Sábado, 26 de Mayo de 2018
El Tiempo

Listas y listos

Mientras tanto, por si acaso lo de trabajar no funciona, voy a hacer otra lista, la lista de las 10 cosas que nunca harás antes de morir si eres un obrero de mierda.

50 cosas que debes hacer antes de morir: ¿50? Paso, no quiero ni saberlas.

35 lugares que hay visitar antes de morir: Petra, Isla de Pascua, el Hilton Moorea en la Polinesia... Siguiente, a esto no llego. Moriré sin ver estos 35 lugares, estoy casi segura. Voy a afinar un poco más la búsqueda.

20 lugares maravillosos del mundo que ver antes de morir: Meteora en Grecia, los meandros del Río Colorado, las cataratas Victoria... Sí, bueno, me lo pienso mientras busco algo más asequible. Me da que seguiré muriendo sin conocer la belleza del mundo, vaya por Dios.

15 maravillas naturales que debes ver antes de morir: Maldivas, Komodo, Amazonas... Next, esto tampoco, no quedan plazas libres en el business class de la vida para mí. Voy a seguir mirando en este catálogo de Vidas Que No Son La Mía.

He dicho 10 pero que no, que la lista será, al menos, de las 1.000 cosas que nunca harás antes de morir si eres un obrero de mierda

15 cosas que hay que hacer antes de morir. A algo de esto tengo que llegar fijo, voy a ver: vivir un año en el extranjero, trabajar por gusto y no por obligación, hacer un deporte de riesgo... No quiero ponerme triste, todavía no, algo habrá que pueda hacer antes de morir para lo que no haya que ser adineradísima. Voy a seguir mirando a ver: dormir junto al mar (mira, esto a los 20 años lo he hecho alguna vez pero tengo recuerdos confusos de ese mágico momento, desperdicié el momento), catar algún animal exótico (¿valdrá el pollo de Bonsabor?). Mejor busca otra cosa, Patri, bonita, busca otra cosa.

Otras 10 cosas que hay que hacer antes de morir. Ir de safari, tirarte en paracaídas, ser feliz... Hasta aquí hemos llegado, sólo me faltaba lo de ser feliz. 

Hay más listas, interminables listas; listas sobre qué leer, qué comprar, qué escuchar, qué ver. Y todas ellas se alimentan, qué cosas, de ocio y dinero. Y, sin embargo, aquí estoy yo con mi trabajo precario y mi dificultad para llegar a fin de mes leyéndolas porque soy boba. Como tú a veces. Porque, a ratos, se me olvida quién soy y a la mierda mi conciencia de clase, yo también puedo viajar y mandar a mis hijos a estudiar a EEUU. Yo también tengo que llevar a mi familia a Eurodisney, alquilar un profesor particular para que me enseñe a esquiar un fin de semana en Candanchú, concederme un capricho y pagar 100 euros por comer queso de cabra con cebolla caramelizada. Puedo apuntarme a un gimnasio, tomarme un gintonic, reservar con tiempo un avión de esos tan baratos, practicar kite surf y vela, regalar a mi madre un bolso de Carolina Herrera, redecorar la casa o apuntarme a un curso de cocina creativa. Soy como ellos, soy normal, yo puedo hacerlo, ¿qué clase de vida tendría si no lo hago? Una vida vacía, aburrida y sin emociones, el horror.

Tengo que hacer algo de todo eso antes morir. Sólo tengo que seguir trabajando como hasta ahora. De momento no he podido, pero lo lograré, seguiré trabajando en lo que salga, no protestaré, aguantaré. Pico y pala y conseguiré hacerme un selfie frente al escaparate de Tiffany en la 5ª Avenida. Todo el mundo lo hace antes de morir, ¿no?

Mientras tanto, por si acaso lo de trabajar no funciona, voy a hacer otra lista, la lista de las 10 cosas que nunca harás antes de morir si eres un obrero de mierda. Yo no veré una Aurora Boreal pero alguno tampoco sabrá la ilusión que hace ahorrar 65 euros al mes y celebrarlo yendo a comer una hamburguesa turbo al Daniel’s. Ojo por ojo.

Perdón, he dicho 10 pero que no, que la lista será, al menos, de las 1.000 cosas que nunca harás antes de morir si eres un obrero de mierda. Lo que pasa es que esta lista igual no la encontráis en el Vogue o en la Jotdown, ésta no es bonita, no la publicarían. Lo feo no existe, no hay lista que lo aguante.