Miércoles 15.08.2018
cultura

El ‘cántabru’, entre la polémica y el peligro de extinción

Las reivindicaciones relacionadas con la identidad cultural de ciertos territorios nunca están exentas de polémica, y la cuestión de la defensa del cántabro como lenguaje propio no ha sido una excepción. Frente a quienes niegan su existencia por la ausencia de fuentes escritas y afirman que sólo es "castellano mal hablado", se encuentran asociaciones como Alcuentru, volcada en el estudio y la difusión del cántabro, que la UNESCO clasifica como una lengua en peligro de desaparición. 

Uno de los argumentos fundamentales en contra de la existencia del cántabro es la falta de fuentes escritas, debido a que  - según sus defensores - era la tradición oral la que nutría y conservaba el montañés
Uno de los argumentos fundamentales en contra de la existencia del cántabro es la falta de fuentes escritas, debido a que  - según sus defensores - era la tradición oral la que nutría y conservaba el montañés

La idea folklórica y territorial que hoy tenemos del concepto Cantabria ha variado mucho a lo largo de la historia en esta extensión de tierra en el norte peninsular. Un norte similar en lo paisajístico pero con una gran variedad lingüística, cultural, histórica, social y política.

Rodeados por territorios con marcadas identidades, algunos colectivos defienden la identidad cántabra como un patrimonio a conservar y reconocer. Prueba de ello son las reivindicaciones de la adopción del lábaro como símbolo del pueblo cántabro, que llegó al parlamento en forma de una proposición no de ley del PRC, apoyada por votos a favor de PRC, PSOE y Podemos. Así, desde el pasado mes de marzo, el “lábaru” está reconocido como símbolo identitario de Cantabria, una decisión polémica tanto a nivel institucional como en la calle.

Algo similar sucede con lo que - dependiendo del foro - se denomina dialecto, modalidad lingüística o lengua: el conocido como cántabro o “cántabru”. Aunque a primera vista el término parece hacer referencia a los pueblos cántabros, aquellos guerreros que supusieron una de las principales resistencias para el Imperio Romano en la Península, nada tiene que ver. Según las personas que lo investigan, el cántabro es una lengua romance – como el catalán, el gallego o el bable - , perteneciente al tronco “astur-leonés”.

Las polémicas en torno a las clasificaciones muchas veces no tienen nada que ver con lo que son en sí, sino con un criterio más político. Por eso decidimos eludir el debate y centrarnos en trabajar sobre el cántabro

La defensa, difusión e investigación del cántabru como patrimonio inmaterial de la región es el objetivo principal de asociaciones como Alcuentru, que surgió el pasado otoño como plataforma unificadora de distintos colectivos en defensa del cántabro. Daniel Lobete López es miembro de la organización, y sus primeras palabras se apresuran a aclarar la principal polémica que rodea la reivindicación de la existencia de una lengua cántabra: “Nosotros desde la asociación creemos que es una modalidad lingüística, también a veces  lo calificamos como patrimonio. Las polémicas en torno a las clasificaciones muchas veces no tienen nada que ver con lo que son en sí, sino con un criterio más político. Por eso decidimos eludir el debate y centrarnos en trabajar sobre el cántabro.”

Las fuentes del cántabru

La de “cántabro” es más bien una denominación moderna. Normalmente los estudios antiguos y las personas mayores se refieren a él como ‘montañés’. En otras ocasiones también se describe a través de denominaciones locales o comarcales, como “lebaniegu” o “pasiegu”, incluso referidas a un solo pueblo, como “tudancu” o “carmoniegu”.

Uno de los argumentos fundamentales en contra de la existencia del cántabro es la falta de fuentes escritas, debido a que  - según sus defensores - era la tradición oral la que nutría y conservaba el montañés.

“El hecho de que no existiera literatura escrita no sería argumento para que se pueda definir como lengua o no, porque hay muchas en el mundo que no se han escrito, incluso algunas que persisten y que no tienen nada escrito”, afirma Daniel. Además, no es del todo cierto que no existan documentos escritos: la literatura costumbrista de finales del siglo XIX y principios del XX de autores tan destacados como José María Pereda, Francisco Cubría, o Emilio Alcalde del Río, narra escenas de la vida cotidiana en la que los personajes cántabros hablan en su propio lenguaje. Otro autor que trasciende el costumbrismo es Manuel Llano, que recoge historias escritas en cántabro, en concreto en el propio de la zona de Cabuérniga.

La literatura costumbrista de finales del siglo XIX y principios del XX de autores tan destacados como José María Pereda, Francisco Cubría, o Emilio Alcalde del Río, narra escenas de la vida cotidiana en la que los personajes cántabros hablan en su propio lenguaje

Por otro lado, las recopilaciones de vocabulario cántabro comienzan a desarrollarse a finales del XIX con los glosarios que aparecían al final de algunos libros en el caso de la literatura costumbrista citada. Los diccionarios en sentido moderno, bien organizados, son más recientes; “para mí, el más completo y riguroso es el ‘Diccionario castellano-cántabro’ de Daniel Estrada”, asegura el miembro de Alcuentru. “En la asociación una de las ideas de futuro es elaborar un diccionario amplio online”.

