Miércoles, 26 de Abril de 2017
El Tiempo

Valorar lo que se tiene

Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

Nada está escrito sobre la vida porque es una incógnita el por qué unos la vivimos bien y otros mal. Esta suerte condiciona los recuerdos, en el sentido de que sean buenos o malos, al igual que tener oportunidades que nos permitan decir algún día eso de que hemos tenido una buena vida y lo mismo deseemos para los demás. Como prueba de que es así, me motiva a escribir sobre el valor de lo que tenemos la historia de Amy Krouse Rosenthal y su último deseo: “Busco una buena mujer para mi maravilloso marido, que yo me muero”. 

En la película “¡Qué bello es vivir!”, George Baily (James Stewart) es un ciudadano generoso y altruista para con sus vecinos que tiene el propósito de suicidarse en Nochebuena, lo que provoca la intervención de su ángel de la guarda, quien muestra a Baily cómo seria la vida en su pueblo si él nunca hubiera existido. La ejemplaridad siempre ha sido el camino sobre el que andar, aunque nos hemos habituado tanto a las sandeces de noticias con las que nos bombardean a diario, que cuando surge una historia de verdad, una auténtica historia humana, nos sentimos abrumados. Acaba de morir Amy Krouse Rosenthal. Quizás no sepa nada sobre ella, pero antes de fallecer escribió una carta absolutamente maravillosa que titulaba “Tal vez quieras casarte con mi marido”. El filósofo Francis Bacon apostaba porque la ocasión hay que crearla y no esperar a que llegue, pero el nobel de literatura François Mauriac fue para mi gusto más explícito al zanjar que la muerte no nos roba a los seres amados; al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo, mientras que la vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente (descripción esta última que dibuja una crisis económica). 

Regresando a Amy Krouse, afamada escritora de categoría best seller, y sabedora de su enfermedad terminal, pensó en el efecto calmante que produce una buena narrativa publicada en The New York Times, que empezaba de la siguiente manera: “busco una buena mujer para mi maravilloso marido, que yo me muero”. Al leerla, sus palabras me resultaron contagiosas como para escribir sobre ella y sus reflexiones antes de dejar este mundo. Pero escribir el qué: ¿Abordar la vida?, ¿hablar de la muerte?, ¿sobre el amor?, ¿sobre la familia?, ¿o quizás de la amistad? Nada de esto me convenció. En cambio pensé que nacemos y crecemos apoyados en el pilar fundamental que es para nosotros el recuerdo. Así es: casi todo se basa en el recuerdo, porque existe el ayer, la semana pasada, el mes acabado o el año anterior, que hizo bien en terminar para que quienes más lo sufrieron pudieran soñar con otra creencia generalizada de que ¡a año nuevo, vida nueva! No es así realmente, pero nos ilusiona pensarlo y hacemos bien, porque no podemos caer en el pesimismo de que todo va a peor. Dicho queda, aunque jamás entenderé por qué extraña razón unos nacen reyes y otros plebeyos, unos comemos cuanto queremos y otros mueren por falta de  alimentos, y así podría seguir sin limite de enumeración de más y mayores problemas, desigualdades y calamidades.  

“Busco una buena mujer para mi maravilloso marido, que yo me muero”

Por desgracia, no hay término medio. O se recuerda mejor o se recuerda peor, según discurra la vida de cada cual. La angustia tiene también mucho que ver con la manera de pensar, al igual que el paro o los desahucios terminan con la ilusión y los sueños de quienes están afectados por este malvivir. Me gustaría saber lo qué piensa al respecto Christine Lagarde, la directora del Fondo Monetario Internacional y su ejército de “hombres de negro”, que aterrizan en los países de todo el mundo para fijar su economía y establecer lo que pueden o no pueden gastar en el bienestar de sus ciudadanos. Condicionamos así también lo que serán algún día los recuerdos de muchos jóvenes de ahora que han de compartir sueños, relaciones, y anhelos profesionales con la falta total de oportunidades

“Condicionamos los recuerdos de los jóvenes, sus sueños, relaciones, y anhelos profesionales”

Cuando se vive con plenitud lo que otros antes han disfrutado, las discusiones sobre lo humano y lo divino tienen un buen capítulo final. La vida de Amy Krouse Rosenthal terminó a los 51 años. Deja una familia a la que amó, y al buscar a alguien que herede similar felicidad, se convierte automáticamente en el ángel de la guarda de personas que siempre la recordaran como tal. Dar a conocer su historia ha sido un buen regalo para seguir hablando de valorar lo bueno que tenemos y no cejar jamás en acabar con los grandes males e injusticias, hasta llegar a hacer posibles unos buenos recuerdos (los mejores tienen que ver con la esperanza) aún en tiempos de crisis social. Gozar de salud no tiene precio; con un buen trabajo ya te ha tocado la lotería; disfrutar de una familia siempre compensa, y soñar dormidos o despiertos es el mejor deporte que existe para ilusionarse con un mundo mejor para todos.