Domingo, 27 de Mayo de 2018
El Tiempo

Momentos en el bosque

Las personas somos injertos transplantados en ciudades y contaminación, que de vez en cuando necesitan amamantarse de la madre tierra y caminar con las raíces hasta un bosque.

La naturaleza tiene la capacidad de plantarse en tu pecho y empezar a florecer cuando cierras los ojos. Entonces sientes como brota en ti el viento, la lluvia y la calidez del sol. No hay mejor sentimiento que sentirse vivo y regar la mente rodeado de pureza y libertad. Las personas somos injertos transplantados en ciudades y contaminación, que de vez en cuando necesitan amamantarse de la madre tierra y caminar con las raíces hasta un bosque. Buscamos la paz interior que enmudece el tráfico y el gentío, la soledad de lo salvaje.

Salí de casa con una mochila, un saco de dormir, una tienda de campaña y la mejor compañía. No soy romántica, pero el amor me hace escribir, así que me llevé a mi compañero de viaje. La persona más diferente a mí que he conocido y conoceré jamás, como también la única que sabe hacerme reír de esa manera tan suya. El amor saca lo mejor de nosotros, por eso hay que amar, desde la hormiga más pequeña hasta el rascacielos más alto que hayas conocido jamás. Siempre hay motivos para amar, ya sea una flor, una persona o un lugar.

El amor saca lo mejor de nosotros, por eso hay que amar, desde la hormiga más pequeña hasta el rascacielos más alto que hayas conocido jamás

Era temporada de ir al bosque a disfrutar de aire fresco y salir de la monotonía rutinaria de nuestro hogar. Teníamos que dedicarnos tiempo, a nosotros y cada una de nuestras almas. Por eso decidimos pasar cinco días y cuatro noches en mitad del todo, en vez de la nada. Había sido una idea de estas que propones no pensando en la repercusión que va a tener, estas cosas que dices en broma y resultan ser un plan magnífico. Algo así.

Si no recuerdo mal caminamos unas tres horas, o quizá algo más hasta encontrar la zona perfecta donde pasaríamos las noches. Instalamos las tiendas y nos fuimos a dar un paseo, era por la tarde así que volveríamos justo a la hora de cenar. Una hoguera, un picnic nocturno y muchas ganas de hablar. Estos lares que contienen todas las tonalidades de verde existentes tienen algo especial. Y es que cuando cae la noche pueden verse todas y cada una de las constelaciones, como también las estrellas fugaces. Así que después de cenar nos tumbamos en el suelo, podíamos sentir la calidez que desprendíamos, nuestro fuego.

Supe que iba a ser un momento inolvidable cuando vi en sus ojos reflejado el cielo, la escasa luz que este desprendía. Sabía que no iba a contarme los deseos que pediría a las estrellas, por eso le pregunté si iba a pedir uno para nosotros. Me dijo que sí, entonces vi una estrella y pedí un deseo para nosotros, solo deseo que nuestro deseo coincida, no sea como los opuestos que somos nosotros.