jueves 13/8/20
CANTABRIA

Expectación y prudencia en los municipios cántabros ante la llegada de visitantes del País Vasco a partir del viernes

Salida de la A-8 correspondiente a Allendelagua | Foto: Google Maps
Salida de la A-8 correspondiente a Allendelagua | Foto: Google Maps

Tanto el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, como el consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, ya han anunciado que la comunidad está lista para abrir sus fronteras y permitir la llegada de visitantes el viernes 19, principalmente del País Vasco. Muchos de ellos tienen su segunda residencia en municipios como Bareyo, Santoña, Castro Urdiales, Noja o Comillas, cuyos ayuntamientos se han preparado durante estas semanas para afrontar el aumento de población que sufren cada año y los esfuerzos para cumplir con las medidas de seguridad añadidas que esto va a suponer este año, de cara a evitar posibles rebrotes de la COVID-19. Y aunque los matices y los intereses cambian según las comarcas, en líneas generales los sentimientos de prudencia, expectación, esperanza y ganas de una nueva normalidad imperan en todos los consistorios.

Una nueva normalidad que “falta hacía ya”, como ha señalado el alcalde de Bareyo, José de la Hoz, en declaraciones a eldiariocantabria.es. En el municipio trasmerano “la hostelería no está abriendo, no hay clientes”, según ha explicado, pues aunque la gente del pueblo ya consume, “aportan lo que aportan”, y los establecimientos necesitan una mayor actividad. Ahora todo depende del “informe favorable de Sanidad”, que como ha señalado Revilla en varias ocasiones, era fundamental para poder dar el paso y salir del estado de alarma. Sin informe “no lo iban a permitir, no se iba a hacer”, ha recordado De la Hoz.

De la Hoz no cree que “vaya a haber una llegada masiva de turistas”

El regidor de Bareyo ha mostrado su apoyo a la decisión del Gobierno de abrir el viernes, algo que considera “importante”. “Por supuesto que apoyo la postura”, ha señalado, preguntándose “¿de qué me sirve abrir el lunes?” y argumentando que durante la semana muchos visitantes no acudirán al municipio, por lo que aprovechar el fin de semana es fundamental en una localidad “eminentemente turística”.

Con todo, De la Hoz no cree que “vaya a haber una llegada masiva de turistas”, algo que comparten otros regidores. Lo importante, a su juicio, es que los bares, los restaurantes, las cafeterías y el resto de establecimientos “empiecen a funcionar”, aunque solo sean las terrazas. Es por ello que, en su opinión, “no va a haber una apertura masiva de locales”; de hecho, señala que “en Ajo igual solo abren tres”. En este sentido, ha reconocido que “ahora los negocios necesitan inversión”, pues no solo tienen que hacer frente a la reapertura, sino a “muchos gastos nuevos” derivados de las medidas sanitarias y de la “limpieza exhaustiva de sus locales y los aseos”.

Su postura es similar a la de Teresa Noceda. La alcaldesa de Comillas ve con buenos ojos la apertura de fronteras este viernes, pues “había que abrirlas en algún momento”, pero al mismo tiempo hace un llamamiento a evitar un retroceso en todo lo conseguido en estas semanas. “Pido, por favor, cautela, prudencia y respeto a las medidas de seguridad”, ha declarado a este medio, recordando la obligatoriedad de las mascarillas, la distancia de seguridad, la limitación de aforo y de los grupos permitidos. “Necesitamos que los que nos visiten nos ayuden”, ha opinado.

“Necesitamos que los que nos visiten nos ayuden”, ha opinado Noceda

El llamamiento a la responsabilidad también lo ha suscrito el regidor de Noja, Miguel Ángel Ruiz Lavín, para quien lo importante es que “todos seamos responsables”. A su juicio, abrir el viernes o el lunes siguiente no va a marcar “mucha diferencia” para la hostelería, “no va a ser la panacea”. Pero se abra cuando se abra esa frontera, es importante recordar que “el virus está aquí, tenemos que convivir con él”, ha señalado, algo en lo que coincide Noceda. Por ello, “debemos ser responsables, yo el primero, para que el 31 de julio no se vuelva a cerrar todo”, ha opinado, apelando a hosteleros, comerciantes, vecinos y visitantes a “evitar posibles nuevos brotes”.

