sábado 27/2/21
TRIBUNALES

La fiscal abre la puerta a que el crimen del 'after' sea homicidio penado con 12 años de cárcel

La mujer ha sido condenada a 11 meses de cárcel por una denuncia falsa de acoso sexual y laboral
Audiencia Provincial de Cantabria

La fiscal del crimen del 'after' de Santander por el que en verano de 2018 murió un hombre apuñalado ha abierto la puerta a que los hechos sean constitutivos de un delito de homicidio penado con 12 años de cárcel en lugar de asesinato, por el que pide 20 años.

Así lo ha expuesto la representante del Ministerio Público este miércoles en el juicio, que se celebra con jurado desde la semana pasada en la Audiencia Provincial de Cantabria, y en el que tras introducir pequeñas modificaciones en sus conclusiones iniciales las ha elevado a definitivas. Esta acusación mantiene que el apuñalamiento mortal a las puertas del 'Vendetta' fue un asesinato y ha añadido una solicitud de diez años de libertad vigilada tras la salida de prisión para el acusado, S.L.G. No obstante, ha introducido ante el tribunal que, alternativamente, sea condenado por homicidio, con la misma pena post-penitenciaria también.

La otra acusación, ejercida por la familia del fallecido, que entonces tenía 38 años, y las dos defensas -también está imputado un primo del principal encausado, M.L.G., por supuestamente dar una patada en la cabeza a la víctima cuando yacía en el suelo con una puñalada mortal en el pecho- han elevado a definitivas sus conclusiones y las penas solicitadas.

De este modo, la madre y los dos hermanos del agredido piden, a través de su abogado, 20 años de cárcel por asesinato, en tanto que la defensa de este procesado solicita la libre absolución de su patrocinado, al igual que el letrado del segundo implicado y para el que la Fiscalía demanda en cambio una multa de 1.200 euros por un delito de maltrato de obra. En este último caso, los familiares piden la misma cuantía, además de 30.000 euros de indemnización y 15 meses de cárcel al atribuirle también un delito de integridad moral.

Por este suceso, que tuvo lugar sobre las nueve y media de la mañana del 18 de agosto de 2018 tras una pelea -al parecer por una chica- en el exterior del 'after', ubicado en la calle Barcelona, la fiscal reclama a S.L.G. una indemnización de 94.000 euros en concepto de responsabilidad civil para el hijo del fallecido -menor de edad-, y de 78.000 para su madre y sus dos hermanos, cuantía que el representante legal de estos últimos eleva a 117.500 euros.

LLAMADA A RADIO TAXI Y CÁMARAS DE SEGURIDAD

En la vista, que se viene desarrollando desde el día 1 en la Sección Primera de la Audiencia cántabra, las partes han modificado y elevado a definitivas sus conclusiones una vez han concluido las pruebas testifical, pericial y documental.

A propósito de esta última y a petición de las acusaciones se han incorporado por un lado la reproducción de la grabación de la llamada a Radio Taxi que los acusados hicieron después de los hechos para solicitar un servicio con el que ir desde el centro de Santander hasta su domicilio, en las afueras de la ciudad, interesada por la fiscal y que fue remitida por la Policía al Juzgado que instruyó esta causa.

Y, por otro, a instancias del abogado de la familia, se ha incluido el visionado de dos fragmentos de sendos vídeos extraídos de las cámaras de seguridad de locales en los que los implicados estuvieron en la fecha de los hechos, en concreto de un pub en el que tomaron copas esa noche y una calle anexa a la del 'after'.

"FUE UN ERROR EN UNA NOCHE DE BORRACHERA"

En la sesión, previa a los informes y a la entrega del objetivo del veredicto a los miembros del jurado para su deliberación, han declarado los últimos testigos: los policías nacionales que arrestaron al principal acusado así como de diligencias anteriores -vigilancias y seguimientos- y posteriores -registro domiciliario-.

El inspector jefe de esa operación ha revelado que el padre de S.L.G. le manifestó, cuando le comunicó que habían arrestado a su hijo, que "fue una noche de borrachera y un error que cometió con 24 años". Así lo ha recordado el agente, adscrito al Cuerpo Nacional en Madrid, que detuvo al sospechoso en Seseña (Toledo) a principios de junio de 2019, esto es, casi diez meses después del crimen.

Según ha explicado, su equipo acababa de investigar a familiares del acusado por otros delitos -estafa y robo con violencia-, y tras el cruce de información con compañeros de Santander que le habían buscado "muy activamente" sin resultado, les facilitaron datos de personas y vehículos de la capital y alrededores y les pidieron que estuvieran "atentos a detalles" que pudieran delatar su presencia en esas zonas.

En una de las pesquisas detectaron un turismo estacionado en la localidad toledana y en uno de los bares a los padres de quien buscaban, a quienes vigilaron y siguieron. Y en un paseo que a su juicio no fue "normal" -con "cambios de sentido", paradas y miradas hacia atrás- los progenitores 'llevaron' a los policías hasta casa donde residía S.L.G. con su mujer y dos hijas pequeñas, una vivienda en una urbanización apartada del núcleo urbano y alquilada con un DNI válido pero de otra persona, a nombre también de un tercero.

"Se habían tomado muchas molestias para guardar el anonimato", ha opinado el policía responsable del arresto, que ha detallado que el mismo se produjo después de que la pareja saliera del domicilio. Al ir a identificar al sospechoso, les manifestó "espontáneamente" su verdadera identidad, tras lo cual quedó detenido. Otro de los efectivos que participó ha considerado que fue un arresto "normal" aunque el implicado estaba "bastante nervioso" en ese momento, tras lo cual "se queda muy deshecho, baja la cabeza y no habla más", ha apostillado.

9 HERIDAS POR ARMA BLANCA Y 5 LITROS DE SANGRE

Acabada la prueba testifical, se ha desarrollado y concluido la pericial, en la que entre otros han declarado las forenses que practicaron la autopsia a la víctima, que falleció unas dos horas y media después de la agresión en Urgencias del Hospital Valdecilla de Santander.

Han indicado que el cadáver presentaba nueve lesiones compatibles con arma blanca de 14 milímetros de ancho "como mínimo" -un único arma monocortante o de doble filo, o incluso dos, ya que una de las puñaladas tenía un perfil "aserrado"-. Eran heridas 'inciso penetrantes' se aplicaron "con fuerza", especialmente la que fue mortal, que afectó al corazón y al pulmón (la arteria), aunque también tenía seccionada "parte de las costillas".

Las peritos las definieron en su informe como lesiones "intimidatorias" y apuntaron que todas estaban en la parte frontal del cuerpo, incluidas algunas "incisivas" en la zona cervical, siendo compatibles con una pelea "cara a cara".

Las expertas solo hallaron en el cuerpo sangre de la víctima -perdió mucha y de forma "rápida", precisando unos 5 litros de transfusión-, pero sí encontraron restos de fibras de distintos tejidos, colores y características en las uñas de los dedos, tanto de la mano izquierda como de la derecha, y heridas contusas en esta última. Asimismo, a preguntas de las defensas han indicado que el fallecido había consumido esa noche sustancias estupefacientes -anfetaminas y MDMA, entre otras- y presentaba un golpe en la cabeza compatible con "cualquier objeto contundente", aunque se han ratificado en su informe en el que señalaron que fueron "varias patadas". "No sabemos si son varios agresores", han concluido.

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