martes 27/10/20
CORONAVIRUS

Los hosteleros ante las nuevas restricciones impuestas por el Gobierno : “Lo siguiente qué va a ser, ¿volver a confinarnos?”

Bar-de-copas
Bar de copas

Como quien tropieza dos veces con la misma piedra, los establecimientos hosteleros se han vuelto a tropezar, muy a pesar de todos, con el mismo y letal obstáculo, un coronavirus que económicamente la ha tomado con ellos. Más de tres meses después de que se anunciaran las primeras medidas para que este castigado sector pudiera levantar sus persianas, el ambiente entre los hosteleros sigue siendo el mismo, incertidumbre, y los constantes cambios a los que están sujetos no ayudan a superar esa etapa de dudas que ya parece perpetua. 

La radiografía de España asusta, casi un millar de contagios nuevos este viernes hacen recordar el calvario de unos meses que se creían pasados, y volver a ver la amenaza de cerca traducida en rebrotes en el ámbito de ocio nocturno ha hecho que Cantabria quiera anticiparse. Para evitar entrar en esa ‘lista negra’ de contagios, la comunidad ha vuelto a poner el foco en los establecimientos hosteleros. “Lo siguiente qué va a ser, ¿volver a confinarnos?”, se preguntan los afectados, especialmente en lo referido al límite horario para los bares de copas y discotecas, a quienes además de la obligación de llevar un registro de los clientes se les exige cerrar a las 2:00 horas, algo "devastador" para ellos. Esta medida entrará en vigor a las 00:00 horas del domingo, 26 de julio. “Una vez que entras en una cierta normalidad laboral, volver otra vez atrás es complicado. Hay que buscar una solución para que podamos convivir todos sin volver para atrás”, pide David Andrés Salces, propietario de La Ventana y de cuyos ingresos viven 20 familias.

“Para nosotros y la gente que tiene tanto volumen de clientes, llevar un registro persona a persona es inviable”, sostiene David

David confiesa estar a la expectativa en lo que a ellos confiere, el registro de clientes. “Para nosotros, y la gente que tiene tanto volumen como nosotros -ayer han estado aquí 500 personas- llevar un registro persona a persona es inviable”, afirma David,  que entiende que “si con eso se ayuda a poder convivir ese año bienvenido sea, pero hay que ver cómo se lleva a cabo”. “Es verdad que las expectativas que tenía para este verano eran terroríficas y el balance, dentro de lo que cabe ahora, es bueno pero no es una situación en la que se pueda estar”, afirma. El límite horario a ellos no les afecta personalmente pero empatizan con los compañeros que viven del ocio nocturno. “La mayoría de los focos se están dando en botellones y en reuniones en casa. Un chaval de 20 años a las 2:00 horas buscará alternativas de ocio diferentes, coger locales, botellones… están llevando los rebrotes de un sitio que puedes controlar a otro donde no lo puedes hacer”, se lamenta David, que apela a una "mayor rigidez en las sanciones para quien incumpla las normas, pero no cerrar las puertas a gente que estamos intentando llevar un dinero a casa”, sostiene David. Es una situación complicada en la que “hay que ver qué medidas toman para compensar a todas las familias que viven de los bares de copas y cómo consiguen levantar cabeza”, se lamenta.

Por su parte, Marga Cobo propietaria de Bodegas Mazón, califica de “alucinante” la nueva medida del registro de clientes: “ya bastante tiempo nos lleva el acondicionar y mantener el local con constantes limpiezas y medidas para mantener el establecimiento en las condiciones que nos piden como para tener que estar pidiendo registro a todos las personas que entran”. “¿Que tengo que contratar a alguien?”, se pregunta Marga, quien, afirma, ya bastante está sufriendo el sector como para contratar a una persona para que lleve el recuento. En cuanto a los horarios nocturnos, a pesar de que a Bodegas Mazón no le afecta en primera persona, sí que le toca de cerca las consecuencias de esa limitación, pues el bar de copas Maravillas también pertenece a la familia, y restringir ese horario implica no contar con los ingresos de los que viven esos bares, pues como sostiene: “esa es la hora donde se toman las copas”. “La medida más adecuada es que la Policía Local en vez de estar mirando terrazas vigilen el botellón en todo el municipio”, opina Marga, que no entiende que se restrinjan horarios.
 

 

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