jueves 05.12.2019
TRIBUNALES

Uno de los acusados de agredir sexualmente a una mujer con una discapacidad lo niega, y los otros dos no comparecen

Juicio contra acusado de agresión sexual a una discapacitada
Juicio contra acusado de agresión sexual a una discapacitada

Uno de los tres acusados de agredir sexualmente a una mujer con una discapacidad psíquica del 70% ha negado los hechos en el juicio celebrado este lunes en la Audiencia Provincial, y en el que no han comparecido los otros dos encausados al encontrarse en situación de rebeldía en su país de origen, Ecuador. La víctima, que tenía 23 años cuando ocurrieron los hechos, y que ha declarado a puerta cerrada, era pareja de uno de los acusados fugados, que según la Fiscalía la obligaba a mantener relaciones sexuales con él y con sus amigos en contra de su voluntad, aprovechándose de que es "altamente influenciable y manipulable" debido a su discapacidad.

En cuanto al acusado que ha comparecido en el juicio, la Fiscalía y la acusación particular -ejercida por la madre de la chica- consideran que es autor de dos delitos de agresión sexual porque habría mantenido relaciones con la víctima en, "al menos", dos ocasiones en 2011, año en que ocurrieron los hechos. El hombre lo ha negado y ha manifestado que ella estuvo en su domicilio en dos ocasiones porque era novia de su amigo -el principal acusado, que está en rebeldía-, pero que "no hablaba con ella" y ni siquiera recordaba su nombre ni su cara. También ha asegurado que en el piso vivían cuatro personas y cada uno tenía su habitación, y que no tiene constancia de que ninguna de ellas agrediera a la chica. Además, ha dicho que él "respetaba a su pareja", que también estaba en casa cuando iba la víctima. De hecho, ha indicado que la segunda ocasión que la víctima estuvo en su domicilio, su madre fue a buscarla "gritando" y fue su propia novia quien abrió la puerta.

Tras las agresiones, la chica habría contraído el virus del papiloma humano y está tomando medicación prescrita por su psicólogo, según su madre

Por el contrario, la madre, que ha declarado como testigo, ha asegurado que no había ninguna mujer en el piso además de su hija y que quien le abrió fue el acusado, a quien la víctima se refería como "el del piercing". Según ha relatado, vio a su hija con cinco hombres, en un "estado de ansiedad tremendo, llorando, nerviosa". "No se atrevía a decirme nada", ha dicho. Sin embargo, después le contó que su novio la obligaba a tener relaciones sexuales con todos ellos, amenazándola con "hacerle algo" a sus familiares. En concreto, dijo que había estado en el piso dos veces y que abusaron de ella su novio, "el del piercing", un señor mayor, un hombre que no sabía identificar y un "negrito" que le dijo que "saliera corriendo de allí". Tras las agresiones, la chica habría contraído el virus del papiloma humano y está tomando medicación prescrita por su psicólogo, según su madre.

En cuanto al que era su novio, la madre ha manifestado que llamaba "mucho" a su hija y ella le dijo que "no la molestara" porque necesitaba a alguien que "la quisiera de verdad". "En varias ocasiones le recalqué que no quería que estuviera cerca de mi hija", ha sentenciado. También han testificado cuatro médicos forenses que realizaron informes sobre la capacidad intelectual de la joven, que han indicado que es "altamente influenciable y manipulable", que su testimonio es "creíble" porque hay ausencia de contradicciones y que puede presentar limitaciones o faltas de concreción debido a su discapacidad. Además, han constatado que físicamente no se aprecia que la víctima tenga un retraso mental, pero sí al hablar con ella.

14 AÑOS DE PRISIÓN

La Fiscalía considera que el acusado que ha comparecido -el juicio se volverá a celebrar para los otros dos cuando sean localizados- es autor de dos delitos de agresión sexual y pide para él una pena de 14 años de prisión en total, 15 de prohibición de acercamiento y comunicación con la mujer y diez de libertad vigilada, así como una indemnización de 12.000 euros.

Para el fiscal, no existe "ni la más mínima duda" de que los hechos son ciertos y el consentimiento "no puede existir" porque ella se negó a tener relaciones incluso antes de subir al piso.

Por su parte, la acusación particular ha insistido en que, con independencia de si los acusados sabían o no que era discapacitada -aunque se aprecia "nada más hablar con ella"-, la chica "dijo que no" quería tener relaciones y "les dio igual". Por ello, solicita para él 30 años de cárcel -15 por cada delito- y una indemnización de 30.000 euros.

Sin embargo, la defensa pide la absolución del acusado al considerar que no hay pruebas sólidas más allá de "indicios o conjeturas". En caso de que se imponga una sentencia condenatoria, pide aplicar la atenuante de dilaciones indebidas al haber ocurrido los hechos hace ocho años. Aunque, tal y como ha dicho la acusación, la instrucción se haya retrasado debido a que dos acusados están fugados, para la defensa eso no debe perjudicar al que ha asistido voluntariamente al juicio, a pesar de que reside ahora en Italia.

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