Lunes 20.08.2018
MEMORIA

“Las cloacas del Estado actuaron y ahogaron en su propio fango la credibilidad y la transparencia”

José Luis Pajares, secretario de Organización de CCOO Cantabria cuando se produjo el caso Almería, conoció en 1978 a Luis Montero, que no era “un simple afiliado” a PCE y CCOO, sino “un militante con bastante actividad”.

“Voy a intentar que el Parlamento de Cantabria exija al Gobierno español que reconozca a Luis Montero, Juan Mañas y Luis Cobo como víctimas del terrorismo de Estado y compense a sus familias como se hace con otras víctimas”.

Protesta para pedir justicia por el caso Almería en los años ochenta
Protesta para pedir justicia por el caso Almería en los años ochenta

José Luis Pajares conoció a Luis Montero en 1978, en aquellas asambleas para la discusión del convenio del sector del Metal. Ambos eran miembros del PCE. El primero vivía en Laredo y estaba a punto de ser nombrado secretario de Organización de la Federación del Metal de Comisiones Obreras de Cantabria y poco después se convertiría en secretario de Organización de CCOO Cantabria, cargo que ocupaba cuando se produjeron los hechos del denominado caso Almería. El segundo, salmantino afincado en Santander, era un trabajador de Fyesa miembro de CCOO y sólo tres años después se convertiría en una de las tres víctimas del caso Almería. Cuarenta años después de aquellas asambleas, Pajares recuerda la “buena impresión” que le causó Montero, un tipo “franco, directo y muy comprometido”. En resumen, “un buen tipo”. Al ser nombrado secretario de Organización de la Federación del Metal de CCOO Cantabria, Pajares se trasladó a Santander y profundizó en su trato con Montero, confirmando su primera impresión: “un buen tipo”. Además, Pajares –consultado por este diario– recuerda a Montero no como “un simple afiliado” a PCE y CCOO, sino como “un militante con bastante actividad”.

“Pronto coincidimos también en la noche santanderina y Luis me presentó a sus mejores amigos”

“Pronto coincidimos también en la noche santanderina y Luis (Montero) me presentó a sus mejores amigos: Luis (Cobo), alegre y extrovertido, con el que rápidamente tomé confianza, y Juan (Mañas), más joven y retraído, pero no por ello menos apreciado”, asegura Pajares en un texto escrito cuarenta años después de aquellas asambleas del Metal, compartido en su web memorialista Laredo: Represión y Exilio y titulado El caso Almería: 37 años de impunidad e injusticia. Es su “pequeño homenaje a las víctimas” de uno de los casos que recuerda “con más estupor” y “con el que la actual democracia tiene uno de sus puntos más negros”. Y es que considera que “el honor de las víctimas requiere una reposición y la sociedad necesita una explicación más creíble que la que se dio en su día y aún hoy constituye la versión oficial”. “Sería una buena ocasión para convencernos de que estamos en una democracia real”, añade Diego.

Pajares recuerda que “todos” los más cercanos a Juan Mañas, Luis Montero y Luis Cobo supieron del viaje de los tres a Almería porque los tres jóvenes “lo habían anunciado a los cuatro vientos”. A Mañas lo habían traído a Cantabria el servicio militar primero y su trabajo en Feve después, y conocía a las familias de Montero y Cobo, que lo habían acogido como a “un familiar más”. “Ahora su familia podría corresponder con ellos, alojándolos en su casa y haciéndoles partícipes de un evento familiar e íntimo” –la primera comunión de Francisco Mañas, el hermano pequeño de Juan– en el que Montero y Cobo iban a ser “unos familiares más”. Era la forma de los Mañas “de corresponder al trato dado a su hijo” en Cantabria, apunta Pajares, que lamenta que “el amanecer de aquel 10 de mayo truncó aquel evento familiar y puso un nudo en la garganta a cuantos les conocíamos”. Y es que “la noche santanderina que ellos compartían se ahogó en un sollozo colectivo: nos les habían arrebatado”.

“La Guardia Civil había estado preguntando tanto en Almería como en Cantabria a los familiares”

Pajares recuerda “el llanto incontenido de Lilí”, la buena amiga de Luis Cobo primero y de los tres después. Lilí estuvo a punto de viajar a Almería con ellos, pero en su trabajo no le concedieron los días libres y tuvo que quedarse en Santander. La no explicación a las tres muertes desató las lágrimas, la impotencia –aumentada por los “detalles escabrosos” de los hechos– y la indignación, pues “si ninguna persona merecería un final como el suyo, nosotros sabíamos que nuestros amigos no podían levantar las sospechas alegadas para su detención y escarnio”. “La Guardia Civil había estado preguntando tanto en Almería como en Cantabria a los familiares”.

Pajares asegura que “desde las organizaciones a las que pertenecía Luis”, es decir PCE y CCOO, “también intentamos profundizar y encontrar explicaciones allí donde podían darse”, pero se toparon con “el muro más alto de opacidad y silencio”, y es que “las cloacas del Estado habían actuado una vez más y habían ahogado en su propio fango la credibilidad y la transparencia”.

“Algunos, ilusos de nosotros, seguimos esperando explicaciones”

Treinta y siete años después, “algunos, ilusos de nosotros, seguimos esperando explicaciones”, insiste Pajares, que destaca que el homenaje –promovido por la asociación Desmemoriados– que el Parlamento de Cantabria rendirá a las 19:30 horas de este jueves, 10 de mayo, a las tres víctimas del caso Almería y a su familias es “el primer acto de reconocimiento” que conoce “de una instancia oficial”, por lo que lo considera “un buen paso”. No obstante, considera que el “colofón” debería ser una resolución del Parlamento de Cantabria exigiendo al Gobierno español que reconozca a Luis Montero, Juan Mañas y Luis Cobo “como víctimas del terrorismo de Estado” y compense a sus familias “como se hace con otras víctimas”. “Yo voy a intentarlo”, apunta Pajares.