domingo 25.08.2019
CANTABRIA

La falta de dragado en la Bahía de Santander atrapa un servicio público de transporte

La bajamar en los días de mayor coeficiente impide que Santander y Somo se conecten con el servicio de las embarcaciones que todos los días hacen la ruta.

Este jueves las salidas desde Somo se suspenden desde las 9:55 horas hasta las 12:55 horas, y el viernes, 11 de marzo, desde las 10:25 horas hasta las 13:25 horas.

La bahía presenta grandes zonas de arena cuando hay una marea muy baja
La bahía presenta grandes zonas de arena cuando hay una marea muy baja

Los sedimentos que la ría de Cubas lleva hasta la Bahía de Santander generan un ecosistema único que crece año a año. Pero a esta sedimentación se une la entrada de arena gruesa procedente del Cantábrico, lo que está provocando que, desde hace algún tiempo, se produzca un problema que ha terminado por adquirir una notable importancia y que ha provocado alarma, sobre todo en el municipio de Somo, el más afectado.

Dicho problema se genera durante las mareas más bajas del año, cuando los coeficientes son muy elevados y el calado apenas supera el metro de agua. Las dunas formadas por esa combinación de sedimentos y arena crea un paisaje casi irreal, con los municipios a uno y otro lado de la Bahía separados por tierra en lugar de agua.

Es entonces cuando el servicio marítimo regular ofrecido por Los Reginas ve limitado su recorrido, a veces incluso impidiendo su salida de Santander. Un gran barco no podría navegar, como es lógico, pero ni siquiera las embarcaciones de este servicio, de poco más de un metro de calado, pueden hacerlo hasta Somo, limitando el recorrido hasta el muelle de Pedreña.

El servicio se paraliza aproximadamente cuatro horas en los días de mayor bajamar

El trastorno generado a los usuarios habituales de esta conexión es evidente, y se agrava sobremanera durante el verano, en temporada alta. Aunque “la gente se va acostumbrando”, como ha confirmado Ángel, uno de los capitanes de Los Reginas, eso no impide que en verano el impacto sea más que notable, con turistas que simplemente no utilizan el servicio ante la ausencia de horarios adecuados en esos días de mareas tan bajas.

Según su propietario, Rafael Bedia, el coste económico en verano oscila entre los 2.000 y los 4.000 euros, pues pueden llegar a quedarse sin hacer “9 o 10 viajes”. Según ha explicado, el servicio se paraliza aproximadamente cuatro horas en el momento de mayor bajamar. “Al anunciar la suspensión mucha gente ni siquiera quiere hacerlo” en las horas en las que podría viajar, optando por otro medio de transporte.

Sin ir más lejos, este jueves las salidas desde Somo se suspenden desde las 9:55 horas hasta las 12:55 horas, y el viernes, 11 de marzo, desde las 10:25 horas hasta las 13:25 horas. Estos días presentan algunos de los coeficientes de marea más altos del año, dejando el calado en aproximadamente medio metro.

Dragado necesario

Para que el servicio no se vea interrumpido de esta forma la solución es evidente: dragar la ría de Cubas. “Solo sería necesario limpiar el paso”, ha asegurado Rafael, que tiene un ancho similar al del canal principal, de unos 10 metros.

No es la primera vez que se realiza este dragado. Hace aproximadamente 18 años ya se llevó a cabo, como de hecho también se ha dragado el canal principal que “con el paso del tiempo tendrá que volver a hacerse”.

Cada año esta zona de la Bahía se queda sin uno o dos centímetros más de agua

Y el problema “va a más”. Según los cálculos, cada año esta zona de la Bahía se queda sin uno o dos centímetros más de agua. “Lo agravan las riadas”, ha afirmado Rafael, pues entonces cuando se enturbia más el agua y baja más material que se queda acumulado. Y a medida que pase el tiempo, “el coste será mayor”.

“Lo sabe todo el mundo”, pero la solución tarda en llegar. El problema reside en que la zona afectada está catalogada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), por lo que hay muchos actores implicados, desde la Autoridad Portuaria hasta grupos ecologistas, pasando por el Ministerio de Medio Ambiente y, por supuesto, los ayuntamientos, que solo “quieren que se haga el servicio”.

Como ha explicado Rafael Bedia, “están haciendo cosas, y hay voluntad de hacerlo”, pero el proceso es lento. De hecho, todavía no se maneja una cuantía económica de lo que costaría la actuación, aunque algunas estimaciones hablan de 500.000 euros. “Va a depender de la maquinaria que se traiga y de lo que se tenga que extraer”, que algunos calculan en unos 60.000 metros cúbicos.

El daño para las embarcaciones es significativo, pues no solo corren el riesgo de quedar varadas, como ya ha ocurrido algún año, sino que los motores, al estar tan cerca del suelo, filtran mucha arena y terminan dañándose, acortando su vida útil.

A esto se suma el efecto en el empleo. La temporada alta, con viajes cada poco tiempo y un gran número de usuarios, siempre requiere de una mayor cantidad de marineros. La cancelación de viajes afecta, sin duda, a ese número.

Impacto medioambiental

Pero el impacto no es únicamente para el servicio que ofrece Los Reginas. Los negocios de Somo también se ven afectados, sobre todo en verano, así como los propios mariscadores, que ven limitada su labor. De hecho, la pesca de almeja en esta zona está restringida, en buena medida por la pérdida de materia prima a causa del daño que sufre el ecosistema con la acumulación de arena, que mata poco a poco la riqueza ecológica que allí existe, sobre todo las plantas que se desarrollan.

La forma de dragar esta zona de la Bahía va a ser determinante para el coste final, pero también para que todas las partes estén de acuerdo. Una draga de succión es, posiblemente, la más perjudicial para el medio ambiente, pues arrastraría todo lo que allí pudiera encontrarse. Pero existen otros sistemas menos agresivos como las dragas mecánicas o el dragado marítimo.

Además, no hay que olvidar que todos los años se draga la zona de la playa del Puntal, que tiende a extenderse hacia el otro lado de la Bahía, cerrando así el paso a buques mercantes y, por lo tanto, al comercio por mar.

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