Martes 25.06.2019
MEDIO AMBIENTE

Casi la mitad de 62 tramos de ríos analizados en Cantabria, en estado “deficiente” o “malo”

Participantes en las actividades del Proyecto Ríos
Participantes en las actividades del Proyecto Ríos

Casi la mitad de los 62 tramos de ríos de Cantabria analizados por la Red Cambera para su informe anual, correspondiente a 2018, presentan estados ecológicos "deficientes" o "malos" y aproximadamente un 10% registra "afecciones importantes" en la calidad de sus agua, sobre todo los de las partes bajas de las cuencas del Saja y Pas, además del Camesa. Así lo indica el informe anual del 'Proyecto Ríos', correspondiente a 2018, realizado por la Asociación Red Cambera, que en dos campañas –una en primavera y otra en otoño–, ha analizado 62 tramos de diferentes ríos de la comunidad autónoma. Según se indica en el informe, los resultados del estado ecológico son "similares" para ambas campañas de inspección. Y es que tanto en primavera como en otoño, en torno al 30% de los tramos estudiados presentan un estado ecológico "bueno o muy bueno"; es "moderado" en un 19% y 25%, y el 49% y 45% del total en primavera y otoño, respectivamente, presenta estados ecológicos "deficientes y malos, encontrándose alejados del estado óptimo de salud de los ecosistemas fluviales".

La mayoría de bosques de ribera estudiados presenta "alteraciones importantes"

En cuanto a calidad de agua, algo menos de la mitad de los tramos muestreados presentan una calidad del agua "muy buena" o "buena", con ejemplos en todas las cuencas donde se recogieron datos. Los ríos con una calidad del agua "excelente" se distribuyen, por regla general, según este informe, en las cabeceras de los cursos principales y, puntualmente, en algunos tramos medios y bajos. La cuenca del Ebro, en el sur de la comunidad autónoma, y las del Deva, Nansa y costa oeste, en la parte más occidental, son las que presentan un mayor número de tramos inspeccionados con una calidad biológica del agua "buena" o "muy buena". Los tramos con "afecciones importantes" en la calidad del agua o con un estado "muy deteriorado" de las mismas representan el 10% (en la campaña de primavera) y el 11% (en otoño) del total de tramos inspeccionados. Los peores lugares, en cuanto a calidad biológica de agua se refiere, se concentran, como ya se ha indicado, en los tramos bajos de las cuencas del Saja y Pas, además del Camesa. Además, el informe establece que en todas las cuencas donde se ha recogido información existen tramos con bosques de ribera bien conservados, especialmente en los extremos occidental y oriental de la Comunidad, así como en aquellos de cabecera. Sin embargo, la mayoría de bosques de ribera estudiados presenta "alteraciones importantes", sobre todo aquellos que se distribuyen en los tramos medios y bajos de todas las cuencas cantábricas y en las cabeceras del Ebro y Camesa. Los hábitats bien constituidos superan el 50% en ambas campañas de muestreo. Se han identificado 12 y 13 tramos, en primavera y otoño, respectivamente, cuyo hábitat ha sido calificado de intermedio y cuyas condiciones físicas no son óptimas. Se identifican tres tramos donde el hábitat está más empobrecido: el Pas, en el Parque El Picón, Renedo (Piélagos), y La Canaluca, en la cuenca del Miera, Astillero. Según el informe, el agua de los ríos fluye en todos los tramos estudiados. La mayoría de los tramos muestreados presenta aguas transparentes y sin olores que pongan de manifiesto afecciones importantes. Casi la mitad de los tramos muestreados están incluidos en alguna Zona de Especial Conservación.

Las principales afecciones señaladas por los voluntarios en sus respectivos tramos, en cuanto al estado de los márgenes, son la presencia de canalizaciones, existencia de zonas de acceso, caminos o carreteras y, en menor medida, urbanizadas. El principal uso de las riberas fluviales corresponde al agroganadero, que predomina en más del 60% de los tramos muestreados (tramos medios y bajos en todas las cuencas). Además, un tercio de los tramos presenta algún tipo de infraestructura o construcción, carreteras, vías de ferrocarril, aparcamientos o urbanizaciones. Se han observado residuos en todos los tramos inspeccionados, sobre todo plásticos (24%), madera (13%) y papel (12%). Además, en el informe, figuran, 60 citas de fauna amenazada en 24 tramos. De ellos, 12 están dentro de Zonas de Especial Conservación (ZEC). Las especies más citadas son nutria, martín pescador y garceta común. Hay 26 citas de fauna invasora, con presencia en 16 tramos. Las más citadas son cangrejo señal, trucha arcoiris y visón americano, apareciendo en especial en los ríos Saja, Besaya, Camesa y Ebro. En 38 de los tramos estudiados hay presencia de alguna especie de flora invasora, concentrándose en las cuencas de la vertiente cantábrica. El nenúfar amarillo, única especie de flora amenazada presente en los ríos de Cantabria, se ha registrado en el Camesa.

Únicamente tres de ellos muestran retos ambientales orientados a la mejora de la calidad biológica del agua

A lo largo de las campañas se han identificado 19 tramos "de gran valor ecológico" que constituyen oportunidades de conservación ambiental y, por otro, 39 que presentan retos ambientales, y que deberían abordarse para lograr una restauración de los ecosistemas fluviales. Únicamente tres de ellos muestran retos ambientales orientados a la mejora de la calidad biológica del agua, presentando un bosque de ribera óptimo y bien conservado. Éstos son tramos en el río Asón, en Riva; el río Herrero a su paso por Carriazo y el río Moro en Aes (Puente Viesgo). Los 36 tramos restantes presentan bosques con alteraciones importantes y/o calidades biológicas del agua por debajo de un buen estado.

El Informe Anual 2018 es el undécimo publicado en Cantabria. Está basado en la información suministrada por las personas voluntarias durante las campañas de primavera y otoño. En 2018, 838 personas han participado en las actividades del Proyecto Ríos formando parte de 106 grupos. El 'Proyecto Ríos' es una iniciativa de Red Cambera que pretende la conservación del medio fluvial a través de la educación ambiental, el voluntariado, la ciencia ciudadana y la custodia del territorio. Se desarrolla en Cantabria gracias al acuerdo de colaboración entre Red Cambera y la Associació Hàbitats, de Cataluña. Para su desarrollo cuenta con el apoyo de la Consejería de Universidades e Investigación, Medio Ambiente y Política Social, a través del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA).

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