martes 17.09.2019
SOCIEDAD

Al calor de un viejo oficio

El cántabro Abel Portilla fundirá una campana de 500 kilos como en la Edad Media este jueves en Cataluña.

Museo de la Campana de Meruelo, en el pueblo cántabro de Vierna | Museo de la Campana
Museo de la Campana de Meruelo, en el pueblo cántabro de Vierna | Museo de la Campana

El fundidor Abel Portilla, del pueblo cántabro de Gajano y uno de los maestros campaneros más reconocidos de España, fundirá en Cataluña una campana de 500 kilos en un horno de barro y paja a pie de torre, como se hacía en la Edad Media, durante el XXXII Encuentro de Campaneros de Os de Balaguer, que acogerá este municipio ilerdense. Según ha informado hoy el Ayuntamiento de Os de Balaguer, se trata de la mayor campana fundida con este sistema en los últimos 30 años en Europa e irá destinada al Monasterio de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes, en Os de Balaguer. La fundición comenzará este jueves y se llevará a cabo mediante el sistema tradicional de cera perdida, fundida a 1.000 grados centígrados en un horno reverbero de barro y paja y con leña de almendro y olivo del sitio. Una vez llegado al punto de fundición, el bronce pasará a unos moldes situados bajo tierra a través de una serie de canales y está previsto que este domingo al mediodía se extraigan los moldes ante el público asistente al Encuentro de Campaneros. Los organizadores han destacado que ya no se funden campanas mediante este sistema debido a su gran complejidad.

Portilla procede de un linaje de fundidores que se remonta a Marcos de Linares, fallecido en 1732

Abel Portilla procede de un linaje de fundidores que se remonta a Marcos de Linares, fallecido en 1732. La familia viene ejerciendo este oficio desde entonces e ininterrumpidamente en Gajano, y Portilla ha fundido ya más de 3.500 campanas, entre las que se encuentran las de catedrales europeas como la de Niza, en Francia; Sofía, en Bulgaria, o Reikiavik, en Islandia, así como la de templos tan lejanos como Papúa Nueva Guinea, en Indonesia. Sus campanas también están en las catedrales de Sigüenza, en Guadalajara; Covadonga, en Asturias, o Santander, en su Cantabria natal.

En el Museo de la Campana de Meruelo, ubicado en la antigua fundición de los ancestros de Portilla en el pueblo cántabro de Vierna y al que son bienvenidos campaneros, etnógrafos, historiadores, músicos, musicólogos, constructores de instrumentos y curiosos en general, el visitante puede contemplar campanas, ver cómo se funden y asistir otros procesos artesanales del viejo oficio de campanero.

Abel aún recuerda cómo al salir de la escuela en aquellas frías tardes de invierno se acercaba al calor del fuego en el viejo taller familiar o tantas lecturas de antiguos libros llegados a veces de tierras remotas. Y en su oficio sigue volcando toda su experiencia, adquirida a través de estos años en los que, en sus talleres o a pie de torre, ha ido fundiendo el metal de mil y una formas, corregidas una y otra vez para presentar las mejores campanas. Y para ello ha llegado ya a Os de Balaguer con el objetivo de supervisar personalmente el horno y encontrar la madera idónea, de olivo y almendro, para conseguir el grado óptimo de fundición del bronce y con él su mejor sonido.

abelportillamosaicoAbel Portilla

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