martes 15.10.2019
POLÍTICA

Afiliados de Ciudadanos encargan un perito judicial informático que audite la información de la que disponen sobre las primarias: “Sospechamos que el voto no es secreto”

Los dirigentes de Ciudadanos Albert Rivera e Inés Arrimadas, en un mitin del partido
Los dirigentes de Ciudadanos Albert Rivera e Inés Arrimadas, en un mitin del partido

Afiliados y simpatizantes de Ciudadanos “descontentos, cansados y sorprendidos” y otros que se dieron de baja “ante la deriva dedocrática del partido” han puesto en marcha la web dedocracia.es para coordinarse y “determinar las acciones” que pretenden llevar a cabo “en los próximos días, semanas y meses” con la intención de “investigar a fondo” las primarias del partido. Tras recibir el informe de valoración sobre la posible tramitación de una querella, el partido les ha comunicado que sigue investigando los hechos denunciados. No obstante, ellos ya han encargado a un perito judicial informático que audite la información de la que disponen. “Hemos contratado los servicios de profesionales de la justicia para emplearnos a fondo en poner negro sobre blanco lo que ha ocurrido en las primarias y estamos dispuestos a llegar hasta el final, lleve el tiempo que lleve”, insisten.

“Ciudadanos, al parecer, conoce en todo momento quién vota, desde dónde vota y a quién vota”

Las personas agrupadas en torno a dedocracia.es han “analizado los ficheros” de direcciones IP que les ha remitido Ciudadanos y por ejemplo han “relacionado dichos números con los lugares desde los que se ha votado” en las diferentes comunidades autónomas, comprobando “cuántos de los votos se han realizado desde fuera” de dichas comunidades. “Ciudadanos, al parecer, conoce en todo momento quién vota, desde dónde vota y a quién vota, por lo que sospechamos que el voto no es secreto, y por tanto elabora sus listas atendiendo a la afinidad de los afiliados respecto de las diferentes Direcciones orgánicas”, denuncian también. Y aseguran que “los líderes tienen un solo empeño”, el de “controlar la disidencia” a través de un “sistema interno que organiza el partido en castas, siendo la casta oficialista la que ejerce un control sobre la organización amparándose en la discrecionalidad para nombrar a los responsables territoriales, coordinadores de agrupaciones y demás personas que ejercen como comisarios políticos que censuran los grupos de mensajería y sólo replican en la comunicación los mensajes que emanan del propio sistema de marketing del partido”. “No se puede pensar de manera diferente, por tanto no existe innovación”, aseguran. Y consideran que “la única manera de parar la corrupción del sistema democrático consiste en luchar contra el sistema clientelar en el que han convertido al partido”, para lo que utilizarán “todos los recursos y medios” a su alcance “para erradicar las prácticas torticeras que se emplean sin miramiento”.

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