martes 27/10/20
CORONAVIRUS

Cantabria entra en la nueva normalidad tras un mes sin fallecidos y con la mirada puesta en posibles rebrotes

Los políticos alertan de la necesidad de mantener la distancia de seguridad
Gente paseando por Santander en el primer día del esta nueva normalidad

A medianoche de este viernes Cantabria salía del estado de alarma y entraba, por tanto, en lo que se conoce como ‘nueva normalidad’. Una situación que levanta las restricciones de movilidad más allá de los límites geográficos de la comunidad, por el momento únicamente con País Vasco –y desde el domingo, con el resto del país-. Y según los últimos datos publicados por la Consejería de Sanidad, Cantabria da este paso con la certeza de haber reducido notablemente el impacto del virus en la comunidad, pero también con las reservas y la precaución a las que obliga la presencia de la COVID-19.

Tal y como ha explicado el presidente autonómico, Miguel Ángel Revilla, en el acto simbólico de apertura de frontera con Euskadi, la comunidad lleva sin fallecidos 29 días, por lo que este sábado se cumplirá un mes sin muertos por coronavirus si, como parece probable, se mantiene la tendencia de estas semanas. Un mes sin que el número pase de los 209. A esto se suman los datos de hospitalizados y curados, que sitúan a la región como uno de los territorios en mejor situación para afrontar las posibles situaciones que se produzcan.

Tan solo 39 contagiados, según los datos de Sanidad de este viernes, y de ellos solo 3 hospitalizados. Esto supone, tal y como ha explicado el Gobierno, que Cantabria cuenta con 700 camas libres para afrontar hipotéticos rebrotes, y tiene capacidad para aumentar el número hasta el millar. El número de curados, que alcanza ya el 92% de los 2.952 contagiados desde el comienzo de la pandemia, reafirma para el Ejecutivo las buenas perspectivas que maneja.

Pero el riesgo a un rebrote es real. La llegada de visitantes vascos podría suponer la aparición de contagios importados. Tanto es así que el mensaje más repetido en los últimos días por responsables autonómicos y municipales es “prudencia y responsabilidad”. La llegada de miles de ciudadanos en los próximos días, vascos desde este viernes y del resto de España desde el lunes, ha hecho que todos los dirigentes políticos haya aunado esfuerzos para pedir el cumplimiento estricto de las normas, que ahora mismo pasan por la limitación de aforo, el uso obligatorio de mascarillas, la distancia de seguridad y la higiene constante y habitual de manos.

El propio Revilla lo reclamaba en el acto junto a Urkullu. "Tenemos que ser responsables. Nos ha costado mucho llegar aquí, ha costado mucho dolor, ha costado mucho dinero, la economía se nos ha deteriorado y tenemos que recuperarla. No podemos volver a recaer y, para no recaer, tenemos que ser cumplidores de las normas", ha enfatizado el líder autonómico.

De ahí que el líder regionalista haya considerado que “el mejor antiviral posible somos nosotros mismos”, y ha avanzado las duras sanciones a aquellos que incumplan las condiciones de esta nueva normalidad. El Gobierno no quiere que Cantabria vuelva a vivir lo que se registró a finales de marzo y principios de abril, cuando el número de contagios en un día llegó a tocar un techo de 180 personas en solo 24 horas, y se llegaron a sumar hasta 12 fallecidos en un día.

Y a pesar del mensaje de tranquilidad que la lanzado Revilla asegurando que la evolución de Cantabria y Euskadi “ha sido extraordinaria”, los datos dicen otra cosa. Es cierto que en el último mes ambas comunidades han logrado dar un vuelco a los datos que se registraron en marzo y abril, pero dos rebrotes en el País Vasco han obligado a cambiar los planes iniciales de ambas comunidades. De hecho, la salida del estado de alarma estaba prevista para el pasado lunes día 15, pero el rebrote en un hospital de Basurto, que sigue estando bajo vigilancia, y otro en el Hospital Universitario de Txagorritxu (Vitoria) retrasaron esa propuesta inicial hasta este viernes. País Vasco llegó a registrar 577 casos el 20 de marzo, aunque desde finales de abril, y salvo los rebrotes hospitalarios, ha reducido los casos a cifras inferiores a los primeros días de la pandemia.

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