domingo 17.11.2019
SUCESOS

Detenido un comercial por falsas ventas a vecinos cántabros para cobrar comisiones

Vehículo de la Guardia Civil
Vehículo de la Guardia Civil

La Guardia Civil ha detenido un hombre, de 36 años de edad y vecino de Cantabria, al que se considera presunto autor de delitos de estafa, falsedad documental y usurpación de estado civil, tras haber comunicado a la empresa para la que trabajaba como comercial la venta de diferentes efectos de menaje de cocina a seis vecinos de la región sin haberse efectuado tales transacciones. Para ello, según ha indicado en un comunicado la Guardia Civil, el ahora detenido aportó documentación presuntamente falsificada, comunicando que los clientes deseaban financiar los productos, por los que una financiara reclama ahora más de 20.000 euros en total. Y es que dicha financiera a su vez abonó el valor de las compras a la empresa, y esta pagó al comercial unos 7.000 euros en comisiones por las ventas que en realidad no se habían realizado.

Los agentes averiguaron que un comercial de la empresa había comunicado una serie de ventas, entre ellas las del denunciante

La investigación comenzó en agosto de este año cuando un hombre denunció ante la Guardia Civil de Camargo que una financiera le reclamaba casi 3.000 euros por una compra de menaje de cocina a una empresa de Madrid, que el denunciante no había realizado ni firmado ningún documento. Tras las primeras indagaciones, los agentes averiguaron que un comercial de la citada empresa, que en la actualidad se encontraba trabajando en Cantabria, había comunicado una serie de ventas, entre ellas las del denunciante. Estas mismas gestiones permitieron saber la identidad de otros supuestos compradores a este comercial, resultando que los mismos no habían adquirido ningún producto y que igualmente habían recibido notificación de una financiera. Comunicada la venta, el comercial remitía tanto a la citada empresa como a la financiera los datos de terceras personas que figuraban como compradores sin estas saber nada, así como documentación necesaria para la transacción, supuestamente falsificada. Dentro de los protocolos de la financiera y antes de finalizar el proceso, llamaba por teléfono a los clientes con el objeto de grabar su consentimiento del contrato. Los agentes han podido averiguar que los teléfonos que figuraban en los contratos eran coincidentes en algunos de ellos, lo que hizo sospechar de su falsedad.

Por otra parte, de las indagaciones realizadas se deduce que cuando la financiera realizaba las llamadas, esos teléfonos eran supuestamente controlados por el mencionado comercial haciéndose pasar por el comprador. Aunque los productos nunca llegaron a salir de la fábrica, ya que el comercial quedó en ir a buscarlos personalmente para su reparto, sí que la financiera llegó a pagar a la empresa por los mismos y a su vez reclamar a los clientes, cantidades que oscilan entre los 2.800 euros y los 3.800 euros.

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