Daniel explica que, además, el cántabro tiene unas determinadas reglas propias, que afectan a distintos aspectos del lenguaje, del vocabulario a la gramática y la fonética. Algunas de las más destacadas y conocidas son las terminaciones en ‘u’ (suelu, barcu, oju), la ‘j’ aspirada con la que se pronuncia la F inicial latina (jierru, jebra, joyu), o el neutro de materia (sin género).

Todas las personas que comparten el 'cántabru' se podrían llegar a entender, si bien es cierto que quienes estudian este lenguaje característico de nuestra región distinguen una clara frontera entre dos dialectos diferenciados: la zona comprendida entre el río Pas y el Besaya. De esta manera, los dos dialectos principales del cántabro serían el Occidental y el Oriental, que se diferencian fundamentalmente en algunas terminaciones y ciertas expresiones de ámbito local o comarcal.

En peligro de desaparición

El último ‘Mapa de lenguas en peligro de extinción’ de la UNESCO cita el cántabro como una de ellas. “En realidad – aclara Daniel – aparecía el astur-leonés, pero dentro de éste se citaba concretamente el cántabro”. La UNESCO se basa para clasificar así las lenguas en peligro en el hecho de que en la actualidad apenas haya transmisión generacional. Por eso, una de las causas de la situación de esta modalidad lingüística montañesa son los hablantes que quedan: el perfil general es el de una persona mayor que vive en el ámbito rural.

El último ‘Mapa de lenguas en peligro de extinción’ de la UNESCO cita el cántabro como una de ellas​

“Lo que ocurre con el cántabro es que, al ser una lengua romance, no es como otras como el euskera, lenguas que quienes la hablan son plenamente conscientes y que no se pierde hasta que sus hablantes desaparecen”, asegura Daniel Lobete. Explica que, en el caso del cántabro, es más difícil de conservar porque va diluyéndose con el castellano, y sólo van quedando restos: las personas de los pueblos en ocasiones mantienen las terminaciones en ‘u’, y hay rasgos como palabras propias del cántabro que todos utilizamos a diario sin saberlo en muchos casos.

Para afrontar el problema de su progresiva desaparición, la asociación Alcuentru organiza cursos de cántabru que imparte a lo largo del año en dos sedes, la Biblioteca Municipal de Santander y el centro social en Torrelavega. Las clases suelen llenarse y cuentan siempre con alrededor de una decena de alumnos. Se trata en su mayoría de gente joven que investiga temas relacionados con Cantabria o con la lengua. Alcuentru trabaja, además de en educación, en la investigación y la difusión del cántabru con distintos proyectos y presencia en eventos dentro y fuera de la región.

El cántabro en las instituciones

"Seguramente, dentro del astur-leonés, la situación del cántabro sea más crítica que la del asturiano, que se conserva más y tiene mayor reconocimiento sin llegar a ser oficial", cuenta Daniel. Precisamente la plataforma 'Esclave', formada por distintos colectivos, solicitó en 2007 que el 'cántabru' se proclamara como Bien de Interés Cultural.

Hace casi una década, aquella solicitud que consideran un "reconocimiento mínimo y básico" no fue atendida por la Administración. “Ahora que vemos un renovado interés en el patrimonio cultural de Cantabria, socialmente hay mayor interés y menos prejuicios, nos gustaría hacer algo a nivel institucional, pero es una idea de futuro y tenemos que estudiar la fórmula".

Les han metido la idea de que ellos hablan mal, y esos prejuicios han hecho mucho daño a las personas

Creen que se trata de un tema de cultura, de patrimonio y de derechos de las personas que lo hablan, ya que "les han metido la idea de que ellos hablan mal, y esos prejuicios han hecho mucho daño a las personas", por lo que un reconocimiento sería importante. "Recuerdo una señora mayor que era de Llerana, cerca de Villacarriedo y Selaya, y me decía ‘Perdona hiju pero es que yo solo se hablar pasiegu’, como disculpándose". 

“Nos gustaría encontrar la fórmula para que exista un mínimo reconocimiento del cántabro”, afirma Daniel, aunque para ellos un reconocimiento más consistente sería su inclusión en los estatutos de la comunidad autónoma. Además, que desde la Consejería de Cultura "se invirtiera en estudios para la conservación y un mejor conocimiento de un rasgo cultural propio de Cantabria".

“Todo esto iría encaminado hacia algo que creemos que ya estamos logrando: el interés social en estos temas tras muchos años de desconocimiento, prejuicios clasistas y estereotipos del medio rural que en una sociedad moderna deberían ir desapareciendo”, concluye.

Comentarios