miércoles 08.07.2020
DEPENDENCIA

Gorostiaga: “El Gobierno del PP recortó en lo más importante: la atención a las personas más vulnerables”

La presidenta del Parlamento de Cantabria fue la encargada de desarrollar la Ley de Dependencia en Cantabria, que permitió reconocer un derecho para miles de ciudadanos.

En los cuatro años de Gobierno ‘popular’ ha habido personas dependientes que han pasado a cobrar 5 euros. 

La presidenta del Parlamento de Cantabria, Lola Gorostiaga
La presidenta del Parlamento de Cantabria, Lola Gorostiaga

En 2006 la actual presidenta del Parlamento de Cantabria, Lola Gorostiaga, fue la encargada de poner en marcha la Ley de Dependencia aprobada el 14 de diciembre por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. El esfuerzo del bipartito PRC-PSOE hasta 2011 logró que la región fuera pionera en la aplicación de la ley, invirtiendo más de lo establecido y desarrollando una red de centros y profesionales para llevar la prestación a aquellos que más lo necesitaban. “Fue un revulsivo para las personas dependientes y para sus cuidadoras”, ha recordado Gorostiaga.

Sin embargo, los recortes del PP en los últimos cuatro años han dejado a Cantabria en una situación muy diferente. No solo se ha recortado la inversión que el Estado tendría que haber hecho en la región, sino que la teleasistencia se ha hecho de pago y se ha reducido la cuantía percibida por las personas dependientes, en algunos casos dejándola en 5 euros. Las trabajadoras, además, han dejado de cotizar a la Seguridad Social. Unos recortes “brutales” durante cuatro años que la propia Gorostiaga reconoce que es imposible recuperar en un solo año.

Usted fue el principal impulso de la Ley de Dependencia en Cantabria. ¿Qué supuso para la región?

Supuso el reconocimiento de un derecho para los ciudadanos de Cantabria que tenían algún tipo de dependencia. Un derecho nuevo de ciudadanía que llevábamos mucho tiempo trabajando para que vieran ese derecho reconocido. Fue un revulsivo importante para las personas dependientes y para sus cuidadores y cuidadoras. Las mujeres representan el 99% de los cuidadores, que no tenían reconocido el trabajo que hacían y que en aquel momento tuvieron la posibilidad de darse de alta en la seguridad social.

Por encima de todo, es el reconocimiento de un derecho en una etapa de tu vida en la que necesitas ayuda y a alguien que te atienda

Por encima de todo, es el reconocimiento de un derecho en una etapa de tu vida en la que necesitas ayuda y a alguien que te atienda, y que no dependa de las posibilidades económicas.

Pero no solo fue un derecho subjetivo para las personas dependientes o un reconocimiento a las personas cuidadoras, sino un importante nicho de creación de empleo. Alrededor del despliegue se ha creado muchísimo empleo, en su mayor parte femenino. Hicimos un esfuerzo económico importante para la formación de personas que iban a trabajar en el cuidado de estas personas dependientes.

Había estudios que demostraban cuánto se revertía de lo invertido en dependencia. Estoy muy satisfecha de cómo lo desplegamos. Tuvimos a unos directores y directoras de Servicios Sociales que estuvieron desde el principio en el despliegue, y que fueron importantísimos a la hora de hacer ese trabajo. En Cantabria todo el mundo reconoce a Julio Soto o a la actual consejera de Sanidad, María Luisa Real. Conseguimos crear incluso el Instituto Cántabro de Servicios Sociales, que era una vieja aspiración.

Cantabria fue pionera en la aplicación de esta ley. ¿Qué dificultades se encontró?

Las dificultades fueron comunes a toda España. Cuando se empezó a discutir esta ley participamos las diferentes comunidades autónomas, y posteriormente a la propia aprobación en el Congreso hubo un trabajo continuado en el que participaban todos los directores de Política Social para poder desarrollarla. Con la experiencia de todos desarrollamos paso a paso una ley que tenía un despliegue de muchos años, pues era imposible acoger de repente a todas las personas dependientes que no habían tenido ese derecho.

Lo primero que hicimos fue desplegar estos servicios y priorizarlos a las personas que tenían un mayor grado de dependencia porque eran las que más necesidad tenían. Lo que hicimos fue compartir con los empresarios y los sindicatos que ya se dedicaban a la dependencia cómo íbamos a realizar ese despliegue. Realizamos un mapa de los servicios sociales en Cantabria y otro de lo que necesitaríamos a lo largo de 10 años en las distintas zonas de la Comunidad Autónomas para acercar lo más posible la prestación del servicio, que era otro de los objetivos de la Ley.

