domingo 25.08.2019
MEDIO AMBIENTE

"Que las crecidas, por grandes que sean, se conviertan en desastres depende de lo que previamente hemos hecho con el territorio"

Ecologistas en Acción dice que los episodios vividos en Cantabria "tienen relación directa con el cambio climático" y reclama otro planteamiento y gestión de las Administraciones.

Cabezón de la Sal, inundado el pasado jueves
Cabezón de la Sal, inundado el pasado jueves

Ecologistas en Acción Cantabria (EAC) ha advertido de que las lluvias torrenciales y las inundaciones que ha padecido esta comunidad en los últimos días son consecuencia del cambio climático y ha reclamado otra cultura que no sea de "usar y tirar", así como la responsabilidad de las Administraciones para afrontar las "abrumadoras evidencias" y las demandas de los ciudadanos. En un comunicado, EAC ha afirmado que los episodios vividos en Cantabria "tienen relación directa con el cambio climático". "Mucho nos tememos que los eventos climáticos nos darán en el futuro nuevos puntos de referencia y modificarán nuestra percepción de la realidad; lo que creíamos seguro ya no lo es", ha advertido. Y ha apuntado que si bien los cambios del clima son habituales a lo largo de la historia del planeta, "lo preocupante ahora es la rapidez" con que se están produciendo y que "aunque somos los responsables de que ocurra, hacemos muy poco por evitarlo y por adaptarnos".

Otro paso es reforestar "los cada vez más pelados montes de nuestra tierra con especies autóctonas"

Por ejemplo, ha recordado que en 2016 Cantabria emitió 2,4 millones de toneladas de CO2, el 1,9% del total del Estado, así como que las emisiones per cápita se sitúan en 4,12 toneladas por habitante, casi el doble que la media española. Para los ecologistas, reducir las emisiones puede ser "un primer paso" para luchar contra las inundaciones. Otro paso para mitigar estos efectos es, según el colectivo, reforestar "los cada vez más pelados montes de nuestra tierra con especies autóctonas", las únicas que son efectivas porque funcionan como sumideros de carbono, fijan el suelo, retienen las aguas de lluvia y reducen la escorrentía. Un tercer aspecto importante es la gestión de las inundaciones por parte de las administraciones públicas. Las confederaciones hidrográficas son las encargadas de elaborar una cartografía de zonas inundables y establecer las zonas con riesgos para población, infraestructuras, etcétera. El cuarto paso "fundamental" es cambiar la tendencia en la forma de afrontar los fenómenos naturales, pues "las crecidas forman parte de la dinámica natural de los ríos y aportan de forma gratuita importantes servicios a la sociedad". "Que las crecidas, por grandes que sean, se conviertan en desastres depende de lo que previamente hemos hecho con el territorio", ha asegurado EAC, por lo que "cargar las tintas en la vegetación fluvial y de ribera solo es una muestra de ignorancia y de demagogia", ha denunciado.

En este sentido ha demandado "pasar a medidas de gestión del riesgo que permitan una mejor convivencia con los fenómenos naturales, fomentando la prevención. Se debe conseguir una reducción del riesgo a través de la disminución de la peligrosidad, mejorando la resiliencia y disminuyendo la vulnerabilidad". Al respecto, EAC ha considerado que las Administraciones no pueden otorgar licencias de construcción y de obras en llanuras de inundación fluviales o litorales, que deberían recalificarse como suelos no edificables. Los ecologistas dudan de que, ante estas realidades, ni en Cantabria ni en España se haga "lo suficiente" y han advertido que no puede continuar la cultura de "usar y tirar, ignorando nuestro entorno, no reduciendo las emisiones ni reutilizando nuestros desechos". "Necesitamos desarrollar las energías renovables, el transporte no contaminante y aumentar la eficiencia energética, integrándonos plenamente en los criterios de la Economía Circular, con procesos totalmente sostenibles en todas las facetas de nuestro desarrollo", ha apostado.

Comentarios