encierra en sí misma mucha de las claves de los problemas europeos actuales. Cataluña, que es decir España, lleva tiempo sumida en el poema épico de la política que zancadillea un despegue hacia la realidad y los hechos. Que Barcelona haya perdido, cuando lo tenía en su mano, ser la sede de la Agencia Europea del Medicamento es el mejor ejemplo de este relato fatídico que tanto daño está infringiendo a la economía de una región y de un país. La EMA, como es también conocida esta agencia de patentes médicas, tiene un presupuesto anual de 340 millones de euros, con 900 empleados fijos, 1600 empresas asociadas y 40.000 visitas anuales, con lo que hubiera supuesto todo esto para una economía como la barcelonesa. Se lo lleva Ámsterdam, Holanda, que no tenia ya poca sede de la Unión y ahora suma este portaaviones, que reforzará aún más su puerto frente a los principales españoles, que da la casualidad que son Barcelona y Valencia. Estoy esperando a que salga Guardiola a dar una explicación a tantos jóvenes que le admiran como jugador y entrenador de fútbol, primero en el Barça y ahora en el Manchester City. Tiene que decirles por qué las instituciones europeas dan la espalda a Cataluña, esa que él y los Artur Mas, Puigdemont, Junqueras, Lluis Llach y la TV3 les aseguraban que iban a vivir como marqueses dentro de la UE.

La inyección de optimismo de albergar esta agencia hubiera supuesto para España unas nuevas Olimpiadas de 1992 en Barcelona

Poco consuela ya a estas alturas del daño infringido el hecho de que todo fuera una patraña o que la Declaración Unilateral de Independencia formara también parte de un relato épico, pura poesía también. Porque la inyección de optimismo que hubiera supuesto albergar esta agencia conllevaría para España una segunda luna de miel de la consecución de aquellas Olimpiadas de 1992 en Barcelona. Quienes nos lo han hurtado, con nombre y apellidos, pasaran a la historia por su mal fario. Se escribirán muchos libros del octubre español de 2017, y esta pérdida será un hecho esencial dentro de toda la patraña del desafío soberanista. Miembros de un Govern y un Parlament que solo pensaban en ellos y nada más que en ellos. Las empresas, la economía, lo que vendieran las tiendas, la huida de bancos y de capital, lo que se enseñara en los colegios o la sanidad que se ofreciese, todo daba igual. Han puesto en serio riesgo el futuro de una juventud que reclama paso, porque las insensateces de los “indepes”, como hacer perder la sede de la Agencia Europea del Medicamento, les hurta empleo y sueldo, algo que desgraciadamente en la vida tiene poco de poema y vivir del aire