Jueves 19.07.2018

Esclavo del día

Un amanecer para que el sol seque las lágrimas de la noche, porque en esa parte del día somos tan débiles que toda nuestra oscuridad nos devora.

Todo ser humano como adicto al error y errante es esclavo del amenecer. Sedientos de rayos de sol, de que amanezca un nuevo día y se nos brinde otra oportunidad. Nos equivocamos tantas veces y tantas otras no merecemos perdón, pero el cielo siempre es benévolo. Poco a poco se apiada de nosotros, porque amanece lentamente, y no nos libra de culpa pero nos hace el día más ameno.

Hace que el monstruo que habita en cada uno de nosotros salga de la conformidad que ofrece la noche. O tal vez, la cobardía. De ser una sombra más a pertenecer a un mundo de cuerpos, lleno de vida y de cosas por hacer. ¡Somos monstruosamente terribles! Creemos que el tiempo nos consume cuando somos más voraces y más capaces de acabar con nosotros. Insaciables. Cuántas veces he oído que por la noche todos los gatos son pardos. ¡Ojalá! Podemos domesticar un gato, el más callejero de todos, pero es que aquí no hay gato; son todo lobos.

Salvaje e impredecible, el hombre es un lobo para el hombre. Qué lobos más humanos merodean por el día

Salvaje e impredecible, el hombre es un lobo para el hombre. Qué lobos más humanos merodean por el día. Con rutinas que esconden las fauces y quehaceres que los hacen aparentemente inofensivos. Nadie lo dice en alto pero todos somos conscientes de que no hay nada más temible que la raza humana para acabar con la raza humana. Vida inteligente regida por la ley del más fuerte, con tendencia al egoísmo, misantropía y al narcisismo. También creadores de la palabra, la cual se vende a bajo coste y por un módico precio puedes obedecer las órdenes de un superior y acabar con cualquier desconocido, apretando un gatillo, claro.

Por eso amanece, porque todos necesitamos redimirnos ante un redentor. Un amanecer para que el sol seque las lágrimas de la noche, porque en esa parte del día somos tan débiles que toda nuestra oscuridad nos devora. Abrir los ojos, que el sol se cuele por cada resquicio de la habitación, que respires profundamente y pienses que son las seis de la mañana, y que es un día perfecto para empezar a arreglar el mundo. Todos los lobos de la faz de la tierra tienen que amanecer desde dentro, desde lo más profundo de su corazón, porque todos uno, para que cuando abran las fauces salgan las palabras más brillantes, las cuales iluminarán toda oscuridad y no habrá noche que acabe con nosotros. 

Esclavo del día
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