Miércoles 26.09.2018
cantabria

El incierto futuro de los trabajadores de la industria

Sniace, Ecomasa o Greyco son sólo algunos ejemplos de la inestabilidad del sector secundario en la región que ha supuesto, en última instancia, consecuencias directas para cientos de trabajadores que en la actualidad se encuentran en muy diversas situaciones laborales.

Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística sitúan a Cantabria como la segunda comunidad autónoma donde más cayó la facturación de la industria
Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística sitúan a Cantabria como la segunda comunidad autónoma donde más cayó la facturación de la industria

EREs, quiebras y cierres, fraudes públicos y privados, posibles reaperturas y compras internacionales marcan el inconstante latido de un sector industrial que fue próspero en los años centrales del siglo XX. Cantabria poseía una industria que era protagonista de la economía y, a pesar de ello, cayó en un proceso degenerativo que culminó con la destrucción de gran parte del tejido industrial. Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística sitúan a Cantabria como la segunda comunidad autónoma donde más cayó la facturación de la industria y la cuarta donde más descendieron los pedidos.

Ecomasa, Sniace o Greyco han sido algunos de los casos más sonados de inestabilidad en la industria de la región. Como consecuencia de gestiones empresariales tan nefastas y  cuestionables como muchas políticas públicas, entre titulares estacionales y discursos oportunistas, la realidad diaria de los expedientes de regulación de empleo, los cierres y las compras y reaperturas recae sobre los hombros de los trabajadores de esas factorías.

Ecomasa – Nestor Martin

Nestor Martin, marca comercial que la sociedad Ecomasa utilizó en Cantabria, surgió en una operación respaldada por el Gobierno de Ignacio Diego en 2012 para salvar parte de los empleos de la antigua fábrica de electrodomésticos Teka tras su cierre. El entonces presidente autonómico decidió apadrinar a Nestor Martin con dinero público para que, a cambio, contratara a 87 de los 171 despedidos de Teka. Sin embargo, la operación acabó en quiebra apenas tres años más tarde.

Del total de 88 trabajadores, con una media de edad de unos 40 años, entre diez y quince han encontrado trabajo. El resto no han vuelto a encontrar empleo y en muchos casos la prestación por desempleo se les ha agotado tras los múltiples EREs

El Ejecutivo cántabro otorgó unos 18 millones de euros a la recién creada factoría mediante créditos, avales y participando directamente en su capital. La mayor parte de esa intervención se articuló a través de la empresa pública Sodercán, en lo que se convirtió en la mayor inversión pública en una empresa privada durante la pasada legislatura. Además, los trabajadores de Teka recolocados cedieron a la nueva empresa las indemnizaciones recibidas por sus despidos, que sumaban 3,2 millones de euros. Después de varios expedientes de regulación de empleo y un concurso de acreedores, la fábrica cerró en febrero de este año, lo que supuso el fin de un  empleo para 88 trabajadores.

Lo cierto es que después de que la causa llegará hasta el TSJC, y a la espera de que la comisión de investigación creada específicamente en el Parlamento de Cantabria ofrezca más información, aún está por determinar si la responsabilidad de la deriva de la fábrica fue una mala gestión política o empresarial, o una mezcla de ambas. Luis Gómez, presidente del comité de empresa, lo tiene claro: “En Ecomasa la gestión empresarial y la gestión del gobierno fueron nefastas”.

“Si los antiguos propietarios deben de pagar por lo que han hecho, eso lo dirán los juzgados. En cuanto al gobierno, muy difícilmente veo que se les pueda involucrar, ya se sabe como son estos temas, las gestiones se hacen mal pero al final nadie tiene responsabilidades”, asegura el portavoz del comité, que añade: “La única esperanza que nos queda es recuperar las indemnizaciones que en su día aportamos”.

Tras el cierre, Gómez afirma que una de las “falsas promesas” de la administración fue la recolocación de los trabajadores. “Nos dijeron que iban a intentar recolocar a la mayor cantidad de gente posible en una nueva empresa que está comenzando en Raos, pero por el momento sólo han llamado a dos compañeros, y no tenemos expectativas de que llamen a nadie más”.

Del total de 88 trabajadores, con una media de edad de unos 40 años, entre diez y quince han encontrado trabajo. El resto no han vuelto a encontrar empleo y en muchos casos la prestación por desempleo se les ha agotado tras los múltiples EREs.

Greyco

Cuando el representante del comité de Ecomasa es preguntado sobre la unión en la lucha junto a compañeros de otras industrias sale a la luz Greyco. “En su día nuestras manifestaciones frente al Parlamento coincidieron con las suyas”, afirma, “pero está claro que los compañeros de Greyco han tenido mejor suerte”.

