Lunes 16.07.2018

Desigualdad y violencias machistas en el deporte

Utilizar la lucha por la igualdad de género y contra la violencia machista como un elemento de lucro privado

La desigualdad entre hombres y mujeres no es un producto accidental ni inevitable en nuestra sociedad y es esta condición la que nos obliga a luchar contra esta violencia machista con ahínco en todas y cada una de las actividades sociales. También en el deporte.

En este ámbito, en el deporte, demasiadas veces se infringen claramente los preceptos de las distintas normativas que promueven la igualdad: desde el obsceno protagonismo y exclusividad informativa del deporte practicado por hombres al uso de publicidad sexista y discriminatoria, utilizando el cuerpo y la imagen de la mujer como objeto de consumo, reduciendo a las mujeres a una condición de adorno y reclamo o el uso nuestros cuerpos o partes de los mismos para captar la atención del público. Se llega, incluso, a utilizar la lucha por la igualdad de género y contra la violencia machista como un elemento de lucro privado por parte de empresas sin escrúpulos.

Un claro ejemplo de esto lo hemos vivido en Cantabria esta semana. Para sorpresa e indignación de una clara mayoría social, hemos visto como el promotor de una velada de boxeo conseguía reunir una doble financiación para un evento supuestamente por la igualdad de género y contra la violencia machista: por un lado recibía dinero a través del patrocinio de los tres grandes clubs de alternes de Cantabria – uno de ellos investigado por posible trata de seres humanos en el marco de la operación zulo-, mientras conseguía también el apoyo institucional del Ayuntamiento de Camargo concretado en la cesión de un polideportivo municipal y una subvención de 1.500 euros, apoyo que ha sido retirado tras la presión mediática y de los movimientos feministas.

Para sorpresa e indignación de una clara mayoría social, hemos visto como el promotor de una velada de boxeo conseguía reunir una doble financiación para un evento supuestamente por la igualdad de género y contra la violencia machista

Hay varias preguntas que se me plantean de manera reiterada analizando esta situación: ¿qué clase de sensibilidad profreminista, por la igualdad y contra la violencia machista tiene quien acepta patrocinios de clubs donde se ejerce la prostitución y donde la policía está investigando que puede estar dándose trata de seres humanos?, ¿cómo un ayuntamiento socialista puede dar una subvención para un acto que esta también financiado por estos clubs?, ¿cómo puede justificarse en rueda de prensa que estos clubs promocionen el evento cuando una amplia mayoría social se ha manifestado, a través de iniciativas en el Congreso de los Diputados que han logrado amplios consensos, a favor de prohibir los anuncios de contactos sexuales y de la publicidad de los locales de prostitución? Y si el objetivo de todo esto era promocionar el boxeo femenino y la igualdad, ¿por qué decae la iniciativa cuando se pierde la subvención pública?, ¿no es responsabilidad de los propios promotores de este tipo de veladas la situación de discriminación en la que se encuentran las boxeadoras?, ¿no han sido ellas, una vez mas, las víctimas de un sistema que usa a las mujeres para el lucro privado?

Ya en septiembre de 2009 la exMinistra socialista de Igualdad Bibiana Aído se comprometió en el Pleno del Congreso a promover la autorregulación publicitaria de manera que se proscribieran los anuncios de prostitución. Dada la complejidad del asunto, encargó un informe al Consejo del Estado sobre las opciones para prohibirlo legalmente. El Consejo de Estado, en informe de 2011, propuso como la solución más viable para la erradicación de la publicidad relacionada con la prostitución su prohibición legal y el establecimiento de un régimen sancionador severo. Es cierto que, para no vulnerar derechos, la restricción legal de la publicidad debe estar justificada. Pero cierto es también que no sería el primer caso: tenemos el ejemplo del tabaco cuya venta y consumo son lícitos pero no puede ser publicitado.

El Consejo de Estado entiende justificada la prohibición de la publicidad sobre prostitución porque contribuye a difundir situaciones y hechos que, aún no estando proscritos expresamente por ley, merecen rechazo social al constituir un desprecio hacia los valores y derechos garantizados en la Constitución. Entiende que su carácter hace que no deba facilitarse la captación de clientes por medio de anuncios. Y es que la publicidad presenta siempre sus productos desde la lógica de la persuasión al consumidor para que lo consuma. En este caso se presenta a las mujeres como una simple mercancía, como un objeto de consumo. Y este hecho en si mismo hace deplorable el lucro de algunos particulares y empresas, deportivas y de otros sectores, como la comunicación, a través de la publicidad de actividades y negocios relacionados con la prostitución. No perdamos, a lo largo de este análisis, la perspectiva de que la prostitución, si bien puede ser ejercida de manera “voluntaria”, esconde tras de sí el negocio de la trata y explotación de seres humanos. 16 mujeres en Santander durante 2016, una de ellas menor de edad.

Por otro lado, y en relación a esta cuestión, el Plan Integral de Lucha contra la Trata de Mujeres y Niñas con fines de Explotación Sexual 2015-2018 del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad  del Gobierno del Estado plantea como uno de sus primeros objetivos la visibilización de la realidad de la trata y la promoción de un mensaje claro y contundente a la sociedad de tolerancia cero a la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Para ello a nivel municipal plantea la medida 18 que consiste en la eliminación de la publicidad del comercio sexual en soportes impresos de fácil acceso a la población en general, como son los carteles de eventos deportivos que son colocados, por lo general, en nuestras calles y en nuestros comercios. Para cumplir este plan, nuestros municipios, también el de Camargo, no solo no debieran colaborar con eventos que se patrocinen con dinero de la prostitución sino que debieran trabajar para que estos carteles ni tan siquiera pudieran colgarse en sus términos municipales, aún siendo eventos de financiación únicamente privada. Aprovecho para animar a nuestros 102 municipios a velar por el cumplimiento de esta sencilla medida que puede ayudar de una manera muy relevante a la lucha contra la trata y explotación sexual de mujeres y niñas.

La prostitución, si bien puede ser ejercida de manera “voluntaria”, esconde tras de sí el negocio de la trata y explotación de seres humanos. 16 mujeres en Santander durante 2016, una de ellas menor de edad

Y les animo también a potenciar el deporte femenino. A pesar de todo esto no podemos olvidar que el deporte es un espacio privilegiado para trasmitir valores como el respeto y la igualdad y desde los distintos niveles institucionales debemos garantizar que así sea. Debemos trabajar, también, por acabar con la violencia que supone la desigualdad entre hombres y mujeres en la práctica deportiva. Y que nunca más el trabajo, los sacrificios y la ilusión de un grupo de deportistas se vea chafado por el uso indigno de su condición de mujeres para el lucro de personas sin escrúpulos. Ellas son víctimas de la utilización interesada de una situación dramática como la violencia machista para publicitar una actividad con fines comerciales. Y esto también es violencia machista.

Desigualdad y violencias machistas en el deporte
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