Miércoles, 23 de Mayo de 2018
El Tiempo

El placer de viajar en tren

Los trenes son como las personas, con rutinas, horarios y un no parar agotador.

Creo que las mejores aventuras en la vida empiezan por una locura, y sobre todo, cuando no miras atrás y lo dejas todo como estaba porque, ya volverás. No avisé de que me iba porque las despedidas no están hechas para mí. Pero quien me conoce sabe que en cualquier momento puedo desaparecer, que no pertenezco a ninguna parte y que me encanta viajar. Lo tenía todo pensado con exactitud, iba a viajar en tren durante un mes por todo Reino Unido. Este transporte da muchas opciones de viajar, puedes hacerlo en un día o durante todo un mes, incluso dormir en él, en la ciudad que menos te esperes.

Los trenes son como las personas, con rutinas, horarios y un no parar agotador. Soy una persona terrenal por lo que mi preferencia por los transportes de tierra es indudable, aunque a veces no queda más remedio que coger el avión. También resulta la mejor opción para los amantes de los paisajes o la fotografía, desde la ventana se ve todo más cercano, con una perspectiva muy humana y poco aérea.

Había muchos destinos, pero yo tenía claro dónde quería perderme y dónde me iba a encontrar

Elegí Reino Unido por culpa de las hermanas Brönte, me hicieron pensar que aquí encontraría algo mágico, digno de buscar por todos los rincones. Así que había muchos destinos, pero yo tenía claro dónde quería perderme y dónde me iba a encontrar. Mi viaje empezaba de sur a norte, recorriendo en treinta días la totalidad de este país. La red de trenes puede resultar algo complejo e incluso llevar a perderte. Era la aventura perfecta, pero iba preparada. Llevaba un mapa de mano y además una lista de los destinos, previamente estudiados gracias a internet. Era difícil que me equivocara y acabase donde menos lo esperara pero no importaba, porque me resultaba divertido y tal vez, podía llevarme una buena anécdota para contar.

No me perdí, o quizá sí, pero a propósito. Pensé que aquí por fin me enamoraría de un completo desconocido al que luego, tras mi marcha, echaría un poco de menos. Y en efecto, me enamoré de todos y cada uno de los paisajes británicos. A primera vista me enamoré desde el tren y en cada parada pude acercarme a cada lugar, sentir su olor, su belleza y sus historias por contar. Ahora entiendo la pasión de los escritores por cada recoveco de este lar, es inspirador. Y viajar en tren es el lugar idóneo para empezar una nueva novela y que mejor momento que en un viaje.