La producción se tendrá que ir recuperando poco a poco y, mientras tanto, los trabajadores irán previsiblemente a la suspensión de empleo

Gómez hace esta afirmación porque, después de muchos meses de lucha, los trabajadores Greyco han vuelto al trabajo hace apenas dos semanas. La fundición ubicada en San Felices de Buelna entró en concurso de acreedores a principios de 2015, y tras meses de lucha obrera por el pago de los salarios y el acondicionamiento de las instalaciones, la sociedad Fundinorte - perteneciente al Grupo Vela-  adquirió la fábrica tras un acuerdo con la empresa pública Sodercan para subrogar a la plantilla.

Los 53 trabajadores de Greyco volvieron al trabajo el pasado 12 de septiembre, tras permanecer la empresa 20 meses sin actividad y con varios expedientes de regulación de empleo a sus espaldas. Así lo anunció el presidente del comité de empresa, Francisco González, que ha señalado que tendrán que iniciar los trabajos para un pedido de unos clientes italianos.

"No es mucho, unas 70 u 80 toneladas, pero esperamos que después lleguen más y no tengamos que parar", ha señalado González, que ha explicado que la producción se tendrá que ir recuperando "poco a poco" y, mientras tanto, los trabajadores irán previsiblemente a la suspensión de empleo. En cualquier caso, ha asegurado que la plantilla está "muy ilusionada y con muchas ganas de volver al trabajo después de tantos meses esperando para que esto fuese una realidad”.

El presidente del comité ha apuntado que ya había bastantes empleados en la fundición, porque los de mantenimiento llevan ya dos meses con labores de reparación de maquinaria y los de limpieza empezaron hace algo más de un mes.

González ha destacado la inversión que el nuevo grupo ha realizado en el acondicionamiento de las infraestructuras de Greyco, y ha asegurado que "en los 38 años que llevó allí nunca he visto hacer una inversión así”, lo cual da "más confianza a la plantilla", que cree que "nadie va a invertir así para después marcharse".

Sniace

Los trabajadores de Sniace, con decenas de manifestaciones en tres años, con encierros, huelgas y piquetes, no desistieron en su empeño de volver a sus puestos de trabajo. Y parece que ese momento está más cerca de convertirse en realidad.

La fábrica se cerró prácticamente en un día, en cambio abrirla ha sido un peregrinaje de más de tres años

El presidente del consejo de administración de Sniace, Blas Mezquita, anunciaba la pasada semana que los trabajos de puesta en marcha están prácticamente finalizados y, tras superar algunos trámites administrativos, la fábrica podría empezar a producir celulosa nuevamente.

Según afirma Antonio Pérez Portilla, representante del comité de empresa, todavía no se puede dar una cifra exacta del número de trabajadores que se reincorporarán a la fábrica. Pero por encuestas anteriores, se estima que únicamente unas 20 personas no querrían regresar al trabajo en la industria de celulosa. Por su parte, Mezquita ha reseñado que en estos momentos entre contratas y trabajadores propios están ya dentro de la fábrica unas 120 personas aunque según su estimación en breve serán 200 los trabajadores en activo.

El proceso de puesta en marcha será progresivo ya que inicialmente se pondrá en marcha la producción de Celltech mientras se prosigue con el proceso de la arrancada de Viscocel que, si se cumplen las previsiones, todavía se postergará unos meses. Para todos ellos se garantiza un contrato indefinido.

Pero, ¿una reapertura garantiza un trabajo continuado? “Lógicamente, hemos estado tres años y pico parados y lo primero que hay que hacer es recuperar los clientes, y poco a poco ir produciendo”, asegura Pérez, que añade que, “afortunadamente los productos de Sniace tienen buena salida al mercado”.

En cuanto a la unión de su lucha con otros compañeros, el portavoz del comité asegura que muchos apoyaron sus manifestaciones, y que ellos mismos se unieron en numerosas ocasiones a las “mareas” de sanidad y educación: “Pero la verdad es que actualmente estamos centrados en la reapertura, que desde el punto de vista burocrático es complicada”. “La fábrica se cerró prácticamente en un día, en cambio abrirla ha sido un peregrinaje de más de tres años", sentencia.

No son los únicos casos. Entre otros, parece que el panorama se esclarece también un mínimo en la factoría de Robert Bosh de Treto, donde esta misma semana se anunciaba un principio de acuerdo entre el comité de empresa y la dirección de la fábrica que garantiza el futuro productivo de la fábrica hasta 2025 y que no se producirá ningún despido en los tres años siguientes a la compra de la factoría, en caso de que se materialice.

Un acuerdo que deberán ratificar tanto la plantilla de la factoría de Treto como la Gerencia del grupo industrial en Alemania antes del 14 de octubre.

Según ha valorado  el presidente del comité, Moisés Huerta, "en el mundo en el que estamos y en el mercado del automóvil, hablar de un plan industrial hasta 2025 es un logro importantísimo".


 

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