martes 31.03.2020
INDUSTRIA

“No me arrepiento de nada”, dice la presidenta de Sniace

Díaz Real rechaza ahora buscar “excusas” o “culpables” del cierre de la fábrica de Torrelavega, que espera que no sea “irreversible”, y opta por centrar los “esfuerzos” en la búsqueda de inversores.

Gema Díaz Real, en una imagen de archivo
Gema Díaz Real, en una imagen de archivo

La presidenta de Sniace y expresidenta de la patronal cántabra, Gema Díaz Real, ha manifestado hoy martes que no quiere "entrar en guerras políticas" de buscar culpables por el cierre de la fábrica de Torrelavega y ha destacado la "implicación" de los trabajadores pero también la suya propia, que se siente "una más", y ha advertido: "No me arrepiento de nada". En una entrevista con Radio Nacional de España en Cantabria recogida por Europa Press, Díaz Real ha calificado de "muy dolorosa" e incluso "inesperada" la situación generada en Sniace, ante la que ha llamado a buscar un inversor o empresas interesadas en la actividad que se venía desarrollado. Así, espera que el cierre de la fábrica no sea "irreversible" y que en el periodo de liquidación que se acaba de iniciar se mantenga la unidad productiva, porque el proyecto industrial de la compañía tiene "futuro" y "muy atractivo" además. A propósito del proceso de paralización iniciado ya en la maquinaria y las plantas, Díaz Real ha indicado que ayer lunes se fabricaron las últimas balas de fibra ingnífuga en Sniace, el único lugar de Europa donde se hacían, y que "se seguirán fabricando, pero no por nosotros". Y ha apuntado que esta misma semana se parará también la producción de celulosa.

Admite que Sniace contaba con una "mochila muy grande": una deuda concursal de unos 80 millones de euros, una "situación grave que no ha acompañado"

Díaz Real ha cuestionado "políticas tan restrictivas" como las que implican una reducción de la retribución por cogeneración, con un "impacto" que ha cifrado en 45 millones de euros y que llevó a Cogen a rescindir el contrato y supuso "la puntilla" para la factoría. A ello se suman medidas como el incremento del 35% de la energía, que "en la industria supone hacer casi inviables los proyectos" y que hace que las empresas no sean "competitivas", ha avisado, aunque también ha admitido que Sniace contaba con una "mochila muy grande": una deuda concursal de unos 80 millones de euros, una "situación grave que no ha acompañado", como tampoco lo han hecho los precios de la fibra y la celulosa en el mercado, con una caída del 80% en los últimos años.

No obstante, la presidenta de Sniace, que asumió el cargo hace poco más de un año, rechaza ahora buscar "excusas" o "culpables" y opta por centrar los "esfuerzos" en la búsqueda de inversores que se hagan cargo de la empresa, de la que dependen cerca de 450 trabajadores de forma directa, que ahora se quedan "en la calle", y a los que hay que sumar un millar de puestos más indirectos. Así, espera atraer, de la mano del Gobierno autonómico, empresas que vean los "atractivos" de la fábrica en la nueva etapa que había iniciado y en el momento de mayor eficacia tras un planteamiento no ya de gestión financiera sino "industrial" y de haberse introducido "absolutamente en la economía circular", con inversiones de más de 140 millones de euros en retos medioambientales, a los que se suman 8 millones de euros más en los últimos tres años para la mejora de la cogeneración.

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