Martes 25.09.2018
HISTORIA

El Barrio Obrero del Rey cumple 90 años

El Barrio Obrero del Rey, inaugurado el 12 de febrero de 1928, fue testigo directo del bombardeo del 36, uno de los capítulos más sangrientos de la historia santanderina. 

Vista del Barrio Obrero (recuadrado) en la época de la Guerra Civil
Vista del Barrio Obrero (recuadrado) en la época de la Guerra Civil

Corría el año 1925 cuando el rey Alfonso XIII colocó la primera piedra del futuro Barrio Obrero del Rey, en Santander. El acto estaba previsto para el día 20 de agosto, pero tuvo que posponerse hasta el lunes 24 del mismo mes debido a la lluvia que cayó durante la jornada prevista. De hecho, la placa conmemorativa que figura en la zona no fue modificada, y en ella aparece la fecha prevista inicialmente.

Además del monarca, en el acto estuvieron presentes otras personalidades de la sociedad santanderina y cántabra, así como el arquitecto y el contratista de la obra. Después de que Alfonso XIII contemplase los planos del proyecto y firmase el acta, estos documentos se introdujeron junto a varios periódicos locales en una arqueta que fue introducida en la primera piedra del Barrio.

Placa que conmemora la colocación de la primera piedra del Barrio Obrero del Rey

El diario El Pueblo Cántabro, publicó el 7 de agosto de 1925, días antes de la colocación de la primera piedra, que “el referido barrio” tendría “calles excelentes de 12 y 15 metros de anchura con crecido arbolado”. Todas las casas tendrían que disponer de cuartos de baño y se edificarían sobre jardines y calles espaciosas ya que el contratista de la obra, el señor Alonso, “un trabajador infatigable toda su vida”, entendía “que el obrero como todo hijo de Dios tiene derecho a un albergue para él y para su familia en sitio saneado, limpio e higiénico”. De esta manera, “los hijos del productor” se alejarían de los lugares insalubres e “impropios de seres humanos” en los que solían habitar.

Asimismo, la zona dispondría de un mercado de abastos “en forma de economato” en el que los vecinos podrían disponer de los productos necesarios “a precios iguales o más económicos que los se paga en la ciudad”.

Óscar Corvera, vecino del barrio, ha realizado un exhaustivo trabajo de recopilación de fotografías y digitalización de crónicas sobre diversos momentos históricos del barrio que ha recogido en el blog ‘barrioobrerodelrey’.

Hubo que esperar tres años y medio hasta la inauguración del Barrio Obrero del Rey, el 12 de febrero de 1928. Hace 90 años que 144 familias comenzaron a vivir en esta cooperativa obrera de casas baratas situada en Porrúa, “uno de los mejores lugares de la población”, junto a la alameda de Oviedo, General Dávila (por entonces Paseo del Alta) y Perines.

Aspecto del Barrio Obrero del Rey el día de su inaguración

Los casi 150 cooperativistas que conformaron inicialmente el barrio tuvieron que pagar una entrada de 1000 pesetas por sus viviendas, que podrían pagar en un plazo de 14 años hasta completar las 68000 pesetas totales. Además, deberían pagar 35 pesetas mensuales como cuotas.  Así, lo explicó Isidro Cicero en el Diario Alerta en una crónica publicada años después de la puesta en marcha de este novedoso proyecto. “Como dato comparativo”, un viaje en barco a La Habana o Veracruz desde Santander “costaba 555 pesetas y a Veracruz 598”.

Durante estos 90 años, el Barrio Obrero del Rey ha sido testigo de tristes y sombríos capítulos de la historia de España y de Santander durante estas nueve décadas. Sin duda el peor de ellos fue el bombardeo de diciembre de 1936 en plena Guerra Civil. El 27 de diciembre de dicho año, 18 aviones entraron en la capital santanderina y descargaron todo su arsenal durante diez minutos interminables. “La primera y más terrible descarga cayó sobre el Barrio Obrero del Rey, a cuyos vecinos que huían despavoridos por los prados del Alta ametrallaron los cazas con saña”, rezaba la crónica publicada en El Diario Montañés. “El balance fue dantesco: murieron 68 personas y otras tantas quedaron heridas”.

Bombardeo en el Barrio Obrero del Rey

En 1948, cuando se redactó el reglamento de régimen interior de la cooperativa sellado por la FE de las JONS, el barrio había perdido la denominación de obrero, al igual que durante la República perdió la denominación ‘del Rey’. Este documento exponía cómo debían realizarse las votaciones del lugar y “distinguía entre vigilancia diurna y nocturna”, poniendo un interés especial “en vigilar a quienes entraran por la parte sur”.  

Entre las normas del Barrio Obrero destacaban la prohibición de hacer leña en los portales, circular con carretillas por las aceras, sacudir las alfombras a partir de las 10 de la mañana en invierno y de las 9 en verano o desplumar aves en las calles. Además, todas las fachadas deberían pintarse de color gris plomizo.

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