Lunes, 01 de Mayo de 2017
El Tiempo

Guerracivilismo socialista

El cainismo está tan asentado en su ADN que no se entiende la evolución de la organización si no es a base de guerras fraticidas, divisiones, exclusiones y revanchismos.

Hay sitios y ocasiones en las que cuando las cosas van mal, van muy mal. Y gente que con su empeño por mejorarlas solo hacen que ponerlas aún peor. En el PSOE parecen expertos. Tanta antigüedad tiene el socialismo español como ese ánimo destructivo interno que cíclicamente aflora entre sus dirigentes. El cainismo está tan asentado en su ADN que no se entiende la evolución de la organización si no es a base de guerras fraticidas, divisiones, exclusiones y revanchismos. La idea misma de familias internas, a veces incluso de sangre, está en esa misma línea frentista y constante. Ejemplos en su historia centenaria no faltan.

Pretendiendo trasparencia y participación, solamente han traído más ruptura

Como tampoco faltan experimentos que expolean la guerra y el enfrentamiento. Las primarias nacieron como el máximo exponente de la democracia interna. Ponen en valor a la militancia, a la que se coloca en el centro de la elección de quienes han de representar el proyecto socialista y reivindicar la izquierda como el camino del crecimiento y el progreso sociales. Pero en un contexto interno donde el que discrepa se convierte en enemigo, y quien gana una elección pasa garlopa a los perdedores, han sido otro camino de perdición, con la visceralidad y la falta de respeto formando parte del proceso. Pretendiendo trasparencia y participación, solamente han traído más ruptura. Los socialistas no están preparados para decidir sus cosas de dentro empleando métodos democráticos.

Las primarias y sus candidatos han vuelto para romper equilibrios, enfrentar al aparato con la militancia, a la militancia con ella misma

La dimisión de Sanchez y el nombramiento de la gestora es otra puerta abierta al hundimiento del partido y del proyecto socialista. Se han tomado decisiones con las tripas, y se han defendido públicamente con lenguaje y formas belicistas. Cada bando, y siempre hay muchos, ha formado ejército, lo ha armado con reproches al contrario y lo ha lanzado a otra lucha sin cuartel que se libra sin tapujos a golpe de asamblea, mitin y declaraciones a la prensa. Los abanderados de la escucha activa a la militancia, y de ese recoger ideas que dicen, están otra vez en guerra, se les nota y se ven cómodos en ese estado. Las primarias y sus candidatos han vuelto para romper equilibrios, enfrentar al aparato con la militancia, a la militancia con ella misma, y, otra vez, a que los socialistas saquen lo peor de sí y se maten entre ellos.

Mientras, la derecha se fortalece y saca pecho de unidad en torno a sus líderes. Rivera y Rajoy se imponen sin hacer ruido, y poniendo el foco en su proyecto político, que es con el que convence a los votantes y se ganan elecciones. Esas que el PSOE lleva años perdiendo entretenido como está en devastarse por dentro. Esta vez dirán que será la última, y tendrán razón. Lo será hasta la siguiente, mucho más que probable...