sábado 14.12.2019
INDUSTRIA

La insolvencia de Emerita Resources pone en riesgo la mina de Reocín

En la documentación con la que concurrió a la obtención de los permisos de exploración Emerita Resources reconoce que estaba incursa en causa de disolución entre los años 2013 y 2015.
Antigua mina de zinc en Reocín
Antigua mina de zinc en Reocín

A la castigada comarca del Besaya, el anuncio de inversiones millonarias de la empresa Emerita Resources y la expectativa de miles de puestos de trabajo gracias a la explotación de la mina de zinc sonaba a una conocida melodía que repiqueteaba en muchos habitantes de la zona. Y es que las gentes de la Comarca recordaban como durante muchos años Asturiana de Zinc extrajo el mineral de la zona, empleando, en la época de más pujanza, a casi 4.000 trabajadores. Todo ello cesó desde comienzos de siglo cuando la actividad minera terminó debido a la baja demanda, a las dificultades en la extracción y, sobre todo, al bajo precio por el que cotizaba el zinc en los mercados. 

Cierto es que los más cautelosos se mostraban escépticos de que una empresa sin experiencia en investigación ni explotación minera pudiera acometer el gigantesco proyecto de reabrir la mina de zinc. Y ello pese a que se asociara con otros inversores locales constituyendo Cantábrica de Zinc, Esta empresa adjudicataria de los permisos, está comenzando a sufrir la escasa solvencia de Emerita, por cuanto los canadienses, de manera sorpresiva para sus socios locales, no han acudido a las ampliaciones de capital a que se habían comprometido para acometer las labores de investigación. Esto viene a demostrar que la causa de disolución en la que incurrieron unos años antes no era una circunstancia puntual, sino sistémica.

En el subsuelo del Besaya hay 20 millones de toneladas de zinc y la mina supondría una inversión de 600 millones de euros y 2.000 empleos

Las promesas de los canadienses que decían financiar el proyecto –el fondo de inversiones canadiense Forbes & Manhattan– que se hicieron al Gobierno de Cantabria y, por ende, a los cántabros eran aparentemente tangibles: En el subsuelo del Besaya hay 20 millones de toneladas de zinc y la construcción de una mina para extraer el mineral supondría una inversión de 600 millones de euros y 2.000 empleos en una comarca especialmente castigada por el desempleo.

En la primera fase, la de exploración, invertirían 17 millones de euros y contratarían a medio centenar de personas acometiendo 150 sondeos. Emerita aseguraba no partir de cero, pues contaba con los análisis previos que llevó a cabo Asturiana de Zinc antes de cesar la actividad en 2003, los cuales quedaron depositados en la Escuela Politécnica de Minas y Energía de Torrelavega. 

Ni eso se ha cumplido por Emerita. De todas las contrataciones anunciadas, sólo consta que aparecieron por la Comarca cuatro empleados procedentes de León como personal de una empresa subcontratada por la canadiense, que se alojaron en uno de los hoteles de Queveda, así como un par de vecinos contratados en labores de peonaje. Y de los 150 pinchazos, apenas media docena justo en los mismos lugares donde Asturiana de Zinc efectuó las catas exploratorias. Lo que iba a ser una estancia de años, se convirtió en una breve estancia. Tan breve como ha durado el periodo de ilusión de la Comarca del Besaya.

Al poco tiempo de comenzar las perforaciones, la empresa leonesa contratada para ello, abandonaba Reocín por problemas en el cobro de los trabajos. Ni ingenieros, ni geólogos, sólo un folio con el nombre de Cantábrica de Zinc en la puerta de un edificio de oficinas en Torrelavega, dónde sólo hay una administrativa que, además elude dar información sobre el parón de los trabajos en esta fase de exploración que tantas expectativas había generado en la comarca del Besaya. Incluso su  página web está sólo en construcción..

De nuevo, un jarro de agua fría para unos vecinos que vieron cómo todo lo anunciado se convertía en una ilusión óptica que se desvanecía ante sus ojos. Ya no había enormes perforadoras que horadaran 50 metros diarios en Queveda. Ni decenas de agujeros en otros tantos sitios, ni bullicio de trabajadores. Nada. Meses en los que no ha habido ni una sola máquina trabajando y avanzando los plazos concedidos para el permiso de exploración que pudiera abocar en un permiso de explotación de los 20 millones de toneladas del preciado mineral.

Tras parar más de seis meses, las máquinas han vuelto a Reocín de la mano de los socios locales de Cantábrica de Zinc

Tras un parón de más de seis meses, las máquinas han vuelto a Reocín, pero no de la mano de Emerita, sino de los socios locales de Cantábrica de Zinc, que están padeciendo el haberse embarcado en este proyecto de la mano de este "gigante" con pies de barro que, además ha reconocido que estuvo en causa de disolución entre los años 2013 y 2015.

El tiempo dirá si EMERITA será una empresa realmente minera o si, por el contrario, se trataba de un mero vehículo de inversión que se anunció como minero y que se ha convertido en el cuento de nunca jamás.  Aquí en Cantabria nos tememos que se trata más de lo segundo. El éxito del proyecto dependerá en gran medida de la capacidad de los socios locales de Cantábrica de Zinc de revertir el engaño de Emerita​ sumando nuevos apoyos que sustituyan a las falsas promesas de los canadienses.. Cantabria, pero en especial la zona del Besaya, no merecen más sufrimiento.

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