Al igual que su homólogo de Bareyo, la alcaldesa de Comillas no cree que “vaya a haber muchos visitantes”. A su juicio, “la gente está concienciada” con la situación, y el miedo también juega una parte en el comportamiento de la sociedad. Respecto a los que llegarán a Comillas, para Noceda “los que vendrán seguro serán los que tienen una segunda vivienda”, mientras que hoteles, apartamentos, campings,… “no van a tener tantos visitantes”.

Un comportamiento similar espera el regidor de Bareyo, quien también ve mucha concienciación en la gente con lo vivido en estos meses y con las medidas que se deben tomar para mantener la seguridad de vecinos y visitantes.

MEDIDAS MUNICIPALES

“Debemos ser responsables para que el 31 de julio no se vuelva a cerrar todo”, ha afirmado el alcalde de Noja

Y si Cantabria se ha preparado para la llegada de visitantes con medidas a nivel autonómico, los municipios no se han quedado atrás. Bareyo, por ejemplo, ha señalizado playas e implantado sistemas de control de aforo a través de cámaras. “Los deberes los hemos hecho, pero todavía nos quedan cosas en el tintero”, ha reconocido, mencionando concretamente los parques infantiles, que permanecen cerrados. Su apertura “es algo que estamos estudiando”, ha adelantado a este diario, para permitir que los niños puedan moverse en entornos en los que estén con otros niños, siempre cumpliendo las medidas de seguridad. “También tenemos que incorporar más personal para limpieza”, ha añadido.

Por su parte, Comillas ya cuenta con un protocolo para las playas, y “vamos a cumplir a rajatabla todas las recomendaciones y obligaciones” para evitar posibles nuevos contagios. Noceda ha asegurado que tanto el Ayuntamiento como las fuerzas de seguridad “lo haremos, y pedimos a los que nos visiten que también lo hagan”.

La regidora también ha avanzado que se va a reforzar la vigilancia, “pero no podemos llegar siempre a todas partes”, por lo que ha reiterado ese mensaje de “prudencia y responsabilidad de cada uno”.

Similares medidas se han tomado en Noja, cuyas playas se vigilarán con cámaras de seguridad como parte de un protocolo que incluye también información sobre las medidas de seguridad, las recomendaciones y las obligaciones de las autoridades sanitarias.

Pero no todas las iniciativas tienen que ver con la hostelería o los arenales municipales. Los Ayuntamientos también han tomado decisiones como la anulación de todos los festejos que se suelen celebrar casi todas las semanas durante los meses de verano. Salvo casos muy puntuales como el de Santander, que mantiene sus fiestas con modificaciones, la mayoría de municipios no contarán con fiestas. “¡Qué mayor medida para evitar que haya aglomeraciones de gente!”, ha valorado Noceda. Uno de los últimos en sumarse a esta corriente ha sido Santoña, que el pasado 15 de junio publicaba en un decreto que suspendía “hasta nuevo aviso” todas las celebraciones, incluyendo la Virgen del Puerto. Y al igual que otros ayuntamientos, las cantidades que inicialmente se destinarían a estas celebraciones irán a parar ahora a políticas sociales y la lucha contra la COVID-19.

ESPERANZA DE LA HOSTELERÍA

La visión de los alcaldes coincide, en líneas generales, con las esperanzas del sector de la hostelería, que espera la llegada de “los vascos, pero con todas las medidas de seguridad”. Son palabras de Timoteo Antuñano, vocal de la Asociación de Hostelería de Cantabria y propietario de dos locales en Castro Urdiales, uno de los municipios que más se va a ver afectado por la apertura de fronteras.

Según ha explicado en declaraciones a Europa Press Televisión, el sector de este municipio estima que el número de clientes que reciben de la comunidad vecina es de un 70% del total que suelen tener, por lo que aguardan esperanzados la apertura de esta frontera. Pero esto no implica, ni mucho menos, lanzar las campanas al vuelo. Es más, condiciona esa reapertura de la movilidad a que “las premisas de la pandemia estén controladas".

Antuñano, que ha recordado la situación que ha sufrido el sector como consecuencia de la pandemia, espera que todo se empiece a revertir en cuanto el tránsito entre provincias se permita, algo que para Castro Urdiales va a suponer un cambio radical. A pesar de eso, este hostelero ha reivindicado mantener los ERTE hasta final de año.

"El hecho de que venga mucha gente es bueno, también da un poco de incertidumbre, tenemos gente no incorporada, pero en el momento en el que todo funcione, el volumen de gente que esperamos es más del 70% de la gente que hay ahora", ha valorado, concluyendo que "Castro florece".

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