Miércoles, 23 de Mayo de 2018
El Tiempo

El gobernador del Banco de España ha tenido la desfachatez de justificar lo muy escaso de la subida de las pensiones aduciendo que la mayoría de los jubilados tienen la casa pagada.

Luis María Linde es el gobernador del Banco de España, una de esas instituciones que a los que nos cuesta sobrellevar las cuentas domésticas no sabríamos decir muy bien para qué sirve. Cuando había pesetas, estos señores con estos puestos firmaban los billetes de papel, pero ahora con el euro ya no hacen ni eso. Dicen que es una autoridad que vela por la corrección de los mercados financieros y de las estructuras económicas nacionales, la sanidad bancaria y la política monetaria en coordinación con Europa. También que es independiente, aunque resulta que su nombramiento lo hace el gobierno de turno, por lo que no sería arriesgado decir que este gobernador es de derechas. Y cobra por todo así como 180.000 euros al año, unos 15.000 euros mensuales. Números muy gruesos, que los que llegamos a duras penas a mileuristas sólo alcanzamos a imaginar escritos en un papel y después de mucho mirarlos y calcular.

Pues Linde, que se ve que lleva en el sueldo abrir la boca para que suba el pan, ha tenido la desfachatez de justificar lo muy escaso de la subida de las pensiones aduciendo que la mayoría de los jubilados tienen la casa pagada, así que no necesitan apenas para vivir. De todos es sabido que los pensionistas no comen, no necesitan asistencia sanitaria, no pagan electricidad ni agua ni teléfono, ni tienen ocio en el que gastar. Vamos, que viven del aire, pero, eso sí, en sus propias casas. Que le pregunten a mis padres, o a la madre de José Manuel. Si no fuera porque en este desgraciado país nuestro cada vez estamos más curados de espanto a la vista de las inteligencias que nos gobiernan, la sandez del gobernador sería para castrarlo sin anestesia o para echarse a llorar de la risa un mes. Hasta para las dos cosas. La gente que gana sueldos de 6 cifras vive en un mundo paralelo donde no hay pobres, ni necesidad. Ni tampoco talento ni vergüenza.

La gente que gana sueldos de 6 cifras vive en un mundo paralelo donde no hay pobres, ni necesidad

No sé muy bien si el gobernador conoce a muchos jubilados. Quizá sólo se codea con el 3,8% que tiene de pensión más de 2.500 €. El dinero llama al dinero, desde luego. Tampoco tengo claro que este tipo se haya parado a pensar en el esfuerzo de toda una vida de esos mayores precisamente para vivirla en condiciones precisamente cuando se les va acabando. Es muy de los que tienen los lomos bien forrados de dinero creerse que todo el mundo se lo lleva tan crudo como ellos, que como Linde, cuando se acuestan, han engordado su cuenta corriente en 500 € por un día de decir sandeces y faltar al respeto a los que trabajan mucho y ganan muy poco. Por ejemplo, a ese 45,6% de pensionistas que ingresan menos de 650 € al mes, y que tengan casa propia o no tienen tanto derecho a vivir dignamente como el gobernador de los 15.000. Porque, entre otras cosas, para eso han estado cotizando toda su vida (incluso para que los gobernadores del Banco de España cobren esos sueldos que cobran). La respuesta del Estado con los jubilados, que han cumplido de sobra su obligación de contribuir en su momento para sostener a unos hasta que ahora les toca que les sostengan a ellos, no puede ser la insolidaridad de Linde, ni su insulto. Las tonterías no deberían pagarse tan caro como lo es su sueldo.

Cuesta entender que los actores económicos del gobierno, todos esos Lindes de casi 200.000 € anuales, no comprendan que por encima de los costes en términos macroeconómicos de una subida digna de las pensiones, y sobre todo acorde a lo que suben las cosas año a año, a lo que a pesar de lo que piense el gobernador del Banco de España los jubilados tienen que enfrentarse, está su derecho más que consolidado a ser respetados incluso en lo salarial. La gente mayor ni es tonta ni por serlo deja de tener necesidades o han de cubrirlas con menos que el resto, por mucho piso en propiedad que tengan escriturado. Si el PIB, o el POB, se resiente porque las pensiones se revaloricen en lo que es justo, pues qué le vamos a hacer. De otro sitio podrán sacarse los fondos que hagan falta. Por ejemplo, de los sueldos de todos estos mamones, que diría mi padre (a él va dedicado este artículo, y a las horas que se tira cada enero intentando calcular cuánta miseria le van a sumar a la pensión), que como Linde, y con Linde a la cabeza, no saben de lo que hablan porque no pisan la calle, ni los supermercados ni los centros de salud ni los parques, que es donde está la gente de verdad.