Lo gestionamos directamente desde Cantabria con un esfuerzo económico muy importante y logramos estar a la cabeza de España en la atención a la dependencia

Todo esto lo pactamos después de muchas reuniones y muchas discusiones. Y vimos que para que se desplegara más rápidamente no se podía poner el Gobierno a hacer residencias porque perderíamos mucho tiempo y dejaríamos a mucha gente por el camino. Por eso pactamos con los empresarios de la dependencia unas zonas en las que era prioritario establecer esas infraestructuras y las fuimos desplegando poco a poco con el consenso de los agentes sociales. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que las plazas iban a ser públicas mediante conciertos con las empresas privadas. Conciertos que obligaban a cumplir las normas de atención, el número de personas que tenían que atender, las infraestructuras que tenía que haber.

Queríamos que hubiera dos modelos a seguir: la residencia pública de Santander, en Cueto, y el centro de día de Castro Urdiales que construyó el Gobierno y era completamente público. Además de eso desarrollamos una normativa específica de las características de los centros. Lo fuimos desplegando poco a poco y realizamos una inversión muy fuerte en los primeros años, incluso por encima del “pacto” que definía lo que debía poner el Estado, las comunidades autónomas y, en su caso, los ayuntamientos. Lo gestionamos directamente desde Cantabria con un esfuerzo económico muy importante y logramos estar a la cabeza de España en la atención a la dependencia.

La presidenta del Parlamento de Cantabria, Lola Gorostiaga

¿Cómo ha vivido los años de recortes tanto en Cantabria como en España?

Durante esos cuatro años me tocó llevar la dependencia y el bienestar social en el Parlamento desde la oposición, y lo vivimos con bastante indignación y bastante dolor. Por un lado era volver a retroceder en un derecho que nos parecía, por fin, un derecho de ciudadanía que los cántabros ya tenían. Y por otro, era recortar, que es lo que hacía el Gobierno del PP, en lo que era más valioso para nosotros, que era la atención a las personas más vulnerables.

Pero también se retrocedió en los derechos de las mujeres cuidadoras. De repente se cortó el alta en la Seguridad Social y volvían a estar sin ningún tipo de cobertura social; se rebajó lo que aportaba la Comunidad en el precio de la plaza de la residencia pero a la vez se incrementaba el copago, tanto el del servicio como el farmacéutico; la teleasistencia pasó a ser de pago; se recortaron las horas de ayuda a domicilio y revisaron los grados de dependencia e imcompatibilizaron en algunos casos ayudas que eran fundamentales. Esto fue lo más duro.

Con el PP se rebajó lo que aportaba la Comunidad en el precio de la plaza de la residencia pero a la vez se incrementaba el copago, tanto el del servicio como el farmacéutico

Siempre se suele decir que desde la oposición se es alarmista, pero anunciamos lo que iba a pasar, y de hecho en cuatro años se ha perdido pie. Fue un desastre. Nosotros establecimos un mínimo por debajo del cual nadie podía cobrar. Con la revisión que hizo el PP se dieron circunstancias de que algunas personas cobraban 5 o 16 euros.

Ahora hay que recuperarlo en una sociedad que cada vez está más envejecida. Se retrasó la entrada en vigor de los dos últimos grados de dependencia, y lo que espero es que hagamos un esfuerzo para recuperar todos esos derechos, pero nos va a costar.

¿Se puede recuperar lo perdido en estos últimos cuatro años?

Ya se está consiguiendo. Se está modificando en cuanto a normativa todo lo que recortó el PP, y de hecho la vicepresidenta del Gobierno lo ha anunciado. Pero lo que se recortó brutalmente en cuatro años no se puede recuperar en uno. Por tanto, paulatinamente la intención de Eva Díaz Tezanos, que lo ha manifestado tanto públicamente como con compromisos expresos, es recuperar la Renta Social Básica, que ya se ha modificado, y reincorporar parte de aquellos derechos recortados hace cuatro años.

Los recortes a nivel nacional han supuesto para Cantabria unos 26 millones menos. ¿Espera que el Gobierno de Rajoy abandone estos recortes?

No sé lo que hará el Gobierno, pero sí sé lo que va a hacer el Grupo Socialista. En agosto ya presentaron una Proposición No de Ley en el Congreso con 10 puntos en los que se quería recuperar todo aquello que se había recortado, desde los principios inspiradores hasta eliminar todas las medidas que el PP puso en marcha cuando llegó al Gobierno.

Ahora que se cumple el décimo aniversario de la Ley el Grupo Parlamentario Socialista firma un pacto por la dependencia que lo propone la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, que han hecho una labor encomiable tanto en el seguimiento como en la evaluación de cómo se ponía en marcha la Ley.

La intención del PSOE es recuperar la gestión pública del sistema y promover los mecanismos de financiación. El Estado, a lo largo de los últimos cuatro años, ha ido recortando la parte que trasladaba a las Comunidad Autónomas, que han estado financiando por encima del acuerdo inicial incluso aquellas que han recortado.

También proponemos recuperar el régimen general de la Seguridad Social para las cuidadoras, que era un reconocimiento a todas estas mujeres que estaban trabajando.

Comentarios